Este científico ha encontrado 4 maneras de perder peso sin hacer dieta

Modificar un solo hábito de tus rutinas te puede llevar a perder un kilo a la semana. Así de simple, pero así de real, según el psicólogo experto en el comportamiento del consumidor y profesor de la Universidad de Cornell Brian Wansink, que ha plasmado en su libro Slim By Design: Mindless Eating Solutions for Everyday Life las conclusiones de sus estudios. Afirma que con la 'Teoría de los pequeños cambios' se puede perder más peso que asumiendo una dieta habitual y que, además, no habrá que dejar espacio a restricciones demasiado categóricas. Pero, hasta ahora, eso son solo palabras. Ahora viene la práctica. Estas son las cuatro técnicas que Wansink invita a probar, cuatro 'cambios de hábitos' que te ayudarán, si así lo quieres, a perder peso sin tener que alimentarte a base de alpiste de herbolario.


Asegúrate de tener en la encimera un bol de fruta

Los estudios de Wansink han demostrado que las personas que se ponen 'tentaciones' a la vista son más propensas a caer en ellas que las que procuran evitarlas. Por eso, aconseja no tener a la vista según qué alimentos y, en sustitución, colocar fuentes con frutas. Así, se invita al cerebro a ser más propenso hacia esos productos más saludables y no tanto a los que realmente hacen engordar.


En los restaurantes, la 'Regla de Dos'

Es sencillo: opta por un plato que realmente te guste –con cabeza, claro– y permítete acompañarlo únicamente de dos elementos de menor entidad. Por ejemplo, puedes pedir un plato de carne y, únicamente, un vaso de agua y un trozo de pan, o una ración de pasta con un vaso de cerveza y una pieza de fruta. Haciendo esto, dice Wansink, comerás un 20% menos de calorías que si te decantas por menús completos.


En el supermercado, masca chicle

Porque tener la sensación de estar 'comiendo' algo hará que te inclines menos a atestar el carrito de comida. Además, aconseja colocar en la parte delantera la fruta y la verdura porque, según dice, "el cerebro quiere comer lo que ve", así que terminarás por darles una importancia mayor frente a otros alimentos menos equilibrados.


Si trabajas fuera, no comas frente al ordenador

Jamás. Dale a la hora de la comida la importancia que merece. Deléitate con cada plato, con cada bocado, y permítete tener un tiempo suficiente para hacer la digestión. Además, el experto invita a pagar el menú –en el caso de que no tengas tiempo para preparártelo en casa– siempre con dinero en metálico, porque afirma que si pagas con tarjeta terminarás por "gastar más dinero en refrescos y en postres".

Son pequeños trucos, pequeños hábitos fáciles de implementar y que evitarán que caiga sobre ti la losa de una dieta restrictiva, plagada de prohibiciones y que terminará generando una gran frustración, tanto si no eres capaz de percibir los resultados en el tiempo que tú estimas suficiente como si, finalmente, terminas saltándotela.