Qué es el "cibermareo" y cómo evitarlo antes de que se convierta en un problema

Exponernos demasiado a las pantallas nos puede provocar náuseas, desorientación y dolor de cabeza y si se convierten en frecuentes se pueden convertir en cibermareos

Nuestros trabajos cada vez pasan más por la pantalla del ordenador. Y a veces nos toca echar horas y horas de más hasta pasar días enteros delante de la pantalla. Esto tiene unos efectos para la vista y para la salud y uno de ellos es el cibermareo, como se conoce al aturdimiento generado por pasar demasiadas horas delante de las pantallas

Según cuenta el blog de psicología y salud mental La mente es maravillosa, el dolor de cabeza o fatiga visual después de pasar mucho tiempo frente a la pantalla se convierte en cibermareo cuando te empieza a pasar con frecuencia. Se trata de un problema leve, pero hay que tomar medidas para evitar que se vuelva crónico, pues de esta manera puede acabar afectando a la capacidad para funcionar de modo normal e incluso causar accidentes. 

Perder el equilibrio y la orientación, náuseas, sensación de que la cabeza da vueltas son algunos de los síntomas asociados al mareo y existen distintos tipos. En el mareo por movimiento existe una discordancia entre la información sensorial, por ejemplo si tus ojos y tus oídos detectan sensaciones diferentes. Es lo que sucede en un barco, donde los oídos pueden sentir el movimiento por las olas aunque los ojos no lo estén viendo. Eso es lo que marea.

Entre los consejos para lidiar con estos síntomas y reducirlos, las gafas de luz azul aparecen como una forma de aliviar el malestar según apunta un artículo de Psyciencia. Están diseñados para bloquear algunas de las ondas de luz azul que provocan fatiga audiovisual e irregularidades del sueño. Acercar la pantalla y usar tamaños de letra más grande también ayuda, según apunta este mismo artículo que también recomienda indicadores de advertencia como Oculus Comfort Ratings, que avisa cuando la exposición a un dispositivo digital o de realidad aumentada empieza a ser preocupante. 

Calibrar visualmente los dispositivos, tomar descansos frecuentes y trabajar en espacios abiertos son otros métodos para minimizar los riesgos de cibermareo. Irse a una casa en el campo, dedicarse a cultivar tomates y patatas y dejar los ordenadores y teléfonos de una vez es otra opción a tener en cuenta. 

El cibermareo, en cambio, se asocia al uso de tecnologías, ya sean smartphones u ordenadores, etcétera. Sus síntomas son la fatiga visual, el dolor de cabeza, las náuseas, la visión borrosa, la dificultad para concentrarse y el vértigo. La discordancia entre el movimiento que perciben nuestros ojos frente a nosotros que estamos quietos genera una incoherencia que nos marea. El oído y otros sentidos envían al cerebro la señal de que estamos quietos pero nuestros ojos perciben un montón de movimiento. También sucede con simuladores, aunque el tipo de síntomas es diferente.