El caso de la niña que no muestra rastro de VIH sin medicarse no es un milagro, es ciencia

Los científicos todavía no salen de su asombro. Una niña sudafricana de nueve años se ha convertido en el centro de sus investigaciones tras constatar que ha logrado controlar por completo el virus del sida transmitido por su madre. La pequeña ha conseguido hacer remitir su enfermedad despué des ocho años y medio sin recibir ninguna medicación y de haberse sometido a un fuerte tratamiento de choque durante sus primeros meses de vida. De esta forma, no se ha visto obligada a depender de los retrovirales que mantienen en suspenso la enfermedad y ha conseguido recobrar el estado óptimo de su sistema inmunológico. Es, según los expertos, el primer menor en controlar el virus sin terapia en África y, a nivel mundial, el tercero.

Con este avance se abre un sinfín de posibilidades para el control y el tratamiento del VIH. Porque, aunque este es un caso excepcional, los expertos ven en él una puerta a la investigación. En declaraciones a The Independent, el doctor Michael Brady, director médico del Terrence Higgins Trust, explicaba que gracias a este caso "se ha demostrado que las terapias tempranas, tanto en niños como en adultos, reducen algunos daños del sistema inmunológico" y que, de hallar las claves de este mecanismo, "se espera que las estrategias de tratamiento puedan ser mejoradas y terminen conduciendo, algún día, a la cura total de la enfermedad".

La pequeña recibió un severo tratamiento durante 40 semanas cuando tan solo tenía dos meses edad. Hoy, más de ocho años después, los médicos han seguido encontrando un pequeño número de células en su cuerpo, pero que son incapaces de reproducirse y que, por tanto, no representan ninguna amenaza para ella.

No obstante, este es un fenómeno singular. La presidenta de la International Aids Society, Linda-Gail Bekker, aseguraba a Reuters que "este caso plantea más preguntas de las que necesariamente responde", pero constataba que también es un motor de esperanza y el inicio de una posible certeza: los tratamientos contra el VIH pueden acabar con su característica de 'para toda la vida', un objetivo que ayudaría a revertir la cifra actual de más de 35 millones de afectados en el mundo.