Toda la verdad sobre el ayuno intermitente contada por una nutricionista

El ayuno intermitente es una técnica nutricional en auge con el objetivo de perder peso

Muchas personas lo practican porque quieren perder peso. Otras porque están convencidas de que reporta innumerables beneficios a nuestro organismo. Muchas lo han leído en el post de alguna celebritie o en algún blog de fitness del infinito internet. Y algunas han oído a algún amigo referirse a ello como el método de alimentación natural de nuestros ancestros. Sea por la razón que sea, el ayuno intermitente gana presencia a nuestro alrededor. Es la enésima moda de la nutrición. ¿Pero realmente es tan sencillo y saludable?

Antes de nada, aclaremos algo: el ayuno intermitente no consiste en estar un mes sin comer hasta casi desfallecer de inanición para luego pasarte un mes atiborrándote de todo. Se trata de ayunar un día a la semana, unos días seguidos al mes o unas horas cada día. Este último es el método preferido de los ayunadores. Y la cantidad de horas que pasan sin consumir alimentos va creciendo paulatinamente. Comienzan con periodos de 12 horas de ayuno y 12 horas de alimentación hasta alcanzar la friolera proporción de 20 horas de ayuno y 4 horas de comida.

La red está repleta de webs y artículos que lo defienden basándose en estudios de todo tipo. Según la dietista-nutricionista Sara Martínez, de la clínica Alimmenta, "algunas revisiones en la literatura científica apuntan a que un ayuno prudente podría suponer ciertos beneficios para la salud: mejoras en parámetros bioquímicos en sangre como la inflamación o el metabolismo de las grasas, lo que disminuye el riesgo cardiovascular y de diabetes, así como pérdida de peso". Pero avisa: "No hay estudios fehacientes sobre estos beneficios".

Sin embargo, y a pesar de la sombra de duda que acompaña a la práctica, cada vez es abrazada por más gente. Y lo peor de todo: de forma autodidacta, sin el control de un personal sanitario cualificado. Algo que, por otro lado, parece difícil, porque los expertos en nutrición prefieren otros caminos para alcanzar los mismos objetivos. "No contemplo esta vertiente para mis pacientes cuando el objetivo es el adelgazamiento o la mejora de ciertos parámetros analíticos. Una buena planificación nutricional permite alcanzarlos sin el sufrimiento del ayuno", cuenta la especialista.

Y en cualquier caso, el ayuno intermitente deberá enfocarse a objetivos concretos, nunca incorporarse permanentemente. Porque, como explica Sara, también tiene sus inconvenientes: "Los ayunos prolongados dan lugar a pérdida de masa muscular, con lo cual la tasa metabólica basal del individuo disminuirá y hará que queme menos calorías en reposo. Este es un medio adaptativo de nuestro cuerpo frente a agresiones de restricción calórica. Nos volvemos más eficientes energéticamente, por lo que quemamos menos para realizar las mismas funciones".

Pero, además de volverse contraproducente en cuanto a los objetivos de adelgazamiento, el ayuno intermitente puede terminar resultando peligroso para la salud de nuestro organismo. Tanto si se lleva a cabo de forma permanente como si se realiza de manera brusca e inconsciente en un periodo de tiempo concreto. De hecho, y en palabras de la nutricionista, "cuanto más agresivo sea el ayuno, es decir, cuantas más horas de inanición haya, mayor riesgo de impacto negativo sobre nuestro cuerpo habrá".

Porque, según Martinez, el ayuno intermitente puede causar hipoglucemias. Es decir, bajadas de los niveles de glucosa en la sangre que te dejan hecho un trapo, sin energías ni fuerzas. Por no hablar de otros efectos secundarios como cambios de humor y aumento de la irritabilidad. Y está especialmente poco recomendado, según cuenta, en "personas con alteraciones metabólicas como los diabéticos o personas que sufren migrañas con facilidad, ya que largos periodos de ayuno favorecen su aparición".

Si aún así decides aventurarte, la nutricionista ofrece un par de consejos imprescindibles. "Huir del fast food, la bollería industrial, los refrescos, los zumos comerciales y los alimentos procesados. Quienes realizan este tipo de ayunos necesitan practicar una alimentación variada en alimentos saludables y equilibrada en nutrientes, ya que la mayoría no realiza desayunos y estos nos aportan buena parte de la energía diaria total. De lo contrario, sus necesidades energéticas y nutritivas pueden verse comprometidas", señala.

El argumento recurrente a la hora de defender el ayuno intermitente como forma de vida es el pasado de nuestra especie. Al igual que muchos críticos del veganismo, los defensores del ayuno intermitente echan la mirada atrás, a la dieta de nuestros ancestros, para justificar sus ideas. Pero la especialista matiza: "Nuestros antepasados realizaban el ayuno intermitente sin saberlo. Nuestro cuerpo activa mecanismo de adaptación cuando falta alimento durante muchos días. Pero eso no quiere decir, como he explicado, que sea saludable ni beneficioso".

Sea como sea, con sus detractores y sus defensores, con sus luces y sus sombras, queda claro que no deberíamos lanzarnos al ayuno intermitente como quien se lanza a una piscina. Por mucha información que hayamos leído por ahí o por muy bien que le vaya con ella al amigo de turno. Si quieres cumplir tus objetivos nutricionales y/o adelgazantes sin comprometer tu salud, la mejor solución pasa siempre por consultar especialistas.