Curar a través de las orejas: ¿técnica milenaria o efecto placebo?

La auriculoterapia es una terapia alternativa basada en la creencia de que la oreja está conectada con las diferentes partes del organismo

Todo tu cuerpo está reflejado en tu oreja. O al menos eso pensaba el médico francés Paul Nogier cuando desarrolló esa polémica práctica llamada auriculoterapia hace 64 años y que, en teoría, se sirve de la estimulación puntos específicos del pabellón auricular y la oreja para generar un efecto en el organismo que favorezca y equilibre ciertas funciones corporales. Desde entonces miles de expertos de todo el mundo han utilizado su atlas del pabellón auricular con diferentes objetivos: aliviar la ansiedad, atenuar el dolor e incluso eliminar diversas adicciones como el tabaquismo. Sin embargo, la ausencia de evidencias científicas han terminado por granjearle el rechazo de la comunidad médica.

En defensa de la auriculoterapia

Un rechazo que según Héctor Corradazzi, psicólogo y especialista en auriculoterapia, es un enorme error. Porque según argumenta, la propia experiencia de los pacientes confirma la existencia de esta conexión entre los diferentes puntos de la oreja y el resto del organismo. Un fenómeno llamado reflexología que ha generado otras terapias como la facioterapia o la iridiología. "Desconocemos la teoría detrás de la reflexología pero el conocimiento experiencial también es una forma de conocimiento científico", explica.

Experiencias positivas que, sin sustento teórico, han sido etiquetadas por la medicina tradicional como el resultado del famoso efecto placebo. De manera casi unánime, la ciencia occidental niega que estimular con temperatura, presión, agujas o esparadrapos con semillas tenga un efecto fisiológico real. En este sentido, Corradazzi no desmiente la posible interferencia del efecto placebo en la auriculoterapia, pero para este terapeuta y experto en medicina tradicional china, el efecto placebo tiene un significado muy diferente.

"Cuando una persona, durante una investigación científica de doble ciego sobre un medicamento, siente alguna mejoría tras tomar el compuesto que supuestamente no tiene ningún efecto en el cuerpo humano, es denominado por la ciencia positivista como efecto placebo. Pero quizá eso nos esté enseñando que hay otros componentes que podrían estar jugando un papel en esa patología y que no estamos considerando: los psicológicos y emocionales. No deberíamos descartar lo que da resultado", defiende Corradazzi.

De todas formas, y según el propio psicólogo, la auriculoterapia debería aplicarse siempre como un método complementario de otras prácticas y en situaciones concretas. Esto lo explica Corradazzi de forma gráfica: "Si te duele el hombro, buscamos en la oreja los puntos que reflejen ese dolor y una vez localizados se estimulan mientras vas moviendo el hombro para que la sensación de dolor disminuya. Pero si te rompes una pierna no acudas a un acupuntor. Ve corriendo a un hospital".

En concreto, el experto utiliza la auriculoterapia como técnica complementaria para aliviar la ansiedad. Y lo hace, según él, rompiendo su bucle de manifestaciones: "La gente no tiene ansiedad de forma teórica. La siente en el cuerpo. La tensión muscular les provoca dolor, el ritmo cardíaco sufre aceleración y se producen otros fenómenos fisiológicos que se retroalimentan los unos a los otros. La auriculoterapia alivia alguno de esos fenómenos para romper el bucle, en parte gracias a la energía, un concepto oriental que resulta muy difícil traducir en términos occidentales".

Contra la auriculoterapia

Para Vicente Prieto, presidente de Círculo Escéptico, una organización sin ánimo de lucro constituida por médicos y científicos que lleva desde el año 2006 divulgando información contra las pseudociencias, "la auriculoterapia es una creencia absurda derivada de la acupuntura sobre la que no existen artículos publicadas en revistas científicas de impacto que sostengan sus afirmaciones. Como dijo el catedrático en medicina alternativa Edzard Ersnt, es solo un placebo teatral basado en mitos precientíficos".

Es por ello que Prieto considera que la auriculoterapia tiene tan poco fundamento que podría incluso desmontarse acudiendo simplemente al sentido común: "Debería servirnos como falsación el simple hecho de que las personas que se hacen perforaciones en las orejas para ponerse piercings o las personas que sufren una mutilación de oreja no sufren impacto en ningún otro órgano o sistema del cuerpo. Es una falsedad fruto de la ignorancia o, en muchos casos, la intención de estafar a personas desesperadas".

El problema, dice el presidente de Círculo Escéptico, "es que los auriculoterapeutas publican sus artículos en revistas editadas por ellos mismos para disfrazarlos de contenido científico. Los menos escrupulosos afirman que cura enfermedades como el cáncer o el ELA. Los más prudentes se limitan a afirmar que cura enfermedades sobre las que sí puede actuar el efecto placebo o que pueden curarse solas como catarros, dolores articulares, tabaquismo o ansiedad, para evitar así problemas legales".

Pero la máxima indignación de Prieto llega cuando habla de ese algo que supuestamente conecta la oreja con las otras partes del cuerpo, ese algo que Corradazzi decía no haberse localizado científicamente aunque sí probado su existencia mediante la experiencia: "La auriculoterapia se sustenta sobre el mismo principio esotérico que la acupuntura: la famosa energía vital. Pero eso no tiene ningún sentido. La energía puede medirse y detectarse. Ese esoterismo no tiene nada que ver con la ciencia médica".

Le pregunto, antes de acabar, por el curso de Experto Universitario en Acupuntura y Auriculoterapia para Enfermería de la Universidad Católica de Murcia, y su respuesta es tajante: "Es un grave desprestigio para la UCAM. Un curso de auriculoterapia tiene el mismo rigor que un curso sobre exorcismo o mal de ojo. Su lugar es una feria esotérica, al lado del tarot y los amuletos de la buena suerte, y no una universidad. Esperamos que una persona que defiende la evidencia científica como Carmen Montón, nueva ministra de Sanidad, empiece a regular estas pseudociencias para que no sea disfrazadas de medicina de verdad".

Viendo que a la auriculoterapia todavía le queda mucho por demostrar para ser aceptada por la comunidad científica y médica de nuestro país , y sin cerrar la puerta a que algún día la posición de los científicos cambie en un futuro, lo único que se puede recomendar a las personas que deseen probar esta terapia es que, antes de nada, se dejen aconsejar por un profesional de la salud. Quizá ayude, quizá no, pero al menos descartar que el hecho de probar la terapia pueda empeorar tu problema.