Tus auriculares conspiran para dejarte sordo antes de los 40

La mitad de los jóvenes estamos expuestos a pérdidas auditivas irreversibles por los auriculares, pero se puede prevenir

Un 50% de jóvenes se van a quedar sordos antes de los 35. Es decir, la mitad de los jóvenes del mundo, unos unos 1100 millones de personas. En este sentido, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha advertido recientemente que “los jóvenes deben entender que una vez que el oído se pierde, no se recupera". La mayoría de los casos son, por lo tanto, irreversibles. Pero lo más trágico según el organismo internacional es que más de la mitad de estos casos son totalmente evitables. 

No solo por los cascos nos estamos quedando sordos. Ir a muchísimos festivales o a discotecas, con el volumen a toda hostia, perforándote el tímpano canción tras canción, está condenando nuestra salud auditiva. Además, la mala higiene puede derivar a enfermedades que produzcan sordera. En definitiva, los cascos, las discotecas y la falta de educación sanitaria nos están exponiendo al riesgo de perder el oído, total o parcialmente, y de forma irrecuperable

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Pero la solución no es dejar apartados los cascos. No es cambiar la música en el metro por una revista. O quitarte los cascos en la calle y empezar a escuchar los pájaros. O dejarte tus canciones motivacionales en el gym y resignarte a oír lo que suena por la tele o el altavoz. O dejar de ir a discotecas y quedar con tus amigos para jugar al bingo. Sé que es imposible. Tan imposible, que mientras escribo esto estoy escuchando con los cascos las canciones del concierto al que iré la semana que viene. Así que no, hay muchas formas de no quedarte sordo sin renunciar a estos hábitos musicales. 

1. Baja el volumen

Sí, parece obvio. Pero es que no lo hacemos. Todavía hoy hay días que escucho en el metro la canción del de al lado perfectamente. O en el ascensor, lo mismo. Lo ideal es escuchar, como máximo, al 60% de la máxima capacidad del dispositivo. La mayoría de móviles nuevos ya te indican cuándo te estás sobrepasando. Igualmente, intenta no llegar al límite del volumen máximo. Cuando más bajo, mejor.

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2. La música más alta no es igual a más calidad

Muchos dirán respecto al anterior punto: "pero es que cuanto más alto, más disfruto". Pues no, es un mito. La 'Guerra del volumen' es un término musical que hace referencia a esto. Es algo complicado, pero en resumidas cuentas quiere decir que la música está hecha para sonar alto y fuerte y así impactar más y ser más relevante —comercialmente hablando—. La conclusión que se debe sacar es que si quieres disfrutar de la música, no la pongas alta porque, como ya está hecha para sonar alta, si subes el volumen lo único que se consigue es que se distorsione el sonido y pierda calidad. Para disfrutarla al tope, cómprate buenos dispositivos y mira si tu móvil tiene opción de ecualización, y así ajustar el sonido al género musical que estés reproduciendo.

3. 60 minutos de música al día

Según muchos expertos, solo se debería escuchar 60 minutos de música al día a través de los cascos. Spoiler: no te vamos a pedir que lo cumplas, porque es imposible, tenemos la música demasiado metida en nuestra rutina. Aun así, no escuches durante 60 minutos seguido. A poder ser, haz pequeños descansos cada media hora. Deja a tus oídos respirar. 

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4. Cómprate cascos de tu tamaño

Los cascos deben encajar perfectamente a tu oído. Si no, seguirás oyendo ruido ambiente y subirás más el volumen, arriesgando tu salud por unas canciones. Si escuchas música con cascos, lo mejor es que te aíslen de tu entorno. Lo más óptimo, los cascos grandes, pero si tiras por los pequeños, que sean los que cubren todo el interior de tu oído. Porque así el volumen estará al mínimo necesario y no te arriesgarás tanto a padecer la sordera.

5. Lleva tapones

No todos los problemas auditivos son por los cascos —aunque sí los más comunes—. Por el volumen de la música en discotecas y festivales es muy, muy recomendable llevar tapones. Seguirás oyendo la música porque está altísima, pero tus oídos te lo agradecerán. Y quizá evites quedarte sordo antes de llegar a los 40.