Los antibióticos están dejando de funcionar y la carne que comes podría ser la responsable

Aunque no te guste recordarlo, cuando comes carne sabes que los animales de cría intensiva que estás saboreando malvivieron en condiciones deplorables antes de llegar al plato. Lo que quizás no tienes en cuenta es que para que sobrevivan en los espacios reducidos, el estrés, la mala alimentación y las mutilaciones a las que son sometidos, a menudo se les dan dosis excesivas de antibióticos, y esto te afecta directamente. Los animales desarrollan bacterias resistentes a estos fármacos que llegan a tu estómago cuando te los comes, haciendo que a ti cada vez te funcione menos lo que te receta el médico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de que, si seguimos así, en 30 años la falta de antibióticos eficaces podría matar más gente que el cáncer, y en España el problema es especialmente grave.

Crisis global y urgente

En algunos países, casi el 80% del consumo total de antibióticos de importancia médica se da en el sector animal. "Por el sistema en el que son confinados y para que sobrevivan a las condiciones infrahumanas y antinaturales a las que los someten, se les atiborra a antibióticos", cuenta la directora de Anima Naturalis en España, Aïda Gascón. Según la revista científica Lancet Planetary Health, el uso excesivo o indebido de estos fármacos produce hasta un 39% más de bacterias resistentes.

Y no es que lo digan cuatro gatos, porque la comunidad internacional es muy consciente de la gravedad del tema. La OMS emitió un comunicado el pasado noviembre pidiendo a las industrias agropecuaria, piscicultora y alimentaria que dejen de usar antibióticos "sistemáticamente y sin necesidad", ya que algunos expertos predicen que en 2050 las bacterias resistentes causarán más muertes que el cáncer o los accidentes de tráfico.

De hecho, algunos tipos de bacterias que causan infecciones graves en el ser humano ya son resistentes a todos (o a la mayoría de) los tratamientos disponibles, y los médicos no siempre pueden sacarse un conejo de la chistera: la OMS alerta que hay muy pocas alternativas prometedoras investigándose. 

Este problema ya acaba con la vida de unas 25.000 personas al año en Europa, y una de cada diez de estas muertes se da en España. Este es también el país de la Unión Europea donde más antibióticos veterinarios se venden (casi tres veces más para tratamiento animal que en Alemania, el mayor productor de carne de la eurozona). De hecho, en la atención primaria los médicos españoles recetan 50 veces más amoxicilina y ácido clavulánico que los alemanes, así que la irresponsabilidad con este tema parece ir más allá de la industria alimentaria.

Resistiendo a la resistencia

Para preservar la eficacia de los antibióticos más esenciales, la ONU ha puesto en marcha un Plan de acción mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos, que entre otras cosas pide que solo se usen en los animales que lo necesiten, y, en todo caso, que se les den los de "menor importancia" para la salud humana. En 2006, la Unión Europea ya prohibió el uso de antibióticos para estimular el crecimiento, y algunas cadenas alimentarias están especificando la ausencia de antibióticos en sus suministros cárnicos. Aunque ha habido un descenso del 13% de esta práctica en la UE, en España esta bajada fue solo del 4% en 2014.

El panorama es alarmante, pero mientras no se ponen las pilas empresas y lobbies, tú puedes evitar que esto te afecte consumiendo menos carne (y/o consumiéndola orgánica). Los españoles comemos más del doble de la cantidad máxima recomendada para la salud, pese a que eso aumenta las posibilidades de tener cáncer y enfermedades cardiovasculares. Este consumo desenfrenado es además letal para el medio ambiente, y fomenta la producción intensiva que acaba maltratando animales y cebándolos a antibióticos. Como consumidores podemos elegir escapar de esta condición absurda de víctimas y verdugos.