Alternativas naturales más sanas que las pastillas que te tomas

Aún a riesgo de parecer una "hierbas", debo decir que cada vez abusamos más del consumo de pastillas para todo. A la mínima que nos duele algo o nos encontramos mal, ¡zasca! Pastillita para dentro. De hecho, los datos de consumo de fármacos ponen en evidencia que en los puestos más altos se hallan los protectores estomacales, analgésicos, antiagregantes, antiinflamatorios, y ansiolíticos. Y, por si no lo sabes aún, toda esta ingesta abusiva puede tener graves consecuencias a largo plazo: problemas gástricos, cardiovasculares, dependencias, etc. Y no mola nada.

Así que, ya que en la naturaleza podemos encontrar muy buenos sustitutos de todas estas pastillas que usamos  tan a menudo, quizás va siendo hora que echemos mano de ellas y nos dejemos de tanta química artificial, ¿no crees?

Ortigas en lugar de antihistamínicos

Las alergias las carga el diablo. Y ahora que se acerca el otoño, te sorprenderá saber que las dichosas ortigas, que seguro que te han picado alguna vez al tocarlas, son uno de los antihistamínicos naturales más eficientes que existen.  Tienen un porcentaje de quercetina muy elevado que hace que actúen rápidamente para aliviar los síntomas. Puedes tomarlas en cápsulas que venden en los herbolarios. O, si te atreves, también en infusión.


El aceite de oliva como analgésico natural

El aceite de oliva (además de estar delicioso) es uno de los mejores remedios naturales para combatir las dolencias. Eso sí, debes conseguir el extra virgen que está prensado en frío, porque contiene una sustancia natural que actúa igual que el ibuprofeno. Además, tiene muchos menos riesgos para la salud que los fármacos, como la formación de coágulos sanguíneos. Así que, a partir de ahora, el doble chorrito de aceite en la ensalada, está más que justificado.


Bicarbonato de sodio contra la acidez

jordache

Las abuelas saben lo que no está escrito. Y no hay ninguna abuela que no haga bandera del bicarbonato. Son auténticas defensoras de estos polvitos blancos y nos les faltan razones... Además, una de sus múltiples propiedades es que ayuda a neutralizar los ácidos del estómago. Sobre todo, cuando tienes esa sensación que produce el reflujo ácido. Haz la prueba: solo tienes que disolver media cucharadita de bicarbonato en un vaso de agua y voilá! Adiós a la quemazón.


El jengibre para curar los resfriados

Mucho se habla de la vitamina C para combatir el catarro y sí, vale. ¿A quién no le sienta bien un zumito de naranja natural recién exprimido? Pero, si hay un remedio natural eficaz para combatir la tos y el dolor de garganta, sin duda alguna, es el jengibre. Basta con cortar un trozo y hervirlo con agua durante 5 minutos. Luego hay que dejar que repose un poco y se toma como una infusión. Y, si encima lo mezclas con un poquito de miel, su efecto será aún más infalible.


Una taza de valeriana y a dormir

Lo cierto es que hay mil cosas en el día a día que nos ponen nerviosos y que, en un momento dado, nos pueden quitar el sueño: exámenes, reuniones, presentaciones, disgustos, cambios... Y para evitar esas largas noches en vela, uno de los mejores remedios que existen son las infusiones de valeriana. Puedes tomar varias al día, pero la de antes de dormir es indispensable. Si lo prefieres, también las puedes tomar en comprimidos. 


Limón para combatir la resaca

Sin lugar a dudas el limón es el depurador para el hígado más eficaz que existe. Y precisamente el hígado es el mayor perjudicado de nuestras noches de parrandeo. Por eso, si quieres evitar la resaca, es muy recomendable beber, nada más levantarte, un zumo de limón disuelto con un poco de agua caliente o tibia. El limón nos aporta una gran cantidad de minerales que hemos perdido a causa del alcohol. Ya sabes, esos domingos de resaca máxima tienen fácil solución.