Dejar el alcohol es bajonero pero es el mejor regalo que he podido hacerle a mi cuerpo

Reducir notablemente o abandonar las borracheras del todo proporciona beneficios físicos y mentales que noté desde la primera semana

No, no quiero tu chupito de Jäger cuando ya tengo el estómago que parece una hormigonera. No, no me meto un cubata para ‘entonarme’ y no, no me tiro la tarde en una terraza bebiendo birras por mucho solete y mucho calor que haga. Soy casi abstemio y déjame decirte que desde que no voy por la vida bebiéndome hasta el agua de los floreros cada fin de semana me siento bastante mejor. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los españoles tenemos un consumo de alcohol per capita mayor que el de la media europea con más de 10 litros. Pero la cifra engaña bastante porque en cuanto a géneros los hombres consumen cuatro veces más (16,4 litros) que las mujeres (4,4). Y yo era de los que subía el promedio nacional a base de cerveceo, cubateo y algún que otro katxi de kalimotxo en las fiestas del pueblo.

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El tema es que con 35 añazos y resacas de dos días (mínimo) ya me da bastante palo ponerme fino por las noches y pagarlo al día siguiente. Salir un viernes significa joder mi finde entero y salir un sábado significa arrancar la semana hecho un asco. Por eso mismo decidí limitar mi consumo de alcohol a alguna birra o vino ocasional y, después de algunos meses, afirmo sin remordimientos que mi cuerpo se ha rejuvenecido: me siento menos cansado y mucho más lúcido.

Precisamente, en un artículo del diario británico The Sun han elaborado una lista con todos los beneficios físicos y mentales que dejar el alcohol de lado (o simplemente reducirlo) trae a tu vida. Semana a semana tu cuerpo notará que te has quitado uno de los vicios más socialmente aceptados pero que, en realidad, estaba dejando tu cuerpo como un Ecce Homo. 

1ª Semana

En los primeros siete días sin cañas ni nada que se le parezca mejoran tus hábitos del sueño, tus capacidades de aprendizaje y la toma de decisiones. Evidentemente, notarás una mejora en el rendimiento físico por lo que quizá no será tan dura iniciar tu rutina en el gimnasio. Ya en el plano alimenticio, ahorrarte seis vasos de vino equivale a 960 calorías menos y seis pintas de cerveza unas 1.248.

2ª Semana

Ya has superado el primer escalón y tu estómago lo agradece. Se eliminan la acidez y el reflujo estomacal a la vez que pierdes peso y reduces la ansiedad por el azúcar.  Tu ahorro en forma de vino y cervezas ya supera las 2.000 calorías, es decir, el equivalente a un día entero de nutrición. En este punto habrá muchas amistades que te insistan en beber, pero sé fuerte, que las mejoras solo acaban de empezar.

3ª Semana

Aquí es donde tu cuerpo realmente ha eliminado toda la porquería y se normaliza. Se reduce la presión sanguínea y con ello el riesgo de problemas cardíacos y derrames (esto igual con 20 no te importa pero con 40, ojito). Puede resultar obvio, pero no pillarte ciegos en casi un mes mejora tu visión y la salud del riñón. En total, ya has ahorrado más de 3.000 calorías en vino y casi 4.000 en cervezas (y decenas de euros)

4ª Semana

Si has llegado hasta aquí o te has metido a Crossfit o ya te has quedado (casi) sin amigos. La recompensa, sin embargo, será más que evidente. Tu piel habrá mejorado de aspecto, tus hormonas el equilibrio y tus riñones funcionan a pleno rendimiento. En cuanto a calorías, los 24 vasos de cerveza que te has ahorrado equivalen a 4.992 calorías: dos días enteros de buen comer. 

Vale, nadie te está pidiendo que seas un asocial o que te vuelvas abstemio a los 20 años. Lo que sí deberías considerar es que por mucho que te pese el alcohol no tiene nada de sano y reducir su consumo (especialmente el tema de las borracheras) es tan importante como reducir el consumo de azúcar o grasas saturadas, por ejemplo. Tomar conciencia sobre tus hábitos siempre es la mejor manera de decidir si te vas a tomar esa ronda de chupitos o mejor te vas a casa a beberte un litro de agua. Yo lo noté en seguida. Un mes es el tiempo que necesita el hígado para empezar a cicatrizar y recuperarse de tus años y borracheras. Porque, es verdad, dejar el alcohol parece milagroso a corto plazo, pero la recuperación de tu cuerpo por dentro tarda mucho más tiempo.