7 mitos sobre la alimentación sana que no te están haciendo ningún bien

Has decidido ponerte a hacer dieta, pero no sabes cuál, cómo empezar y si va a ser muy duro. "En todas las dietas hay que pasar un poco de hambre", te dirán. "Lo primero, abandona el pan", te impondrán. La moda de estar sano hasta la obsesión (no solo para hacerle fotos a tus batidos verdes y subirlas a Instagram) se ha llevado muchas verdades por delante. Hay un montón de afirmaciones que, a base de repetirlas, han convertido algunas mentiras sobre una alimentación sana en mantras que imponemos a cualquiera que se atreva a comerse un Donut en nuestra presencia y, encima, disfrutarlo. Ahí van unos cuantos mitos que vale la pena desterrar para que comer más tranquilo.

1. Ser vegetariano es, automáticamente, más sano

Que no cunda el pánico. Es cierto que ser vegetariano o vegano trae muchísimos beneficios para la salud pero hay que hacerlo bien. Reemplazar la carne, lácteos y huevos por otros alimentos que sustituyan esos nutrientes es lo ideal, vivir a base de fruta y ensaladas NO. La alimentación veggie puede ser un verdadero placer, ¡investiga!.

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2. Las verduras congeladas pierden sus nutrientes

A no ser que puedas echar mano directamente de algún huerto cercano, todas las frutas y verduras que vayas a comprar por tu barrio habrán sido tratadas después de ser recogidas. Y, aunque se han hecho muchísimos estudios para comparar este tipo de alimentos procesados con los frescos, los primeros no han perdido la batalla.

"Los productos destinados a la congelación son seleccionados y procesados en sus mejores condiciones: en su justo momento de recolección, en el que apenas han perdido su valor nutritivo”, asegura la doctora y nutricionista, Caridad Gimeno. Así que ya sabes, siempre será una buena idea tener algunas verduras en el congelador para cuando no te dé tiempo de pasar por la frutería.

3. Los carbohidratos son veneno

Error. Los carbohidratos deberían ser parte fundamental de cualquier dieta. Aportan toda la energía que necesitas para soportar el estrés de la semana. Consejos: no centres tu alimentación en ellos y evita los carbohidratos procesados (como el pan blanco o las galletas), pero no los abandones.

4. Margarina mejor que mantequilla

¿A que tu madre te habrá soltado este sermón mil veces? Pues tiene razón a medias. De hecho, la margarina contiene grasas trans, que son peores para su cuerpo que las grasas naturales de la mantequilla. Antes de comprar, lo mejor es revisar las etiquetas en busca de aceites hidrogenados y azúcares de más.

5. Siempre sacarina

Seguro que tienes un amigo que hace tiempo que desterró el azúcar en su café. Si eres de esos, nuestro consejo es que pases también de la sacarina. Los edulcorantes artificiales pueden contener otras toxinas como el aspartamo (que también se encuentra en la Coca Cola) que son dañinos para la salud. Te recomendamos que te pases a la Stevia, un edulcorante completamente natural. 

6. La ensalada es la reina de la salud

Estás a dieta, así que si sales solo puedes permitirte mirar la sección de ensaladas de la carta. ERROR. Muchas veces este plato viene acompañado de aliños o alimentos grasientos o pesados para el cuerpo. Analízalo y, si no quieres darte el gusto (que tampoco pasa nada), escoge otro plato que probablemente vaya a hacerte sentir más ligero. Sugerencia: algo de carne a la plancha.

7. Adiós, chocolate, adiós

Deja de llorar, porque no vas a tener que olvidarte para siempre del chocolate. De hecho, comerlo tiene muchos beneficios para tu salud, sobre todo si es sin leche. Combate el estrés y es rico en hierro. Eso sí, no te pases, evita los industriales y cuanto más oscuro mejor.