5 motivos por los que deberías cambiar ya el casco de tu moto

El casco es el principal elemento de seguridad cuando vas en moto y, como todos los productos, sufre el paso del tiempo llegando a caducar sin que lo sepas

Si tienes moto no hará falta decirte que moverte con ella por una ciudad, o hacerte un viaje de esos que llena tus stories de Instagram, es una sensación brutal. El viento en la cara, el sonido del motor cuando aceleras y sentir que puedes ir donde quieras cuando quieras. Pero, a diferencia de los coches, en la moto existe un elemento de seguridad que lo cambia todo: el casco. Sin casco no puedes, ni deberías, querer circular jamás. Por incómodo que pueda resultar en verano o los días de lluvia, es tu principal protección cuando te mueves con ella. 

Llevar un buen casco es tan importante como tener la moto a punto o circular con precaución, si cualquiera de estas tres variables no se cumple te estarás poniendo en riesgo innecesariamente. Pero igual que te acuerdas de llevar la moto a revisión, deberías acordarte que los cascos no son eternos y, como cualquier otro producto, su uso continuado acaba produciendo un desgaste que reduce su resistencia, especialmente cuando no se cuida y realiza un mantenimiento adecuado.

Pero, ¿por qué ocurre esto? Y lo más importante: ¿en qué debería fijarme para renovar mi casco por mucho cariño que le haya podido coger? A continuación te explicamos los 5 motivos principales que recomiendan los especialistas de Motocard, la web en la que encontrarás el mayor stock online de accesorios y equipación para tu moto. Toma nota:

1. Los cascos pierden resistencia con el tiempo

Básicamente, la estructura de los cascos puede hacerse a base de resina termoplástica o fibra. Esta es la parte más resistente y la que deberá resistir los impactos en caso de accidente. Como es lógico, con el paso del tiempo su capacidad para aguantar y disipar la energía de los impactos se va reduciendo. Ni que decir tiene que en caso de observar grietas o abolladuras es que el casco ya pasó a mejor vida. No te hagas el vintage con tu seguridad, por favor. Aquí encontrarás uno perfecto con un 35% de descuento.

2. Todos sus materiales se desgastan

De igual manera que la parte exterior se vuelve más frágil, todos los componentes del interior sufren un deterioro similar. Uno de los más comunes es el de toda la parte acolchada del interior cuya espuma pierde volumen del uso y acaba produciendo que te “baile” la cabeza en su interior. Cuanto menos sujeción tenga el casco peor será su capacidad de protegerte y por eso es esencial renovarlo. Aquí tienes una opción de lo más simple y elegante. 

3. La correa, el elemento más importante y olvidado

Probablemente sea uno de los elementos más delicados y técnicos del casco ya que cumple la función de que este no salga disparado en caso de accidente y, por tanto, de su buen estado y funcionamiento depende toda tu seguridad. Es típico ver al colega con el casco medio desabrochado, que le cuelga la correa por debajo de la barbilla, la correa completamente deshilachada o que te dice que más apretada le molesta. Pues todo esto es sinónimo de peligro y si pensamos que la correa falla habrá que pensar en reemplazarla. El problema es que esto requiere contactar con el fabricante por lo que una vez más igual es más fácil reemplazarlo por uno nuevo. Además, en el caso de cascos con cierre de tipo micrométrico, habría que comprobar si está fallando. Aquí encontrarás tu opción si te encanta el aspecto más racing.

4. El mantenimiento a veces no es lo tuyo

Como con todos los productos que existen hay gente a la que algo le dura una barbaridad y otra que a los dos meses lo tiene hecho un asco. La forma más rápida de cargarte un casco es dejarlo todo el día al sol, ponerlo cerca de una estufa o una fuente de calor intenso (como el tubo de escape) y que se moje y mantenga mucho tiempo la humedad. Aunque te parezca increíble deberías limpiar el casco periódicamente y asegurarte de que continua en buen estado a pesar de tu maltrato. Por desgracia, casi nadie hace eso. Aquí tienes una opción tan económica que no tienes excusa.

5. Por favor, no reutilices tu casco

Te has caído, estás bien pero el casco se ha llevado su golpe. Puede que ha simple vista esté bien pero tenemos malas noticias: los cascos se diseñan para soportar un único golpe. Es muy probable que, aunque no puedas verlo, el casco haya sufrido daños en su estructura como grietas o deformaciones. Esto sin duda afectará a su ajusta y capacidad de resistir el próximo golpe por lo que deberías hacerte un favor y jubilarlo definitivamente. Aquí tienes una muy buena opción si le das al Off-Road. 

Ahora ya sabes que es muy probable que tu casco no haya recibido todo el amor y cuidados que debería haber recibido todos estos años juntos. Así que déjate de nostalgias que no sirven para nada y déjate asesorar por expertos como los de Motocard y su amplio catálogo de cascos ajustados a todas las necesidades y a todos los bolsillos. Porque disfrutar de tu moto sin tener que preocuparte por tu seguridad no tiene precio.