4 técnicas de meditación para desconectar tu cabeza este verano

¿Eres de los que te es imposible darle al off de tu cabeza y desconectar de todo y de todos? La vida que llevamos y los 1.000 estímulos que recibe nuestra mente a diario hace que nos sea muy difícil relajarnos. Pero son, sobre todo, los estímulos internos los que nos sacan de nuestro centro: pensamientos recurrentes, preocupaciones, miedos, etc. Si alguna vez has dicho eso de "cómo me gustaría poder dejar de pensar", este es tu artículo.

Para intentar hacernos un buen ‘kit-kat mental’ este verano, le hemos preguntado a un profesor de yoga experimentado sobre las técnicas para practicar la meditación de una forma efectiva y diferente, algo un poco más allá del 'respirar y contar hasta 10' que la mayoría de gente ya conoce. Algunas las puedes practicar tú solo, aunque tal y como nos comenta Guillermo, siempre es mejor que formen parte de una clase de yoga y se llegue a ellas tras un proceso de trabajo y relajación físicas.


1. Los Mudras

En el marco del budismo y el hinduismo, los mudras son gestos sagrados que se realizan con las manos y los brazos. Los movimientos son sencillos de practicar a la vez que poderosos, dado que en las manos —igual que en los pies— se reflejan todos nuestros puntos corporales. Practicando estas posiciones la energía bloqueada en nuestro interior se libera a través de los canales de energía llamados nadis y en los centros energéticos o chakrasEsta energía se proyecta a través de los mudras para ayudarnos a alcanzar diferentes estados de conciencia y facilitar la consecución de nuestros objetivos.

Cada uno está focalizado en un tema concreto, así que podemos encontrar el mudra de la vitalidad, el de la sabiduría, del amor, etc. Aquí os dejamos un PDF donde os podéis descargar las posiciones básicas junto a una pequeña explicación. Ya no tienes excusa para ponerte 'manos a la obra'.


2. El Tratak

El Tratak se basa en la concentración en un estímulo visual con el fin de dirigir la mente hacia un único punto. Tradicionalmente, se realiza contemplando la llama de una vela. Siempre se ha dicho que el fuego es hipnótico, por ello, la imagen potente que genera la llama nos ayuda a retenerla cuando cerramos los ojos. Esta meditación también puede realizarse con una imagen significativa y de poder visual como un yantrasímbolos geométricos que proporcionan una imagen concreta a un concepto abstracto.

Puedes practicar el Tratak colocando una vela a 90 cm de distancia de los ojos y empezar observando tu respiración y ritmo cardíaco durante unos minutos, hasta que se hagan lentos y regulares. Después, concentra tu atención en la llama durante dos o tres minutos, muy fijamente, hasta que la imagen se haga completamente absorbente. Finalmente, debes cerrar los ojos y esforzarte en retener la imagen de la llama con el máximo detalle posible. Libera tu mente de cualquier otro pensamiento. Y vuelta a empezar.


3. La luz dorada

Esta meditación está indicada para combatir el stress y evitar que la mente siga analizando y dándole vueltas a los mismos asuntos que nos preocupan. Se realiza tumbado y con los ojos cerrados. Consta de dos partes. En la primera tienes que comenzar respirando muy profundamente tres veces. Después, tienes que concentrar la atención en tus pies e imaginar cómo pesan y se relajan. Es un proceso de repetición ascendente que hay que llevar a cabo con tibia, peroné y rodillas, después muslos, glúteos y cintura, luego todo tu tren superior -brazos y manos incluidos- y finalmente con la cara, cuello, cuero cabelludo y mente.

Tras respirar de nuevo tres veces, debes imaginar que una luz dorada muy brillante penetra tu mente. Es una luz revitalizadora que la libera de sus ansiedades. Poco a poco, esta luz realiza el camino anterior pero en sentido descendente, y sientes como inunda y equilibra cada parte de tu cuerpo. Cuando llega a los pies, debes visualizarla saliendo a chorros por las plantas, mientras tú mismo estás completamente dorado. Para terminar debes empezar a moverte poco a poco y finalmente abrir los ojos.


4. El niño interior

Esta última técnica es de nivel experto y requiere una persona que te guíe para realizarla, idealmente el profesor de yoga. Es una meditación profundamente sanadora que implica remover las partes negativas de tu personalidad, desbloqueando y curando viejas heridas para alcanzar la paz contigo mismo.

De nuevo, tenemos que realizar un proceso de relajación descendente desde los ojos hasta los pies. Estás descansando en plena oscuridad y aparece ante ti una pantalla de cine. Contemplas imágenes de tu infancia: tu primer día de clase, tu mejor amigo, etc. Deben ser imágenes positivas. Después, debes imaginar tu casa y llegar a esa habitación donde estabas tú, de bebé, y cogerte en brazos, comprobando lo hermoso que eras. Seguidamente, debes proyectarte dentro de tu yo bebé. Es entonces cuando todo se tiñe de una luz violeta y nos hacemos conscientes de esa persona que nos sostiene y nos ama.

Esta meditación continúa con las frases de amor que te dedica esa persona que te ama para, finalmente, volver a salir de tú yo bebé y contemplar desde tu cuerpo adulto a ese bebé que has recuperado, tú mismo. Al final, debes caminar, alejándote poco a poco de esa casa y de las imágenes de la infancia y adolescencia para llegar de nuevo al presente. Hay que tener en cuenta que esta explicación es sólo el esbozo del camino completo a seguir, el cual debe ser marcado por tu guía.

Ahora ya puedes ser un alumno aventajado de la meditación do it yourself. Con suerte, te picará el gusanillo y te apuntarás a una clase de yoga para 'sanar a tu niño interior' y convertirte en todo un maestro.