4 hábitos que deberías tener en cuenta para evitar el cáncer de próstata

¿Sabías que la palabra “próstata” viene del término griego “guardián”, prostátês? ¿O que tiene forma de castaña, se encuentra a un dedo de distancia del recto y forma parte del aparato reproductor masculino? ¿O que es la culpable del segundo cáncer más común entre los hombres después del cáncer de piel? En efecto, toca hablar de temas serios porque, según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), en nuestro país fallecen cada año 5.400 hombres por este motivo.

Poniéndolo en perspectiva, esta cifra supone el 8,6% del total de muertes por cáncer porque la mayoría de afectados sobreviven ya que es una enfermedad que suele detectarse a tiempo. Pero eso no significa que abunden los lirios y las rosas. Como nos muestran los estudios realizados en torno al tema, los pacientes de estos tratamientos suelen experimentar efectos adversos relacionados con el sistema urinario, el intestino, la salud sexual o con desórdenes psicológicos como ansiedad o incerteza ante el futuro.

Vista la situación —alta prevalencia, riesgo mortal y la posibilidad real de enfermar durante un tratamiento que, además, tiene un alto coste económico—, parece que uno querrá hacer todo lo que esté en su mano para evitar contraer cáncer de próstata, ¿no? Pero hay un problema: la mayoría de los factores de riesgo que favorecen la aparición de este tumor maligno no se pueden controlar. Hablamos de la edad, la raza y el historial familiar. O, lo que es lo mismo, una mochila que cargamos, queramos o no.

Además, existe otro factor que complica a los expertos interpretar los resultados de los estudios realizados: el propio método usado para detectar la enfermedad, que incluye unos controles para medir los niveles de una proteína específica de la próstata conocida como PSA. Aun así, sí existen ciertas medidas al alcance de nuestra mano para tratar de reducir el riesgo de padecer cáncer de próstata.

Lo más importante: visitar al médico con regularidad

Lo decíamos antes: la mayoría de cánceres de próstata se detectan a tiempo. Esto es porque, como apuntan los investigadores de la American Cancer Societyse trata de una enfermedad que se puede descubrir con una simple prueba de sangre. Combinando el citado análisis de la cantidad de PSA con un tacto rectal a través del cual palpar la glándula prostática —sí, es como te lo imaginas— se pueden detectar las anomalías de forma temprana.

Por ello, el mejor hábito que puedes tomar para prevenir el cáncer de próstata es acudir regularmente a hacerte revisiones de sangre. No obstante, siempre hay que ir con cuidado y ponerse en manos de un buen médico, ya que podría ser que, haciéndonos análisis, se descubriesen y nos tratasen tumores que, en realidad, no causarían ningún problema.

Mens sana in corpore sano

De nuevo, toman la palabra los expertos de la American Cancer Society al hablar de los remedios del cáncer de próstata: “los efectos del peso corporal, la actividad física y la alimentación sobre el riesgo de cáncer de próstata - dicen - no están claros, aunque se pueden tomar medidas que podrían reducir su riesgo”. Entre estas destacan mantener un peso saludable, hacer ejercicio de forma regular y seguir una dieta sana.

En cuanto a las causas, el World Cancer Research Fund estima que cerca del 20% de todos los cánceres diagnosticados en EEUU se relacionan con la grasa corporal, la inactividad física, el consumo excesivo de alcohol o una nutrición pobre. Son, por tanto, factores sobre los que sí tenemos capacidad de acción: líneas generales de nuestra vida en las que podemos actuar a base de trabajar nuestros hábitos.

Ahora bien, ¿qué significa esto? Respecto al ejercicio, los expertos recomiendan un mínimo de dos horas y media de actividad física de intensidad moderada cada semana, preferiblemente repartidas en dos o más días. Y, en lo referente a la nutrición, la guía es tomar al menos el equivalente a dos tazas y media de fruta y verdura variada cada día.

Estos cuatro hábitos —visitar al médico, evitar el sobrepeso, practicar ejercicio y alimentarse de forma sana— son las claves que los investigadores identifican como cruciales para prevenir, en la medida de lo posible, el cáncer de próstata. Algunos estudios exploran los posibles efectos de vitaminas como la proteína de soja o de medicamentos como la aspirina, pero los resultados no son concluyentes, así que todo apunta a que lo mejor es ir a lo seguro y ser precavidos.