Tengo 24 años y tengo más riesgo de morir por coronavirus que mis padres

Cuanto más mayor es el paciente, más posibilidades tiene de que se le complique la pneumonía por Covid-19 y la edad media de los fallecidos es de 80 años, pero hay personas vulnerables en todos los grupos de edad

"Pues nada. Nos han llamado que mi abuela ha fallecido por el Coronavirus". Hace tan solo dos días entré en Twitter y esa frase me salió la primera. Me quedé sentada en la cama de piedra. Era todo muy real. Los casos aumentan sin parar. A día de hoy hemos superado los 13.000 contagios en toda España. Parece que los 15 días de cuarentena preventiva se alargarán. Parece que seguiremos observando el exterior con una especie de anhelo de estampida. Hablo cada vez que puedo con mis amigxs. Me he dado cuenta, cada vez que hablamos, que nuestra principal preocupación es sobre nuestros familiares que superan los 60 años. Eso también lo veo en mí: llamo a mis padres y les digo "¿tenéis síntomas?, ¿cómo estáis?". El miedo a oírlos estornudar me atrapa. 

Esta realidad es así. Cuanto mayor eres, más posibilidades tienes de que se te complique la pneumonía derivada del virus del Covid-19 y la edad media de los muertos es de 80 años. Sin embargo hay muchísima población joven que, dado su estado de salud, también son una población de riesgo. En España ya han fallecido dos menores de 40 años: una mujer de 36 en Tenerife y un Guardia Civil de 37 en Alcorcón, el primer caso de un joven sano, sin enfermedades reseñables en fallecer por las complicaciones respiratorias que le provocó el coronavirus.

Los jóvenes nos sentimos indestructibles, pero este virus que se expande por nuestras calles no solo afecta a ancianos. Cuando hablamos de que también afecta a personas con dolencias previas nos referimos sobre todo a aquellxs jóvenes que conviven con un estado de salud que se tambalea: diabetes, cáncer, enfermedades respiratorias... Hemos hablado con tres de ellxs para que nos expliquen cómo se sienten y cómo lidian con la preocupación dar positivo

Ignasi Bosch, 24 años 

Cáncer superado

Ignasi Bosch

En principio no es algo que me preocupe pero sí que he decidido tomar las precauciones necesarias. Por ejemplo, no ha habido ningún día que haya salido de casa desde el viernes de la semana pasada. Ni para tomar el aire ni para comprar ni nada. Por suerte vivo en un sitio que tiene terraza y eso me ayuda para los momentos en los que quiero tener contacto con el exterior. Mi madre está más preocupada y se encarga de salir a hacer la compra. Ella, además, tiene que salir porque trabaja en una empresa farmacéutica y no puede faltar. Además de no salir no tengo contacto con otras personas.

No solo soy población de riesgo porque hace solo un año que superé el cáncer sino que, además, soy asmático. Mi situación es que soy población de riesgo por partida doble. Esto no es algo que sepa a ciencia cierta, pero entiendo que puede ser así y esto me ayuda a tener la consciencia necesaria para no actuar sin prevenciones.

Mi novia y yo hablamos para decidir si pasábamos el confinamiento juntos o si ella venía a visitarme o iba yo verla a ella... Finalmente decidimos que lo mejor era que ella se quedara en su casa porque no queremos meter presión a sus compañeras de piso con la situación. Eso haría que me arriesgara a tener contacto con gente que haya podido estar, a su vez, en contacto con el virus, con lo cual ella tampoco podría estar yendo y viniendo. Creo que estaría más preocupado o peor emocionalmente si tuviera que salir, yendo o viniendo a alguna parte o si estuviera quedándome en casa de mi novia. Estoy tranquilo porque creo que las precauciones que estoy tomando son buenas.

Álvaro García, 24 años

Asmático

Álvaro García

La verdad es que antes no estaba tan preocupado, pero me han diagnosticado asma hace bastante poco. Todo cambió cuando me puse a mirar los riesgos que conlleva. Sumado a eso, hace un par de meses tuve una bronquitis que se me complicó, se transformó en pulmonía y lo pasé muy mal. Y eso ya  fue consecuencia de una gripe clásica. Cuando me pasó esto me marché al pueblo nada más saber lo de la pandemia porque, a parte de ser asmático, tengo una alergia increíble a los ácaros (me tengo que vacunar y todo) y vivía en una casa antigua, la cual tenía más bichitos. En definitiva y, entre todos estos detalles que me ocurren, el coronavirus podría hacer que me ahogue.

Mi familia, por supuesto, está preocupada y me llaman cada día. Mi madre me ha comprado vitaminas y jalea real por si acaso y mi novia (que ahora ha pasado a vivir conmigo) se lava las manos constantemente porque tiene miedo de que pille yo algo. Cada vez que lo piensa se agobia mucho. Lo que intento, por mi parte, es reforzar mis defensas con vitaminas e intentando comer sano, hacer deporte y permanecer activo, porque cuando empiezas a dejarte llevar por el estrés y el sedentarismo, las defensas bajan. También procuro no tocarme la nariz, la boca o los ojos y ventilar mucho la casa porque a la mínima me empieza a picar la garganta o los ojos y ahí me tengo que medicar para que no me de un ataque de alergia y me ponga a moquear durante días.

Creo que esto me ha hecho tener más consciencia de mi situación porque llevo mucho tiempo estando insano y, cuando apareció esta pandemia mundial algo me hizo un click y entendí que tengo que cuidarme más. Antes estaba meses empalmando resfriados por estar haciendo el tonto con mis problemas respiratorios y mi salud.

Pablo Doblado Herrero, 29 años

Diabético

Pablo Doblado Herrero

Padezco de Diabetes Mellitus Tipo 1 desde los 8 años porque mis padres son diabéticos y, por ende, mi hermano y yo no nos libramos. Sinceramente, mi familia está muy tranquila con respecto al tema y hablamos sin preocuparnos. Trabajo en un centro de menores y por el momento no voy a trabajar debido a que soy población de riesgo. La situación la vivo con la mayor normalidad posible dentro de un estado de alarma pero, sobre todo, con tranquilidad. Aprovecho para escribir, leer, ver series, fomentar la relación con mis tres compañeros de piso y retomar viejas amistades perdidas por la distancia y, así, sacar lo positivo de esto.

No suelo pensar mucho en si cada vez que salgo a comprar me voy a contagiar porque para ello intento tomar medidas como ir a comprar entre las dos y las tres de la tarde ya que hay un flujo más pequeño de gente. Compro más o menos lo básico para salir cada cinco o seis días a comprar. Debemos ser conscientes que, al igual que nosotrxs, hay millones de personas que necesitan dar de comer a sus familias. Creo que hay que tomar consciencia porque el desabastecimiento se genera comprando como si hubiese radioactividad en la zona. No tengo un grado de preocupación excesivamente elevado porque, a nivel personal, aunque esté considerada persona de riesgo, soy de las de menor riesgo ya que no tengo problemas realmente graves, sean problemas respiratorios, cardiovasculares, asma u otras que se puedan agudizar a causa de la infección.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

LA CONTAMINACIÓN DE GINEBRA Vislumbró un oasis en carne viva. Era un dibujante de sombras, de desiertos sin familias. Era el cómic de Joe Sacco retratando Palestina. Llegó desesperado, como un menor que corre sin conocer el juego, porque sabe que si no cruza la frontera a tiempo, se la juega. Que rápido se va la alegría por estos lares. Entre ríos de agua templada, mezclada entre cuerpos que un día tuvieron vida. Que huyen y, en vez de llorarle a familiares, les lloran a los gases lacrimógenos por el cierre de Europa mientras Turquía abre la veda. Por desgracia, los afortunados no solemos dar las gracias, porque para darlas nos creemos que tenemos toda una vida. Y nosotros con una gripe pandémica, con los supermercados a dos minutos, repletos de comida, agua y abastecimiento, mientras el gen egoísta actúa, como si esto fuese Chernóbil. Compramos como pollos sin cabeza, sin preocuparnos de las cabezas que todavía no han entrado en las tiendas de alimentación y, cuando entran, compran de forma moderada para alimentar a sus familias porque saben que el resto también las tiene. Cierre de fronteras, hacinamientos domiciliarios, incertidumbre de reencuentros familiares, noviazgos y amistades provocan a una frustración que no agradece a la tecnología y su comunicación, “entendible” por nacer en un continente privilegiado. Y entristece, que a veces no nos demos cuenta de la suerte que tenemos de no encontrarnos a un hijo, muerto por una bomba o por inanición. #convencion #ginebra #asilo #refugees #europa #violacion #grecia #primermundo #coronavirus #yoescriboencasa

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Sigo a través de las redes a un médico de urgencias en Granada, Spiriman, que me parece que lo que explica es interesante. Comenta que el coronavirus es una gripe más pero con una particularidad: ataca al sistema inmunitario y respiratorio de manera más pronunciada. Me gusta porque no es alarmista, relata las cosas tal y como las vive en el hospital. Explica que el problema es el flujo diario de personas que van a trabajar en transporte público y que eso es un foco de contagio constante. Explica que muchas de las muertes que se producen, la mayoría de personas mayores con problemas de salud previos, son debido a que, al contraer el coronavirus, depende de la carga viral de la misma.