Así es el PrEP, el medicamento que previene el VIH pero no está autorizado en España

Brian Roldán, de 30 años, ha tenido cuatro parejas con VIH. Tenía relaciones sexuales con preservativo y todos ellos estaban en tratamiento –lo que significa que no podían infectarle–. Pero eso no evitaba que se preguntara después de cada coito si lo había contraído. Sufría inexplicablemente cada vez que se hacía las pruebas. Después de tener relaciones sexuales con otros hombres y que la duda de si eran positivos o no le atormentara, decidió empezar a tomar el controvertido tratamiento conocido como PrEP, las siglas en inglés de profilaxis Pre-exposición.

"El hecho de tomarme una pastillita para desayunar es recordarme cada día que puedo estar tranquilo", nos cuenta aliviado Brian en un bar de Barcelona al hablar de un fármaco destinado a personas VIH negativas –especialmente entre la comunidad gay– para reducir el riesgo de infección. Él ha podido acceder a la píldora, que hoy se comercializa bajo el nombre de Truvada, gracias al estudio clínico de BCN PrEP-Point, que cuenta con unos 500 participantes pero, a diferencia de otros países como Francia, Noruega, Escocia, Bélgica o Portugal, todavía no está aprobado en España.

Brian Roldán nos cuenta su experiencia en la terraza de un bar de Barcelona.

"Nosotros tenemos una opinión clara y sin matices: el PrEP tendría que estar disponible en el sistema público español. Hay una dejadez por parte de nuestra administración", dice Julia Del Amo, experta de la Junta de la Sociedad Española Interdisciplinaria del Sida (Seisida). Una opinión a la que se suma el director de la organización BCN PrEP-Point, Ferran Pujol, que condena la postura de las autoridades. "Tenemos las herramientas para reducir o, con el tiempo, acabar con un virus, pero no tenemos voluntad política. Que piensen si algún día la historia les juzgara por no haberlo hecho posible", reivindica Pujol y recuerda que según la organización PrEp in Europe, solo existen tres casos documentados en el mundo de personas que se hayan infectado bajo tratamiento.

Los riesgos de tomarlo por tu cuenta

Los requisitos para entrar en el estudio que da acceso al PrEP, como en el centro de Barcelona, son haber tenido relaciones sexuales sin preservativo en los últimos meses, tener múltiples parejas sexuales y haber tenido una ETS en os últimos tres meses. Si los candidatos no cumplen dos de estas tres condiciones, se quedan fuera. Y eso hace que ahora en haya una "interminable lista de personas a las que no podemos atender", lamenta Ferran Pujol.

Ferran Pujol en el laboratorio del cenro de BCN PrEP-Point

Eso lleva a muchos a pedir a amigos o conocidos que viven en el extranjero que les compren el fármaco para que después se lo traigan a España. Pero eso no es ninguna solución fiable si no lo hacen con un control médico. Uno de los riesgos es estar tomándose la medicación sin saber que, en realidad, ya están infectados lo que podrían generar resistencia a los fármacos que, en un futuro, podrían ayudarles a contener el desarrollo del sida. Otros podrían estar haciéndolo sin ser conscientes de los efectos secundarios del medicamento, que son afectaciones al riñón o una potencial debilitación de los huesos.

Un mayor cuidado a la salud sexual

A Freddy Pertejo, de 33 años, le costó mucho decidirse a tomar el PrEP porque no quería verse cada día tomando un fármaco. Pero finalmente entendió que si contraía el VIH igualmente tendría que pasar el resto de su vida medicándose, y con esta opción al menos podría decidir cuándo parar. Sin embargo, esta decisión no le libró de ser señalado por prejuicios. Uno de ellos fue protagonizado por un conocido que le dijo que le parecía “una barbaridad” que el Gobierno les pagara el fármaco "para follar a lo loco". Y para Freddy, esa falta de conocimiento dibujaba una motivación que no le representaba cuando, en realidad, él solo quería reducir los riesgos de infectarse.

Lo mismo le pasaba a Emili Aldabó, de 37 años, que estaba harto de que el VIH fuera como una espada de Damocles que colgaba sobre su vida sexual. "La preocupación hacía que a veces no fuera a encuentros de sexo grupal, y si lo hacía me ponía muy nervioso", explica Emili que ha decidido desafiar los prejuicios que hay sobre este medicamento: "Con el tiempo me di cuenta de que no quiero negarme la posibilidad de disfrutar de mi sexualidad como quiero".

Emili Albadó después de la entrevista en el centro de BCN PrEP-Point.

Sin embargo no todo el mundo considera que esta medicación es imprescindible para que se pueda tener una vida sexual liberada. "¿Todos los hombres que practican sexo en grupo necesitan PrEP? No. Un hombre que es pasivo en estos encuentros, podría tomarlo. Pero otro que solo hace felaciones, no tiene por qué hacerlo", explica la coordinadora de incidencia política de la ONG Creación Positiva, Montse Pineda Lorenzo, que sostiene que la toma del medicamento Truvada debe complementarse con el preservativo, el modo de seguir previniendo el contagio de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS). También insiste en que es crucial que llegue más información a los usuarios para que decidan, en función de su vida sexual, si lo necesitan o no.