Intentaron captarme para un negocio multinivel y esto es lo que descubrí sobre su funcionamiento

Me encuentro en una reunión en la que no paran de hablar de "independencia financiera" y las bondades de su producto, pero no es todo como lo pintan

Me llega un whatsapp de Susana, una excompañera de colegio a la que hace siglos que no veo. Me propone tomar un café para contarme un proyecto laboral “muy prometedor” en el que acaba de entrar y que me puede interesar. El mensaje que me envía es: “Se buscan emprendedores para un nuevo proyecto de futuro con el que conseguirás tu independencia financiera”. Lo que me hace olerme en seguida que se trata de una de esas empresas multinivel (MLM, en siglas, o network marketing), un tipo de venta directa en la que los asociados cobran no solo por lo que venden sino por captar a personas para que formen parte de ese negocio.

Los productos 'milagrosos' de las MLM

Hace algún tiempo, la madre de mi amigo Fer —que prefiere que no de sus nombres completos— estaba pasando por un mal momento económico y se metió en una multinivel de café y té que se llama Organo Gold. Recuerdo su casa llena de cajas de un café que, según lo que nos contaba ella, era tan sano que nos lo intentó vender a todos sus conocidos, y también quiso que nos hiciéramos distribuidores. Lo que más me llamó la atención fue la forma de intentar persuadirnos: lo realmente importante de ese negocio era que teníamos asegurada nuestra “independencia financiera” de por vida, las mismas palabras que había leído en el whatsapp de Susana.

Por cada reunión semanal a la que asistía, la madre de Fer pagaba diez euros, y por las convenciones que celebraban periódicamente, 200. Cuando volvía de esos eventos, parecía que le hubieran lavado el cerebro. No dejaba de repetir el dineral que ganaban los mejores distribuidores: “Hasta van a hacer una película con Andy García y Elsa Pataky dedicada a John Sachtouras, uno de los mayores distribuidores de la marca con la categoría ‘diamante’, la máxima que se puede obtener. Va sobre cómo ganó su primer millón de dólares con Organo Gold”. Cuando vimos el montaje, alucinamos: habían cogido trozos de películas desconocidas y habían hecho una especie de trailer muy cutre. De esto hace más de cuatro años y, que yo sepa, ni el bueno de Andy ni la Pataky han estrenado peli alguna relacionada con ese señor. De todas formas, luego llamaré a Fer, que hace tiempo que no hablamos, para que me cuente cómo le va a su madre con la venta del café “milagroso”.

Empieza la presentación

Ahora toca apartar los prejuicios e ir a esa presentación. Quién sabe si resulta que consigo ese extra que no me iría nada mal a fin de mes. Susana lleva dos años como distribuidora de Nu Skin, una marca de productos cosméticos. En la sesión informativa, que se celebra cada semana en un céntrico hotel de Barcelona, el distribuidor (o sea, ella) debe pagar 10 euros por su entrada, más otros cinco por el invitado (o sea yo). Una sonriente y bien vestida mujer de unos 45 años le cobra; otra nos abre la puerta de la sala de reuniones. Hay unas 60 personas, mujeres en su mayoría, de entre 40 y 55 años.

Una mujer también de mediana edad, bien vestida y (muy) sonriente sube a la tarima. Detrás tiene una pantalla con un Power Point lleno de fotos de gente muy guapa y, por la sonrisa, muy feliz también. Nos habla sobre la antigüedad de la marca, de más de 30 años, su innovación sin precedentes, solvencia y, sobre todo, del origen natural de sus productos, que son “etnobotánicos” (buscan la comunión entre las plantas y el hombre) y “libres de parabenos”. Saco el móvil para buscar este concepto y resulta que son conservantes usados en cosmética, alimentación o medicamentos que pueden alterar el comportamiento de las hormonas. Hace unos años, un estudio en Reino Unido hizo saltar las alarmas al decir que provocaban cáncer. La UE determinó que los parabenos se podían usar en cosméticos por debajo de un máximo de concentración y prohibió el uso de algunos en productos para niños menores de tres años. Es por eso que ya hay muchas marcas que han optado por retirarlos y seguro que has visto la etiqueta “Sin parabenos” más de una vez en la farmacia.

Mientras tanto, han sentado a una candidata del público en una silla y le empiezan a aplicar un tratamiento antiedad en la mitad de la cara. La siguiente parte de la sesión es una demostración del producto. Uno de los distribuidores, vestido elegantemente, diluye una base de maquillaje en un vaso de agua: “El de la otra marca no se diluye bien y queda pegajoso, porque lleva aceites, perjudiciales para la piel; sin embargo el nuestro se diluye a la perfección, mirad qué agua más limpia. Lo mismo pasa con un producto con nuestra Vitamina C, que diluye el yodo de un vaso con agua, mientras que la de otra marca no lo consigue”.

Un atractivo joven sube a la tarima. “Tengo 28 años y hace cuatro decidí dejar mi prometedor trabajo en una multinacional para apostar por lo que realmente deseaba: surfear y viajar. Hoy no puedo estar más contento con esa decisión, porque gracias a Nu Skin trabajo para vivir, no al revés. Y surfeo todo lo que quiero”. Después de un discurso sobre la oportunidad de negocio que implica entrar a formar parte de Nu Skin, de las eminencias de científicos que tienen en plantilla y de su gran inversión en I+D —ya que no se gastan un euro en publicidad—, concluye: “Para tener el control de tu vida, tienes que ser el dueño de tu propio negocio; es el momento de algo nuevo”. Y luego presenta a varios distribuidores para que expliquen su testimonio.

Como Pedro, de 55 años, que dejó su agencia de publicidad y ahora está a punto de cumplir su sueño de hacer un viaje gastronómico por el mundo. Ernesto (47) dejó el sector farmacéutico, se divorció y se replanteó la vida porque “cada vez ves a más gente de 50 en la calle”. Elena (39) tenía la sensación de estar caducando. Gracias a Nu Skin ha renacido y solo ve un “futuro brillante” por delante.

Captura de pantalla de un apartado de la web de Nu Skin. | Nu Skin

Hacen poner en pie a la mujer a la que han ido aplicando el tratamiento durante la presentación. Tiene la mitad de la cara tersa y con el pómulo exageradamente levantado hasta el ojo, mientras que la otra mejilla está flácida. Miro a Susana asombrada y ella asiente con una sonrisa. Tengo que confesar que han sido muy convincentes. Hasta me han entrado ganas de probar las cremas. Pero tengo algunas dudas, porque en ningún momento se ha hablado de que se imparta formación alguna al entrar como distribuidor: cualquiera puede afiliarse sin conocimientos previos de cosmética ni de ventas.

“No hace falta formación, venden unos catálogos con todos los productos. Cuesta 1 euro cada uno, los compras al hacerte distribuidor”, me aclara Susana. Además, el nuevo distribuidor debe comprar producto para poder enseñarlo a sus clientes potenciales o para uso personal. “Lo normal es que ya te programes una compra fija una vez al mes, porque te sale más barata”, añade mi amiga. Además de productos de higiene básica, hay cremas y aparatos desde los 69 euros hasta más de 400. Por las ventas, el distribuidor cobra una comisión de un 30%, que aumenta cuanto más grande es la red de distribuidores que consigue crear. Según Susana, los inicios fueron muy lentos, pero ahora se puede sacar unos 600 euros al mes. Eso sí, tiene que echarle horas buscando clientes: “Primero lo mueves entre tus contactos más directos, familia, amigos… Cuando estos se acaban, tienes que tirar de redes sociales a saco. Lo normal es que la gente lo deje al año porque si no te lo curras, obvio que pierdes dinero, esto solo no tira”.

Comprobando las 'cremas milagro'

No me puedo quitar de la cabeza lo de aquella mujer que acaba con el pómulo subido y terso tras la aplicación de una crema. Así que llamo a la doctora Cristina Schepers, directora del servicio de dermatología de la Clínica Planas en Barcelona. Me explica que una crema de 400 euros puede no funcionar en nuestra piel y una de 40, sí, “porque cada piel es distinta y necesita un tratamiento a su medida, y más si tiene un problema”. Pero me dice que lo más importante es que muchas de las cremas que se venden como “milagrosas” por sus efectos rejuvenecedores y/o tensores pueden contener disruptores endocrinos, sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal, como los parabenos que supuestamente no llevaban. Al imitar el efecto de las hormonas, los disruptores pueden enviar mensajes confusos al organismo y causar problemas a corto, medio y largo plazo. “Que nadie se alarme: esto se podría dar a largo plazo y en tiempo condicional. Por su acumulación en el organismo y en combinación con el resto de sustancias tóxicas que vamos absorbiendo, desde lo que comemos, a la contaminación ambiental. Aunque no se puede negar que ahí están, y esas cremas nos las aplicamos varias veces al día”, explica la doctora.

La curiosidad me lleva a mirar la composición de varias cremas para el rostro de Nu Skin. ¿Y qué me encuentro? Pues hasta cinco parabenos (Methilparaben, Ethilparaben, Butilparaben, Isobutilparaben y Propilparaben) distribuidos en diferentes cremas. O sea, que lo que me han presentado como “natural” y “libre de parabenos”, parece que no lo es tanto... En todo caso, lo de “sin parabenos” es algo que no encuentro por ningún lado en su web, aunque nos lo hayan dicho en la reunión. En cuanto a lo de “etnobotánicos”, solo encuentro una pequeña gama de productos de este tipo.

Respecto a su web, me llama la atención que, por delante de los productos, la primera pestaña se llama 'Gente' y muestra casos de éxito de distribuidores a los que este trabajo les ha cambiado la vida. En las pestaña 'Productos' leo cosas como: “contamos con algunas de las mentes más privilegiadas del mundo científico”, “nuestro método innovador no tiene precedentes” o “estamos revolucionando los sectores de la salud y la belleza”. Unos términos muy absolutos que despiertan todo mi escepticismo, así que se me ocurre poner en Google “Nu Skin estafa”. Aparecen unas cuantas entradas. Veo que la marca fue multada en China en 2014 con 540,000 dólares por ventas ilegales y publicidad falsa de sus productos. También leo que la Universidad de Stanford, California, tuvo que pedir a la marca en 2012 que dejase de utilizar su nombre para publicitar sus productos, porque no era cierto que tuvieran vinculación alguna.

Del negocio multinivel a la estafa piramidal

“¿Fer, sigue tu madre metida en aquello del café saludable?”, le pregunto por whatsapp. Dice que acabó saliendo porque se gastó más de 3.000 euros en producto y se lo comió con patatas casi todo. En una web de afectados por empresas multinivel encuentro un reportaje de Canal 5 Noticias de Estados Unidos en que se habla del gran fraude que se esconde tras esa compañía, que vende un café tan “milagroso” que puede resultar hasta perjudicial. Y que engatusa con un marketing sumamente agresivo a gente semianalfabeta y sin conocimientos comerciales previos para que compre producto y, sobre todo, capte a nuevos distribuidores. Por supuesto, explican que lo de la película con Andy García es un fake como una casa.

"Una multinivel puede esconder una estafa piramidal, por eso hay que ir con los ojos bien abiertos”, me cuenta Azucena Fraile, coach y formadora de profesionales de servicios, con quien he contactado a raíz de un artículo suyo sobre el tema que he leído en un medio digital. “Lo primero es que detrás de la MLM haya un producto tangible, no que venda humo, y que ese producto sea bueno. A partir de ahí, tienes que trabajar muy mucho si quieres ganar dinero. Aunque crezca tu red, no vas a dedicarte a la vida contemplativa; a la que bajas el ritmo de trabajo, la red se va al garete", explica Fraile y añade que "lo malo de las MLM es que estratégicamente no están bien planteadas, el que se pone a vender no es profesional de las ventas o no cree en el producto que tiene que vender, y por eso se fracasa. He visto de cerca el funcionamiento de algunas MLM y asusta la estrategia tan agresiva de marketing que usan para captar afiliados, como es el caso de Herbalife, dedicada a cosmética y nutrición”.

Después de toda esta inmersión creo que yo, por el momento, lo único que voy a vender yo son más reportajes para ganarme ese extra a fin de mes, y no cremas —y mucho menos “café saludable”—. Ah, casi me dejo un pequeño detalle: en la presentación de Nu Skin nos dijeron que al fundador de la compañía le van a dedicar una película.