‘Vulvodinia’, el dolor crónico de la vulva que muchas mujeres viven en silencio

Es muy probable, a no ser que seas un fan incondicional, que hayas olvidado ese capítulo de Sexo en Nueva York en el que a Charlotte le diagnostican tener la ‘vagina deprimida’. Un simple eufemismo para llamar a la vulvodinia: un dolor crónico en la vulva que, según la Académia Española de Dermatología y Venerología, sufren entre el 8 y el 18% de las mujeres.

Y, aunque esta enfermedad esté reconocida desde 1983, sigue envuelta por un halo de silencio y vergüenza. Las que lo padecen, normalmente mujeres jóvenes en edad fértil, sienten una intensa quemazón en la vulva (la zona exterior de los genitales femeninos: monte de Venus,  los labios, el clítoris, el vestíbulo y el introito) que a menudo se entromete en su vida diaria, ya que les impide llevar ropa ajustada, ponerse un tampón o incluso tener relaciones sexuales con normalidad. 

La vulvodinia puede ser general o centrada en un solo punto de la vulva

¿Pero de dónde sale este profundo dolor? Lo cierto es que ni sus síntomas ni su origen son los mismos para a todas las mujeres. De hecho, las causas de la vulvodinia no se conocen exactamente y se considera que puede originarse tanto espontáneamente como por alguna rozadura o golpe al correr o montar en bicicleta. Por otro lado, los expertos creen que esta enfermedad nunca se desarrolla a partir de una sola característica, sino de la conjunción de muchas de ellas como podrían ser algún tipo de alteración metabólica, infecciosa o incluso psicológica (como en el caso de las mujeres que padecen vaginismo).

La carga física que acarrean estas mujeres se vuelve todavía más pesada por el estrés y la vergüenza que a muchas de ellas les genera. "La enfermedad crónica de cualquier tipo ya tiene un estigma, pero este se agrava si la condición es invisible", dicen desde la Sociedad Británica del Dolor Vulval al diario inglés The Independent. Es por ello que se sigue llevando en silencio e incluso muchas mujeres terminan por interiorizar un sentimiento de culpa respecto a su vulvodinia. Además, algunos miembros de la comunidad médica, según afirma esta institución británica, siguen creyendo que el dolor que sienten las pacientes de vulvodinia tiene un origen psicosomático y que, por tanto, no es ‘real’. Una idea que la relega a la categoría de 'enfermedad mental' y, por tanto, 'menos importante'.

Se recomienda desde los primeros síntomas acudir al ginecólogo para que dicte el remedio que sea idóneo a cada paciente ya que, del mismo modo que los síntomas no son iguales para todas, los tratamientos tampoco lo son. Es posible que, si la mujer ha llevado mucho tiempo en silencio su problema, también sea aconsejable visitar a un psicólogo o sexólogo.