Volver Al Sexo Con Otras Personas Después De Una Ruptura No Es Tan Fácil Como Parece

A priori, una de las 'desventajas' de tener una relación monógama es el no poder acostarte con otras personas, aunque te atraigan. Por eso, solemos ver como una parte positiva de una ruptura el recuperar la libertad para tener sexo con quien quieras y cuando quieras. Sin embargo, y aunque hay un montón de personas que aunque estén hechos polvo después de dejarlo con la pareja comienzan rehacer su vida sexual en seguida, muchas otras tienen sentimientos encontrados sobre este tema.

Hablamos de ese sentimiento de ‘miedo’, de rechazo, al pensar en acostarte con una persona que no es tu ex. Que no es que no te apetezca, no, es que te pone nervioso de solo pensarlo. Y no porque quieras volver. Tampoco porque sigas profundamente enamorado de esa persona y no contemples verte con nadie más por si vuelve. Ese momento ha llegado, hay alguien que te gusta, te atrae, es recíproco, y, sin embargo, no acaba de hacerte sentir cómodo la idea de acariciarle, abrazarle, besarle, etc.

¿Por qué? Bien fácil (y difícil, evidentemente, a la vez): porque follar con alguien nuevo por primera vez después de romper una relación es un empezar de cero. Es salir de tu zona de confort. Es tener intimidad con alguien con quien aún no tienes ese tipo de confianza que tenías con tu ex. Porque claro, esa sensación la vamos a comenzar a construir ahora. Pero la primera caricia, el primer empuje, el primer 'todo' te da miedo, porque temes que te haga recordar lo que tenías. Que te haga comparar. Que te produzca sensaciones nuevas que no sepas procesar en el momento.

Tiras para delante. Porque esta nueva persona te gusta, porque quieres avanzar, sentir cosas nuevas, arriesgarte. Pero una cosa sí que la tienes clara, y es que si no te arriesgas a sentir, quizás vivas una vida menos expuesta al sufrimiento, pero también será mucho más aburrida y menos excitante. Amigos, aquí no estamos ni para una cosa ni para la otra.

¿Y si ahora que me he acostado con él o ella no me vuelve a llamar? ¿Y si no me gusta y no quiero repetir? ¿Y si me pillo, pero la otra persona no? ¿Y si me hace pensar más en mi ex y no sirve de nada todo lo que avanzado hasta ahora para poder superarlo? Una idea: ¿Y si dejamos de intentar averiguar el futuro, y hacemos lo que nos pida el cuerpo, lo que nos venga en gana? Lo que ocurra después ya lo afrontaremos, que para eso somos ya mayorcitos.

A unos les cuesta más, a otros no tanto. Para muchos el sexo significa menos que para otros, pero si tú eres de los que se come la olla por todo y le da mil vueltas al asunto, una cosa te voy a decir: si te sale mal, qué se la va a hacer, una experiencia más para la colección. Pero, si sale bien... como salga bien, te vas a descojonar de ti mismo cuando recuerdes que le diste 1400 vueltas a este tema en tu cabeza.