Tu ‘uy qué asco’ está condenando a muchas vulvas al sufrimiento

La depilación integral no tiene ninguna lógica más allá de la imposición social más absurda

Hay una cosa que jamás entenderé: los tíos a los que les da ‘asco’ una vulva bien peluda. Ya sabes, un coño con todo lo que tiene que tener por arriba, por abajo y por los lados. Uno como el que pintó Gustave Courbet en El origen del mundo, uno bien hermoso. Vamos, lo que viene a ser un buen chochamen. Y es que en 2021 todavía no nos hemos librado de la absurda moda de la depilación integral. Esa que según los médicos  puede provocar cortes, heridas, pelos encarnados, foliculitis, pustulosis , condilomas, herpes, chancro sifilítico y enfermedades de transmisión sexual. Esa industria que mueve aproximadamente 85 millones de euros en nuestro país cada año. 

Y no me voy a meter en el tema de que es una moda absurda, de que es más antihigiénico que higiénico o que muchas mujeres simplemente creen que es más cómodo. Paso, eso que lo valore cada una que para eso tienen su vulva y sus decisiones. Yo me voy a centrar en los delicaditos de los pelos. Los típicos del ‘uy qué asco’ cuando se bajan a meterle fantasía a la entrepierna de su pareja y se meriendan algún que otro pelito. A ver pavo, ¿tú sabes los pelazos ensortijaos que se sacan ellas de la boca cuando te hacen el sabrosón? Que lo que tú tienes ahí abajo parece la selva del curso alto del Orinoco. 

En comparación con lo tuyo, el coño random parece las montañas de Benidorm. Más pelao que el Death Valley. Una mínima expresión capilar que no creo que provoque tu muerte por asfixia si es que alguna vez tu lengua se desvía unos centímetros del clítoris (para esto: 1. tendrás que saber donde está, 2. ojalá sepas que chupar el clítoris como si fuera un Calippo en el mes de agosto puede ser molesto). El caso es que en el improbable caso que esto suceda te lo sacas de la boca y sigues a lo tuyo. Fin. ¿Verdad que sigues vivo? 

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Pues eso, la depilación integral es inútil y, en mi opinión, y reitero que aquí hablo por solo por mí, algo bastante chungo a nivel percepción de la mujer. Me explico: ¿cómo te puede poner una vulva que parece la de una mujer que no ha completado su pleno desarrollo? Quiero decir, a mí me gusta sentir que estoy con una mujer. Y las mujeres no son angelitos asexuados. Las tías huelen, sudan, tienen pelos y granos en lugares insospechados y a mí me encanta. No estoy diciendo aquí que todas tengan que ir con el seto salvaje a lo Jumanji, porque al igual que pasa con los tíos hay casos que precisarían de un machete para practicarle el cunilingus, pero joder que tenga lo que tiene que tener.

Hay mil opciones para mantener los genitales bien aseados sin tener que recurrir a una práctica tan nociva como la depilación integral. Lo guay, y lo que me gustaría transmitir con este artículo, es que cada una practicase lo que mejor le parezca sin que esto fuera producto de una moda o de una presión social. Y ahí es donde los tíos heterosexuales deberíamos dar la talla. No contribuir para que 17,2 millones de mujeres tengan que gastar aún más dinero en otro artículo de higiene femenina que, en realidad, no contribuye para nada a la higiene femenina y que directamente podría atacar a su salud. Tu “uy qué asco” no hace más que perpetuar el absurdo.

Si quieres cuerpos hiperfeminizados, surreales y con cierto toque pedofilo, ya tienes el hentai (no te pierdas el repor sobre el ahegao que hicimos). Pero si lo que quieres es estar con mujeres lo primero que deberías hacer es dejarlas ser tal y como son. Y sorpresa: eso incluye pelos y, a veces, pelazos. Da igual que se quieran dejar el Mato Grosso, un triangulito, la pista de aterrizaje o simplemente lo mantengan despejadito, lo importante es que decidan ellas y tú no seas el típico que hace el comentario que no aporta nada y que destruye toda su confianza. Si en otras épocas lo coños peludos eran lo más, que se lo digan a Goya, ahora también podrían volver a serlo y eso solo depende de nosotrxs.