Estos trucos derribarán las barreras que no te dejan tener un orgasmo

'Orgasmo'. Cómo nos hace revolcarnos en la cama y olvidarnos de nuestra propia existencia durante unos segundos. Pero, en muchas ocasiones, ya sea por los nervios de la situación o por la novedad de nuestro amante, nos cuesta llegar a alcanzar el clímax y, nos deja un mal cuerpo que ni con Nocilla a toneladas podemos remediarlo. No worries, vas a descubrir un par de truquitos para que esas contracciones tan placenteras lleguen en el momento justo.

Activación del sistema simpático en 3, 2, 1

"Simpático", sí, pero eso no significa que sea majete. ¿Qué es el sistema nervioso simpático? Este colega nos salva de los peligros más inminentes. Desde el punto de vista psicológico, nos prepara para la acción. Se activa durante las 'Situaciones E' (escape, emergencia, ejercicio y estrés). Dilata las pupilas y los bronquios, aumenta la fuerza, la frecuencia cardíaca, disminuye las contracciones abdominales y estimula las glándulas suprarrenales. En definitiva, frena por completo el resto del cuerpo para poder centrarse en aquellas zonas que nos harán correr más rápido y salir pitando del sitio o solucionar la situación como sea. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el orgasmo? He aquí el quid de la cuestión.

En 2002, el profesor Boris Gorzalka, realizó un estudio con setenta y una mujeres pre y postmenopáusicas para comprobar qué efectos tenía la activación del sistema nervioso simpático sobre la excitación sexual. Los resultados demostraron que la activación de dicho sistema hace que las mujeres jóvenes y sin problemas sexuales se exciten con más facilidad y, por lo tanto, lleguen al orgasmo con más rapidez. Esta técnica se utiliza en prácticas sexuales tántricas, donde la respiración juega un papel fundamental.

¿Pero cómo se activa este sistema? Ni que tuviéramos un interruptor. Pues no, pero no es tan complicado: hay que hiperventilar (absteneos las que tengáis ansiedad). Si empezamos a aumentar nuestra frecuencia respiratoria, la excitación aumentará. Pero, únicamente funciona en mujeres jóvenes y sin problemas graves de salud. En hombres, activar este sistema supondría el fin de la erección. Y no queremos eso, ¿verdad?

No es el destino, es el viaje

A veces vivimos tan obsesionados con el orgasmo que nos olvidamos por completo de todo lo demás. Y lo más bonito del sexo no es el clímax, sino todo el recorrido que experimentamos hasta llegar a alcanzarlo. Tal y como dice Cristina Callao, sexóloga y terapeuta de parejas, "es importante no pensar que ese es el objetivo de nuestra interacción sexual. Es decir, tenemos que disfrutar y dejarnos llevar por cada sensación e interacción". No frustrarse por no conseguirlo, sino centrarse en los aspectos positivos del encuentro sexual.

Aunque la autoestimulación y el conocimiento de nuestras zonas erógenas hace que sea más fácil encontrar ese 'click' que nos hace estallar. "Otra cuestión importante es conocer y reconocer nuestras zonas de placer, saber que es lo que nos estimula, nos excita y, por ende, nos hace disfrutar", dice Cristina. Así que es importante que conozcas tu cuerpo por tu cuenta para poder contarle a tu compañer@ de juegos qué es lo que más te gusta (obviamente, nadie es adivino).

Es importante centrarnos en las sensaciones que estamos experimentando en ese momento y trabajar la mente para focalizar la atención en nuestros genitales y en cómo van aumentando la excitación. Otra técnica es dejar volar la imaginación y que nuestras fantasías escampen por la mente. Una forma de alimentarlas es con la pornografía, la literatura erótica o las imágenes de encuentros sexuales.

Pero, ante todo, es importante sentirnos bien con nosotros mismos y que la autoestima esté bien arriba a la hora de tener relaciones. Como dice Cristina, "que las barreras mentales que tenemos en relación a nuestro cuerpo y nuestro físico no se conviertan en condicionantes a la hora de interactuar sexualmente. Pues no hay que obviar que el principal órgano sexual, es nuestro cerebro".

Si, después de todo esto, no lo consigues, no pasa absolutamente nada. Habrás disfrutado de una buena dosis de placer que no se adquiere todos los días. Aunque si eres una de aquellas mujeres que nunca han tenido un orgasmo - solas o acompañadas-, lo más recomendable es consultar con nuestro médico habitual para descartar cualquier problema físico y con un sexólogo para trabajar esta barrera desde la mente.