No es traición tener fantasías sexuales con alguien que no es tu pareja y te digo por qué

¿Tener fantasías sexuales con otra persona que no es tu pareja (a la que amas con locura) te está haciendo sentir culpable, perdido, sucio, infiel o presa de la vergüenza? Deja de torturarte y comienza a leer. Para el que todavía no lo sepa, las fantasías sexuales son pensamientos que recrean alguna situación erótica o sexual, no siempre bajo nuestro control, pero sí formadas por nuestro imaginario sexual. En esta definición caben todas esas situaciones que te gusta imaginar porque te parecen muy excitantes, inalcanzables, incómodas, curiosas o accidentales. Algunas las creamos, otras se basan en el recuerdos y pueden ser como TÚ quieras. A lo mejor, hasta llegas a incluir en ellas a personas concretas… que no son tu pareja. ¿Es esto alta traición? ¡Para nada!

Fantasías sexuales con alguien 1


Lo que pasa en tu mente solo te pertenece a ti

Las fantasías sexuales son personales e intransferibles. Podríamos decir que es tu propio guión “porno”. Te ayudan a excitarte, facilitan el orgasmo (en solitario o en compañía) y te sacan de la rutina de tus encuentros sexuales habituales. Ni son pecado ni forman parte de una infidelidad. Hablamos de “imágenes sexuales” que ocurren en tu mente, no de que tengas una doble vida.


¿Se lo cuento a mi pareja?

Cuidado. Si nunca le has contado a tu pareja que tienes fantasías sexuales con otras personas y, de repente, le sueltas con todo lujo de detalles que sueñas (pero solo eso) con poner a su hermana mirando pa la Meca, pues… Frena. Ser sincero con tu pareja es de lo mejor que puedes hacer. Y que tengas fantasías no es un delito, pero siempre puedes llegar a herir sus sentimientos. Es mejor ir de menos a más. Observa sus reacciones… o trata de omitir cierta información que pudiera llegar a ser dañina… No obstante, recuerda que no es de obligado cumplimiento tener que contarlo. 

Fantasías sexuales con alguien pareja

De todas formas, si te apetece decírselo, mide tus palabras y calibra el efecto de tu confesión. ¿Se lo cuento para quitarme un lastre, de forma egoísta? ¿O lo hago para procurar una buena comunicación en la relación? Cuando confiesas tu maravilloso imaginario sexual pueden ocurrir varias cosas: (1) que tu pareja te juzgue y no entienda tu fantasía, (2) que se desencadene un torbellino de celos e inseguridades (aquí será necesario hacer trabajo personal por ambas partes: escuchar, por ejemplo que te pone tu profe de Zumba o que se lo montaría con tu mejor amiga, pica). O que, por el contrario, (3) le fascine e incluso que la compartáis.


¿Y si quiero cumplir mis fantasías sexuales?

Valora siempre el contenido de tu fantasía y el tipo de comunicación que tienes con tu pareja. Es posible que descubráis que tenéis fantasías sexuales comunes (sexo en grupo, juego de roles, posturas, etc). No dudéis en estudiarlas y tantear cómo os sentiríais si llegarais a convertirla en realidad. Calibrad vuestras opciones, negociar, expresad qué queréis y qué no, marcad límites si fuera necesario, escucharos.

Imagina que al final decidís interpretar vuestras 50 sombras de Grey y, a la hora de la verdad, a tu chico el traje le queda patético, de risa… o que cada vez que va a darte con la fusta en tu culito en pompa, le tiembla la mano y pone cara de estar comiéndose un plato de sesos de cordero. Desde luego, la situación se presta más a un exorcismo que a que tengas un orgasmo. Adiós libido. Con esto quiero decirte que es importarte controlar las expectativas, aceptar la frustración y enfocar, con mucho humor, esos momentos que pasan de la excitación al terror más absoluto.


Nuestro consejo

Si te monta un pollo tremendo porque le has dicho que “a veces me corro pensando en que me follan una a una, un grupo de presas en el cuartel de la Guardia Civil” o si te llama "puta", "guarra" y todo un elenco de insultos machistas porque te pone como una moto pensar que te montas un cuarteto con cuatro autoestopistas, pues… ¿Alguna vez te has planteado cambiar de pareja? Quizá esta sea la mejor forma de descubrirlo. No te mereces a nadie que te desprecie o juzgue por tus fantasías sexuales, sino a alguien que (después del shock inicial) se lance a cumplir todo lo que imagines.

Crédito de la imagen Eylül Aslan