Tontear con otra gente no es infidelidad si tienes en cuenta lo que dicen algunos estudios

La mayoría pensarán que es una traición tontear con alguna compañera de trabajo, seguirle un poco el juego al amigo de un amigo o probar hasta dónde puedes llegar cuando te sientes deseado teniendo pareja. Algo así como unos ‘cuernos de intención’, un pecado de pensamiento. Y nada más lejos, al menos, según la Universidad de Kentucky. Su Laboratorio para la Promoción de la Salud Sexual firma un estudio que asegura que, a la vista de las mujeres, el tonteo no sólo no es malo, sino que hace que el deseo por nuestra pareja aumente exponencialmente.

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Porque el hecho de iniciar un juego de miraditas o frasecitas un tanto subidas desencadena en uno un torrente de excitación que, tal vez, nuestra pareja no sea capaz de despertar con tanta facilidad. Que no es culpa suya, no es que nos tenga desatendidos. De hecho, es probable que a él/ella le pase lo mismo. Es, más bien, una cuestión de costumbre y de rutina. Por eso, ‘jugar’ con otros de vez en cuando puede hacer que revivan los fuegos de la conquista y de lo prohibido. Y eso nos pone.

Otro estudio, en esta ocasión firmado por expertos de la Universidad Northern Illinois, identificó cuáles son las seis motivaciones que nos llevan a 'flirtear'. A las evidentes de buscar sexo, algún beneficio de la otra persona o, simplemente, aumentar la autoestima, se sumaron otras como las ganas de experimentar y la elucubración sobre cómo sería tener una relación con el otro (aunque no se tenga intención de consumar) o, como decíamos, tratar de aumentar la intimidad en una relación ya existente.

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Cuando tonteamos, nuestro cerebro se convierte en un torbellino bioquímico de serotonina, dopamina y adrenalina desbordantes, conduciéndonos a un estado de excitación. Porque, admitámoslo, el hecho de sentirse atraído por otros en algún momento es inevitable. Pasamos horas y horas junto compartiendo rutinas, comidas de amigos o cenas de trabajo, por lo más normal es que sintamos 'curiosidad' por otras personas que no sean nuestra pareja.

Ahora bien, tontear es sano para nuestra pareja siempre y cuando no se cruce la barrera del sexo. Esa es otra de las conclusiones del estudio coordinado por Kristen Mark para la Universidad de Kentucky. Jugar está bien, pero también es peligroso, puesto que nuestra parte biológica puede adueñarse de la racional y hacernos traspasar esa línea de la traición a nuestra pareja.

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Si de verdad se quiere utilizar como herramienta para fortalecer lazos y no para resquebrajarlos, canaliza ese deseo y pulsión sexual que se produce durante el tonteo debe hacia casa. Mientras todo esté bajo control, este juego servirá para pillar a nuestra novix con unas ganas tremendas. Pero cuidado, no abusemos, porque lo que comienza siendo algo inofensivo puede convertirse en un problema que nos haga plantearnos si de verdad estamos enamorados. Así que a tontear, pero con cabeza.