Una sexóloga explica qué hacer cuando tu pareja tiene un problema sexual y no quiere afrontarlo

Hace tiempo que sospechas que tu pareja tiene algún tipo de problema en la cama. Tal vez sean prejuicios tuyos o que todas esas excusas que te pone para que, al final, terminéis dejando el sexo para otro día ya te chirrían bastante. No se corre, se corre pronto, le cuesta excitarse, siente dolor o cualquiera de las muchas disfunciones que están atacando a su estabilidad emocional, a la tuya y, sin quererlo, también a vuestra relación. Y aunque has intentado ser comprensiv@ e incluso le has sugerido que pida ayuda, tu pareja se hace la loca, dice que no tiene ningún problema o que no quiere solucionarlo, que ya le está bien así.

"Cuando uno está así no sabe si tocar, si no tocar, si insistir o no, si hablarlo o dejarlo estar... automáticamente empiezas a dejar de sentirte deseado/a y generará un bajón enorme en la autoestima y seguridad personal", explica la sexóloga y terapeuta de parejas Núria Jorba. Para solucionar esta situación, tienes que darte cuenta de que eso que está afectando a tu pareja ya se ha convertido, en parte, en un problema tuyo. Así que sí, ha llegado la hora de que tomes cartas en el asunto, y te contamos cuáles. 

El problema no es 'el qué', sino 'el cómo'

“En el fondo, no es que la persona que se niega a hablarlo o evita x situaciones no quiera hacer nada al respecto, sino que tiene miedo de lo que le puedan decir, piensa que no se puede solucionar o que es algo normal", dice Jorba. Es decir, que muy probablemente sienta miedo de enfrentarse a la situación porque aceptar que se tiene un problema sexual implica un estigma social del que nadie quiere formar parte. 

Obviamente, tu primera reacción es ser comprensivo/a y echar una mano en todo lo que puedas. Si estás con esa persona es porque la quieres y no vas a salir corriendo ni enfadarte ante algo que le hace daño y que no puede controlar. Pero cuando ya ha pasado un tiempo, cuenta la sexóloga, lo que te duele no es que hayáis dejado de practicar sexo como lo hacíais antes, o que tu pareja se corra muy rápido, sino que no quiera arreglarlo. "No se trata tanto de sexo, sino de sentirse deseado. De esa necesidad de conexión, complicidad y deseo con tu pareja. Lo que duele es que se evite el tema, que se evite esa conexión por temer enfrentar a otros problemas que tienen solución", dice Jorba.

De alguna forma, tu pareja está dándole la espalda a tus necesidades sexuales y tú, que sabes que el tema le afecta, no sabes cuál es el límite en que tienes que dejar de preocuparte por su sexualidad y empezar a priorizar la tuya.

Cosa de dos

Si tu pareja ha perdido el trabajo, no vas a culparla. Pero si gasta el paro sin buscar trabajo y, habiéndose terminado, sigue sin intentar aportar para pagar el alquiler o la comida, vas a dejar de ser comprensivo, ¿no? Pues esto es lo mismo. "Igual que cualquier otro problema que pueda tener tu pareja, una disfunción sexual también es un problema compartido", dice la experta. Cuando tu novio/a no quiere tener relaciones o las que tenéis no te satisfacen y él o ella se niega a atender tus necesidades o, incluso, a escucharlas, te ha pasado su disfunción sexual a ti.

"Si dejamos pasar más de seis meses para atajar esta problemática, van a aparecer una serie de problemas añadidos y hábitos instaurados que serán mucho más complicados de hacer desaparecer", explica Jorba. Inseguridad, baja autoestima y concepción del propio cuerpo, incluso puede que hayáis perdido esa conexión sexual de pareja hasta que el sexo se haya convertido en algo 'raro' y forzado... Y, por si fuera poco, la experta añade otras tantas que van mucho más allá del sexo y ensucia todas las facetas de la relación: "no te sientes tan querido, perdéis esa intimidad y conexión de pareja, hay más peleas por cualquier cosa porque los nervios de un problema sin resolver están a flor de piel...". Cosas que, de no solucionarse, probablemente arrastres en futuras relaciones.

Para darle la vuelta a todo esto, debes tomar conciencia de cómo el problema de origen está convirtiéndose en algo más grande que podría acabar con lo vuestro. Y como tú eres quien no tiene miedo de hablar de ese tabú sexual que ha iniciado todo esto, debes ser tú quien tome la iniciativa para resolverlo.

Pide ayuda

Bien. Has decidido que vas a solucionar todo este embrollo sexual, ¿pero por dónde hay que empezar? "En primer lugar, sé muy sincero/a con tu pareja y explícale cómo te sientes y qué necesitas. Después, deja un tiempo para aquella persona haga aquello que le hemos pedido y convierta tu problema en suyo igual que haces tú con ella, que se haga responsable de tu malestar. Si no lo hace, es el momento de acudir a un especialista". Este es el consejo de Núria Jorba, que, de nuevo, insiste en que tu sexualidad también se está viendo afectada por la disfunción de tu pareja

Siendo así, acudir a un psicólogo, sexólogo o incluso ginecólogo o urólogo (si crees que el problema es físico) en busca de respuestas o formas de hacer que tu pareja se una a la próxima cita es una opción que la mayoría no contempla. Aun así, según la experta es una especie de ultimátum con el que tu pareja entenderá lo mucho que te importa el asunto. "Tú también necesitas entender qué está pasando, saber qué hacer y si tienes que seguir esperando o tomar la decisión de cortar. Teniendo información tomarás mejores decisiones", dice la sexóloga.

Romper

Si después de acudir a un especialista tu pareja sigue sin querer implicarse, sentimos decirte que ha llegado el momento de empezar a plantearte si esa es la persona con la que quieres estar. "Cuando decides cortar con tu pareja por una situación así, a menudo la persona que tiene la disfunción etiqueta mal la situación y reafirma su inseguridad ante la problemática", explica la experta.

Si rompes, es probable que tu ya ex pareja piense "ves, como tengo este problema me has abandonado". Sin embargo, debes recordar que el motivo por el que has roto es que el otro no quiso ayudarte a solucionar vuestros problemas de pareja y que, no tienes que estar ahí para siempre si una relación te hace sufrir.