Cómo Salir De Esa Espiral De Exigencia E Insatisfacción Que Mata Vuestra Relación

Lo vuestro es casi perfecto: justo cuando os besáis suena vuestra canción preferida y, mientras paseáis por la calle, hasta sale el arco iris y no hay palomas que te caguen la solapa de la chaqueta. Eres feliz, y el mundo parece decidido a ponéroslo fácil. Pero no, ojalá. Porque pronto llegan los días en los que se pone a llover, que en lugar de una canción bonita suena la taladradora del vecino y Trump gana las elecciones. En general, todo se termina complicando un poco, o demasiado.

A veces nos venden la vida en pareja como la perfección, y parece que tengamos que ir con una especie de vara de medir, examinando si el otro encaja o se desvía de ese listón exigible. Según esta historia, emparejarse significaba algo así como firmar un contrato de derechos y obligaciones; que van desde la cocina hasta la cama, pasando por los pelos del  baño.

Abrir la caja de pandora de las exigencias puede ser una batalla sin fin. Es una lucha que siempre está perdida. En primer lugar, porque las personas solo cambian si realmente quieren hacerlo y lo eligen. Imponer, si fuera bueno, solo funcionaría un tiempo, porque tarde o temprano la persona estalla y se produce un efecto rebote. Desde el principio supone perder la batalla, porque la persona que se centra en controlar ha elegido que en su vida su felicidad dependa de cómo se comporte su pareja.

Por último, este tipo de batallas se convierten en una espiral que va en aumento, porque siempre hay algo más que se podría exigir, así que nunca es suficiente. Por su parte, el 'exigido' se pone a la defensiva y se cierra, aumentando el problema. Por ejemplo, si exiges más sexo, es probable que tu pareja se sienta presionada, la libido baje y acabéis discutiendo de nuevo. Habrás aumentado el problema en vez de resolverlo. Sin embargo, callarte no te parece una opción.

Porque no lo es. En ningún momento se trata de que no pidas lo que necesitas, sino que lo hagas de una forma no autoritaria. Es posible que tu pareja viva vuestra relación de otra forma, pero eso no significa que actúe con mala intención ni que te esté descuidando.

¿Cómo salir de ese círculo vicioso?

Al que exige y se siente insatisfecho

Ten en cuenta que si te centras en lo que está fuera de tu control, sufrirás en muchos momentos de tu vida, no solo con tu pareja sino con todo. Es mejor que aprendas a aceptar cuanto antes, o simplemente a alejarlo de tu vida, aquello que no depende directamente de ti.

Es sencillo. Pregúntate: "Tengo un problema, ¿depende de mí la solución? Si la respuesta es sí, hazlo. Si la respuesta es no, asúmelo. Nunca podrás descansar tu mente y ser feliz, con pareja o sin ella, si te centras en intentar cambiar lo que no puedes solucionar y descuidas, por hacer lo primero, aquello que sí está a tu alcance.

Lo que resistes, persiste; lo que aceptas se transforma

Proverbio oriental

Al que se pone a la defensiva

Ser más empático con tu pareja te ayudará a agobiarte menos. Cada vez que te cierras, aumentas la inseguridad en la otra persona, y eso solo hace más grande el problema. No renuncies a tu espacio y tu libertad, pero aplica paciencia y cariño y será todo más fácil. En caso de que hayas puesto todo de tu parte, siempre quedará la opción de dejarlo. ¡Nadie debería obligarnos a ser alguien que no somos!

A ambos

Algunas veces el problema de pronto se arregla cuando las dos partes se abren, se predisponen y hacen algo tan básico como escuchar al otro y tratar de comprender su punto de vista. Mente abierta, ego fuera y un poco de cariño. El amor no basta, pero es un buen punto de partida. Querer no es suficiente, pero querer-querer al otro es fundamental para poder afrontar crisis de este tipo. Lo que no mate la relación, la hará mucho más fuerte.