Por qué es ridículo decir que las lesbianas hacen ‘la tijera’

El sexo entre mujeres no es como en las películas. No, no follamos con los tacones puestos y tampoco segregamos jugosos flujos vaginales cuando nuestra compañera de cama luce una longitud de uñas de rompe y rasga. Es obvio que el entretenimiento no tiene como objetivo específico educar o representar la realidad en valores absolutos, pero sí tiene una función de influencia. ¿Hacemos la tijera? Sí, pero no es la postura lésbica por excelencia.

Restregar tus genitales contra los de otra mujer, moviendo rítmicamente las caderas y sintiendo cómo sus labios vaginales chocan contra los tuyos es sumamente excitante. Hasta describirlo es sexy. Tiene otras variaciones: posturas donde la estimulación es con el muslo, la rodilla, las nalgas o incluso el pecho. Sin embargo, el sexo lésbico va más allá del tribadismo o de lo que se conoce coloquialmente como ‘hacer la tijera’.lesbianas tijera0

A la invisibilidad del lesbianismo y la bisexualidad en nuestra cultura hay que sumar los estereotipos que circulan con respecto a estas. El porno mainstream ha idealizado el sexo entre mujeres y con ello ha contribuido a crear en el imaginario social la creencia de que cuando follamos entre nosotras no tenemos más creatividad que abrirnos de piernas y rozarnos. Se equivocan y por ello, cada vez más productos culturales se atreven a representar esto de una forma más realista.

Prueba de ello lo encontramos en series como House of lies, Orange is the new black, The Fosters, Sense 8 o Transparent. Algunas de las cuestiones que encontramos más significativas sobre el sexo lésbico son:

Mayor atención al clítoris

Nuestro botón del placer se convierte en el protagonista. Más allá de la penetración y el frote, se insiste en el sexo oral, la masturbación o las caricias. Con ello se rompe el mito heterosexista de que el “auténtico” placer de la mujer está sujeto a la penetración masculina y a un ‘mete-saca’ de ocho fugaces minutos.lesbianas tijera 1

Compartir anatomía ayuda a empatizar y entender que el orgasmo perfecto necesita de erotismo, lubricación, técnica y paciencia. No obstante, esto no significa que por ser mujeres tengamos que saberlo todo sobre los gustos, el funcionamiento del cuerpo de otra mujer o prescindamos de sentimientos confusos.

Palabras sucias, romanticismo y jadeos

No son excluyentes, aunque también hay quien se postula en determinados registros según la ocasión, la amante o si tus suegros están en la otra habitación. El sexo entre mujeres no se reduce a sexo lento, dulce y delicado. Hay quien folla a ritmo de punk rock o quien prefiere hacerlo con un hit de Malú de fondo…

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La ruptura de la dicotomía entre quien penetra y quien es penetrada

La penetración es opcional, con variedad de elementos (uso de las propias manos, dedos, dildos…) y puede ser compartida. Además, los orificios del cuerpo en el sexo entre mujeres no están supeditados a los tradicionales roles de género. Todo depende de los gustos o preferencias de las participantes.

O, dicho de otro modo, aquí no hay ningún varón heterosexual que cierre fuertemente el culo, como si fuera su caja fuerte personal, por miedo a perder o mancillar su masculinidad y dotes de macho empotrador ante la propuesta de tu lengua o dedo por su culito.

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Eyaculación femenina ‘is coming’

Sí, existe. Ni es pis ni es el resultado de una leyenda urbana. Pero tampoco hay que fliparse, ¿eh? Algunas mujeres pueden eyacular, pero lo hacen sin ser una manguera a toda presión.

Exploración de zonas erógenas

En gran parte de las relaciones heterosexuales, los llamados ‘preliminares’ se entienden como un preámbulo para la penetración. Esta percepción está obsoleta en las relaciones lésbicas. Persiste la tendencia de ver el cuerpo de la mujer como todo un órgano sexual. Por ello, el contacto puede ser más directo, cómplice y sensitivo.