Esta podría ser la razón por la que apagas la luz cuando te acuestas con alguien

¿Eres de esas personas que prefiere hacerlo con la luz apagada? Pues tal vez sea solo una manía o puede que tengas que echar la vista atrás y pensar en tus padres para saber por qué. Ya. Ya sé que te da mal rollo asociar padres y sexo, pero la cosa no va de eso. Cómo vivimos nuestra intimidad es una parte muy importante de nuestra forma de ver la sexualidad y puede, incluso, llegar a condicionarla por completo. Así que si estás perfectamente cómodo desnudándote delante de alguien o dejando que toque y vea (con luz) cualquier parte de tu cuerpo es probable que disfrutes más plenamente del sexo que si no es así.

Lo que te enseñaron tus padres

Además de tus propias experiencias, los amigxs que te contaron sus primeras pajas y tus profesores (si tuviste la suerte de tener clase de educación sexual), quien te enseñó qué pensar acerca de tu propio cuerpo y tu sexualidad fueron tus padres. "Son los principales educadores emocionales y afectivos de los hijos. Todo lo que hagan o dejen de hacer puede afectar a los valores de los niños porque son el principal ejemplo a seguir.  Y esto también afecta a su forma de entender la sexualidad", nos cuenta la sexóloga Mariona Busto.

Esto no significa que tus padres deberían haber estado todo el día en pelotas para que tú normalizaras el desnudo, pero sí es cierto que, según explica Busto, cuando alguien muestra ciertos comportamientos en cuanto al sexo o a la intimidad, como evitar masturbarse por considerarlo algo 'sucio' o 'incorrecto', la forma en la que sus progenitores abordaron ese tema en la infancia suele tener mucho que ver. "Mi experiencia en la terapia me dice que personas que no han visto afectividad de forma habitual entre sus padres seguramente se relacionará sexualmente de forma menos cariñosa y natural con sus parejas. Cambiar de canal cuando aparece un simple beso en la televisión esta mandando un mensaje claro, aunque no se diga nada: esto está mal", dice la experta.

Los ejemplos son muchos, las consecuencias distintas para todos y nunca se puede achacar al 100% el origen de disfunciones sexuales, como la anorgasmia o la eyaculación precoz, a lo que nos contaron nuestros padres sobre el sexo o el propio cuerpo. "Nunca se puede decir 'mi madre no se desnudó nunca delante mío y por eso no tengo orgasmos'. Qué fácil para los terapeutas si fuera así. Pero si el tema del desnudo y la intimidad no se han explicado en casa o no se han gestionado bien, tal vez se convierta en un factor que predisponga a tener dificultades para dejarse ir de adulto", detalla Busto.

Niños y niñas

"Aunque se haya avanzado mucho en igualdad, está claro que seguimos sin educar igual a un niño que a una niña en cuanto al sexo. No les explicamos las cosas igual ni les alertamos de los mismos miedos". Así de claro lo deja Busto: la educación sexual y afectiva sigue siendo sexista, a menudo sin mala intención. Los niños pequeños se bañan en la bañera y juegan inocentemente con su pene. Si a una niña se le ocurre hurgar entre sus piernas, se le apartará la mano.

Pero esto no consiste en buscar culpables, sino respuestas. Así es como, habiendo vivido situaciones así de pequeñas, muchas mujeres pueden sentirse incómodas con sus genitales, creer que son feos o darles pudor que su pareja se los mire de frente. "Los niños tienen los genitales mucho más visibles y cuando los descubren se los tocan y les ponen incluso nombres graciosos. Las niñas tienen sus genitales 'escondidos'. Miran hacia abajo y no ven nada. Para descubrirlos tienen que abrir las piernas y mirar con un espejo y algo de luz", explica la experta. Para ellas, indagar en su sexualidad es más difícil y, precisamente por eso, mantener el tema como un tabú no les ayuda en absoluto.

Y, entonces, ¿qué?

Si sufriste la clásica escena peliculera en la que tus padres te sentaron a la mesa y te dijeron que ese era el día de hablar de sexo, lo sentimos mucho por ti. A menudo se relaciona la educación con la edad, como si al cumplir los 12 sonara una alarma que recordara a los padres advertirte de que te pongas condón. Y eso está muy bien. Sin embargo, la sexóloga lanza un mensaje en contra de la famosa 'charla' que pretende aclararte el mundo del sexo en una hora: "Es una mala jugada para los padres y para los hijos pretender explicarlo todo de golpe en un rato. Todo el mundo está tenso y avergonzado. Lo ideal es construir una educación que evolucione con la edad", dice Busto.

Ya de adulto, hacerse todo tipo de preguntas a uno mismo sobre cómo fue su infancia en este aspecto servirá para ser un poco más consciente de la propia sexualidad adulta y tomar decisiones. Así, tal vez, la próxima vez que estés en la cama con alguien quieras dejar la luz encendida.