No Quiero Ser Tu Primer Amor, Sino El Último

Son muy bonitas esa parejas que se conocen de adolescentes y pasan juntos en resto de sus vidas. Todos hemos sentido una envidia sana por ellas alguna vez, porque cuando ya has deambulado mucho de corazón roto en corazón roto, y de pronto conoces a alguien que realmente merece la pena, una parte de ti piensa "ojalá te hubiera conocido antes". Pero licenciarse tarde en la universidad del amor tiene unas cuantas ventajas.

Que tu pareja llegase a ti cargado de ex coleccionables en la mochila de sus recuerdos en realidad debería alegrarte. Recuerda que tu pareja es la persona que es hoy gracias a todo su pasado, incluidas sus antiguas relaciones. Cada experiencia le hizo aprender algo que le ha convertido en la persona que es ahora.

Es normal sentir a veces que al final era mejor ahorrarse algunas decepciones, que nos han hecho más suspicaces, inseguros o críticos. Puede que sientas que tu pareja no tendría algunas dudas si no fuera por aquella antigua relación que le marcó tanto. En realidad no se pueden hacer tortillas sin romper los huevos, y en la vida la forma de aprender y crecer es vivir intensamente, incluyendo las partes más desagradables.

Por otro lado, es probable que tu pareja haya vivido momentos maravillosos con sus ex, igual que seguramente te pasó a ti. No tiene sentido que esto sea negativo para nadie, porque desear el mal a quien quieres es absurdo, aunque sea su mal pasado. No te querrá más ni mejor porque le hayas salvado de una mala vida, sino que deberías preferir que haya sido muy feliz sin ti, y con todo, haya decidido estar contigo.

El síndrome de Rebeca

En cuanto a la exclusividad, hay personas que sienten celos de los antiguos amores. En psicología se le llama el síndrome de Rebeca, en honor a la novela de Daphne du Maurier, que narra la historia de una mujer que se enamora de un viudo y son muy felices, hasta que aparece el fantasma de su mujer fallecida.

Todos hemos tenido alguna vez un fantasma del pasado asomando en el presente, no en sentido literal, sino como ideas, miedos o inseguridades que estorban la confianza y normalidad de la relación. En realidad, detrás de los celos siempre hay algo de inseguridad, que debería invitarnos a profundizar más en conocernos, ver qué nos hace sentir mal, y no tanto en indagar si el otro hizo o dejó de hacer.

A no ser que tu pareja no te parezca confiable y sientas que puede tener un ex que sigue en su presente, en cuyo caso no serían celos sino una razón justificada para dudar y hablar seriamente. Pero si no es así, no tiene mucho sentido preocuparse por no haber sido su primer amor, ni compararse con otras relaciones pasadas.

Lo más absurdo de sentir celos del pasado del otro es que nos olvidamos de que él o ella descartó a su ex por ti, es decir, que después de haber vivido aquello, te escogió como pareja a ti, buscando mejorar lo presente. Lo que hace especial tu relación no es que sea la primera, sino que sientas que puede ser la última, la definitiva que pueda haber llegado a tu vida para quedarse.

Crédito de la imagen: Maud Chalard