¿Querrías Como Pareja A Alguien Que Se Haya Acostado Con Mucha Gente Antes?

Entre algunos australopitecus sigue imperando esa idea de que si un tío se acuesta con muchas es un Casanova pero si es ella la ligona, es un putón. Pero también está la otra parte, esas chicas que piensan que por el hecho de que un tío haya tenido muchas relaciones, ya sean sentimentales o puramente sexuales, deja de contar como candidato idóneo para ser tu pareja. ¿Por qué algunos rechazan a las personas con un extenso currículum amoroso? ¿Es una cuestión de inseguridad? ¿de mentalidad rancia? ¿de machismo?

Cuando empiezas con una persona es bastante habitual que en esas primeras etapas surja la típica conversación tonta de: “Venga, cuéntame con cuantos/as has estado”. Ojo, tienes que estar muy seguro de que quieres adentrarte en esos caminos, porque no siempre te va a gustar lo que escuches. Olvídate de ese pensamiento absurdo de que eres lo primero que se mete en su cama y de que antes de conocerte era virgen. Cuando la respuesta a esa pregunta inocente se alarga mucho debido a la gran cantidad de nombres que componen esa lista, a muchos les entra el susto, aunque si te paras a pensarlo, es un miedo bastante irracional.

¿Qué más da que antes que tú hayan pasado tropecientos? Eso no convierte ni a una chica en una buscona que se abre de piernas a la primera de cambio ni a un tío en un follador que la va metiendo por ahí a diestro y siniestro sin ningún tipo de filtro. Más bien, podemos pararnos un segundo y pensar que simplemente son personas que han tenido la suerte de conocer a mucha gente que les ha aportado algo, que les han encendido sus más ardientes pasiones y que han decidido disfrutar de su cuerpo y de su libertad sin ataduras.

Sí lo sé, esta sería la reacción ideal en un mundo utópico, y sin embargo, a veces es inevitable que nazcan esos complejos e inseguridades por el hecho de ser “la nueva conquista”. Muchas veces nos da por pensar en el qué dirán. Nos creamos la absurda idea de que vamos a ser la comidilla del día siguiente y que todos van a comentar que eres “la nueva adquisición”. Es mejor sacarse esas ideas de la cabeza porque, en primer lugar, no eres el centro de la vida de nadie, y además, ¿qué grupito no comenta todos los rollos que tienen sus colegas?

Otras veces, el mal rollo puede llegar por el temor a la comparación. El hecho de que tenga tanta experiencia puede hacerte pensar que no vas a estar a la altura. En ese caso te aseguro que la cantidad no siempre implica calidad y que si ese momento es tuyo y solo tuyo, aprovéchalo. Si estás ahí en el asunto pensando en todos los amantes que te han precedido, entonces seguro que la cagas.

Y por último, el verdadero problema detrás de todo esto: los dichosos prejuicios. De forma sistemática, asignamos a esa persona que ha tenido muchas relaciones una serie de características que supuestamente van ligadas a esas personas. Que si serán unos cabezas locas, alérgicos al compromiso, superficiales y sin capacidad de preocuparse por otra persona.

Para evitar este tipo de movidas, debería estar prohibido hablar del pasado amoroso al menos hasta seis meses después de conocerse. Así se evitan condicionamientos ajenos y celos retroactivos. Un dato para acabar: según la OMS, tener más de dos parejas sexuales en menos de seis meses ya es ser promiscuo. Seguro que este baremo lo estableció alguien muy preocupado por toda la gente con la que se había liado alguien que le molaba.