La Putada De Dejarlo Con Tu Pareja Y También Tener Que Decirle Adiós A Todos Sus Amigos

Crédito de la imagen: Gabriela Pérez

Cuando una relación se acaba no solo pierdes a un compañero, sino que con esa persona se marchan todas las rutinas que compartíais, una serie de proyectos comunes y, por norma general, su familia y amigos que habían acabado por convertirse en los tuyos. Después de deciros adiós, el entorno de cada una de las partes hace piña en torno a su colega, tanto si es la parte dejada como la que ha puesto fin a la historia. En la mayoría de los casos esto supone separarte de toda esa tropa que durante el tiempo que ha durado la relación también has sentido como propia. Es parte del dolor de una ruptura.

Si eres al que han dejado, no juegues la baza de seguir quedado con sus amigos para seguir estando cerca de tu ex. Es raro e incómodo para todas las partes. Y si eres la persona que ha marcado el punto y final, no marees la perdiz y deja que sus amigos sean para el que le corresponde, porque te aseguro que el abandonado los necesita más que tú. Joderá ver por las redes sociales cómo siguen haciendo planes y tú ya no estás en ellos, pero esto va incluido en el pack de a lo que has decidido renunciar.

Si se ha forjado una amistad tan intensa entre tú y los amigos de tu pareja puede que al principio siga habiendo algo de relación. Es normal quedar alguna vez para formalizar una especie de despedida también con ellos. Mensajes más o menos cariñosos, alguna que otra llamada, un café entre semana. Todo esto es natural y sano, como natural y sano es que esta relación se vaya apagando poco a poco. Siempre quedará la cordialidad y el cariño, pero nada volverá a ser lo mismo.

No me aventuraré a decir que es tan doloroso desprenderte de tu pareja como de sus amigos, pero esa sensación de vacío al acabar con alguien la dejan en parte también ellos. Ese grupo de personas a las que desde un primer momento ya apreciaste simplemente porque eran una parte fundamental de la vida de tu pareja y que poco a poco llegaste a querer porque se habían convertido en algo muy importante en la tuya.

Cuando una relación dura un tiempo más a menos extenso, acabas compartiendo con todo ese grupo vacaciones, juergas, cenas, cumpleaños, fines de año, escapadas a la playa, resacas, partidos de fútbol, bodas... Incluso una de las amigas de tu novio te cuenta una confidencia antes que a él o un amigo de tu novia te avisa para salir por la noche antes que a ella. En definitiva, que llegan a ser también un poco amigos tuyos... cuando todo sigue adelante.

Habrá casos heroicos en los que una amistad puntual se mantenga a pesar de la ruptura, pero son los menos. La primera vez que te sucede luchas contra ello, tratas de prometerte a ti misma que habrá momentos que podáis seguir compartiendo, que cuando todo el ciclón del adiós haya pasado se podrá retomar una cierta relación, te preguntas cómo vas a faltar al cumpleaños de fulanito que es el mes que viene. Pero lo cierto es que todo cae por su propio peso y se enfría como un café que antes estaba humeante. Por suerte, siempre tendrás a tus amigos y un bonito recuerdo de los que un día lo fueron.