Hasta Qué Punto Puedes Espiar El Móvil De Tu Pareja

Espiar el móvil de los demás está mal, hasta ahí llegamos todos, no hace falta que nos lo diga ningún profesional ni hay que buscarle muchas vueltas al asunto. Las justificaciones son variadas: "Estaba preocupado/a por él/ella", "quería ayudar", "sospechaba que me ocultaba algo y, en efecto, tenía razón". En fin, nada nuevo en el frente. Pero, ¿y si miras el móvil de tu pareja con su consentimiento? Si para vosotros es normal contestaros mutuamente las llamadas y mensajes cuando el otro está en el baño, ponerte a ver su galería de imágenes simplemente por entretenerte cuando te aburres. Eso no es espiar, ¿no? El razonamiento de este tipo de parejas es que "no tienen nada que esconderse", entre ellos hay total confianza, así que lo raro para ellos sería sobresaltarse al ver al otro coger su móvil.

¿Es esa naturalidad sana para la pareja o estamos perdiendo terreno de nuestra intimidad que quizás luego echemos de menos? La psicóloga Delia Pop Bélentan nos explica distintos puntos de vista sobre este tema. Comenta que, tal como nos olíamos, depende de cada pareja. En general, dice Pop, esa naturalidad es buena, pero lo más importante es hablarlo y llegar a un acuerdo. "Mientras haya respeto, se puede hacer cualquier cosa". Eso sí, es mejor siempre comentarlo antes de cogerle el móvil porque, lo queramos o no, es algo bastante personal.

Pero el problema viene cuando la situación es irregular, nos cuenta Pop. Sería raro que defendieras a capa y espada la intimidad (precisamente por la misma razón, confías en tu pareja y no tienes por qué confirmar ni desmentir nada y no te gustaría sentir que ella desconfía de ti) y que, de repente, un día te vieras hurgando en sus llamadas.

Y todo esto todavía plantea una pregunta más: si a tu pareja no le importa que le mires el móvil pero a ti sí, ¿puedes decirle que no lo haga sin que eso dañe tu relación y se cree un ambiente de desconfianza?

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Nuestra psicóloga nos da algunos argumentos para hacer entender que no significa que se quiera esconder algo. "Hay muchas personas que piensan en su móvil o sus redes sociales como en algo muy personal, y consideran cualquier intromisión como una falta a su intimidad", explica Delia Pop. Podemos hacer un símil, por ejemplo, con las relaciones personales: hay personas que necesitan pasar más tiempo solas y no por eso quieren menos a su pareja o a sus amigos que aquellos a los que no les importa estar todo el día con ellos. Pues con este tema, lo mismo. Tus objetos personales forman parte de tu intimidad, de tu espacio vital. Y el hecho de que alguien necesite más espacio vital no quiere decir que haya que desconfiar de él o ella.

Hay muy pocas personas tan transparentes como para no importarles que les puedan mirar el móvil cuando quieran y sin que estén presentes. Porque quien más quien menos guarda algo para sí mismo que su pareja no sabe. Algo más pequeño o más grande, pero que probablemente ha compartido —seguramente hasta con pantallazos— en ese grupo de Whatsapp que contiene la verdad del Universo o en un chat con alguien con quien te lo explicas todo.

Cuando la relación —y los miembros que la forman— es 100% sana y fuerte, es muy probable que ni siquiera te tengas que preguntar qué es lo que hay en las profundidades de ese móvil que duerme al otro lado de tu cama.