Un psicólogo nos dice si realmente estáis preparados para una relación abierta

En los últimos años, los integrantes de la generación milenial hemos experimentado un avance espectacular a la hora de concebir nuestras relaciones y la sexualidad. En la actualidad, lo convencional ya no tiene un solo significado cuando hablamos de amor y sexo. Es más, este tipo de intimidad está viviendo un proceso de normalización y ya no es extraño que personas de nuestro entorno hablen sobre tener una relación abierta con la misma naturalidad con la que te explican qué su ‘churri’ no sabe afeitarse sin dejarlo todo perdido de pelos.

Y es que muchas personas, tras años de relaciones fallidas o largas etapas de soltería, analizan su situación y llegan a la conclusión de que probar una relación abierta podría ser el tipo de compromiso que estaban buscando sin saberlo puesto que no habían contemplado otra forma de amar que no fuese la monógama. Hemos hablado con el psicólogo Arón Al-Mallah Beardo para que podamos ver todas las aristas de este tema, en caso de que nos estemos planteando lanzar esta propuesta a nuestra pareja.


¿Todo el mundo puede tener una relación abierta?

Obviamente, todo el mundo puede hacer de todo, pero hay ciertos tipos de personalidades que no son las más afines para llevar a buen término una relación abierta. En este sentido, Al-Mallah Beardo explica que "perfiles como las personas dominantes y sumisas, bien por anteponer sus propias necesidades a las del otro, o bien por someterse indiferentemente, pueden hacer que el pacto sea unilateral y que pueda provocar malestar con el paso del tiempo".

Otras personalidades con problemas para mantener una relación abierta, prosigue el especialista, son "aquellas que tienen rasgos celotípicos y paranoides, cuya desconfianza puede ser perjudicial para la persona y su acompañante". Por tanto, no todo el mundo está preparado para una relación abierta aunque pueda creerlo. Tu tolerancia a este tipo de relación dependerá del nivel de autoconocimiento de la persona, es decir, cuánto sabemos cada uno de nosotros y qué necesidades y valores tenemos en cada momento


¿Qué es lo más importante para que funcione?

Llegados a este punto, pensarás, no hacía falta que un profesional nos diga que la confianza es la base y, sin ella, ni esta ni ninguna otra relación puede ser sana. Sin embargo, Al-Mallah Beardo nos marca otras dos palabras clave: normas y flexibilidad.  Al hablar de pacto, lo podemos entender como la creación de normas, por lo que es fundamental que sean normas explícitas y claras, que las dos personas puedan llegar a entender qué tipo de relación propone la otra persona.

"Es importante que sea un pacto flexible, entendiendo que la relación abierta no es un opuesto a la monógama, sino que el amor es dinámico; cada persona desarrolla nuevas necesidades con el tiempo, y con ello la relación que se mantiene debe ser capaz de dar respuesta y preservar la satisfacción de los miembros de la pareja", apunta el psicólogo.


Esa cosa que no debes hacer (a no ser que lo quieras joder todo)

En toda pareja hay unos compromisos que, si uno de los dos traicionan, genera una pérdida de confianza. Básicamente, esto es lo que hace que nos acerquemos a la soltería de manera espectacularmente rápida. "Se da la peculiaridad de que la traición en una relación abierta puede doler aún más, puesto que nosotros mismos hemos generado una situación de libertad precisamente para que no sentamos la necesidad de engañar a nuestra pareja, sea en el plano que sea", señala Al-Mallah Beardo. Como resultado, la desilusión ante ello puede ser más profunda que en una relación monógama y crear una daño quizás irreparable.


¿Una relación abierta puede ser algo tan duradero y estable como una relación monógama?

Por supuesto. No es que queramos alarmaros, pero la fragilidad forma parte de la propia naturaleza de una relación de pareja, sea del tipo que sea. Todos los días estamos expuestos a conocer y conectar con otras personas, aunque nuestra relación sea cerrada, o a cambiar nuestro punto de vista y querer cortarla. Si bien se puede concebir el hecho de verse con otra gente como un riesgo, puesto que vivimos situaciones de intimidad con otras personas, también es cierto que una relación abierta puede ser tremendamente fuerte, puede que incluso más que una convencional, pues posee grandes niveles de confianza y libertad, las dos palabras mágicas para ser feliz en pareja.

Crédito de la imagen: Emmanuel Rosario