Una psicóloga analiza las 9 razones por las que la gente es infiel

Lo primero que hay que preguntarse es: 'qué es ser infiel', porque puede variar mucho lo que se considera infidelidad de una cultura a otra, e incluso de una persona a otra. Podemos ir desde el extremo de no gustarte que tu pareja mire a otro/a por la calle, a relaciones abiertas donde se pueden mantener relaciones sexuales con otras personas, sin que esto suponga una traición. Porque al fin y al cabo ser infiel es eso, romper un acuerdo al que hemos llegado y que es necesario para que podamos sentir confianza el uno en el otro. Y es muy importante que estos límites se hablen de forma abierta para que no haya posibilidades de que se produzcan malos entendidos.

Hay que ver si uno necesita que esos límites sean más estrechos y el otro necesita más libertad. En principio no es ni malo ni bueno, pero es necesario dejarlos claros desde casi el principio de la relación para que uno no se sienta ahogado y el otro viva constantemente en alerta de una posible infidelidad. Si hablamos de razones, podemos encontrar tantas como personas existen, pero aquí hay un pequeño resumen de las más comunes.

1. No saber estar solo. Hay personas que 'necesitan' estar en una relación y esa necesidad hace que antes de dejar una relación se aseguren que ya hay otra persona que va a sustituir a la anterior. Sobra decir que empezar una relación desde la imposibilidad de estar solo, es empezar a construir una casa sobre unos cimientos muy débiles.

2. Pensar que una vez se ha acabado la fase de enamoramiento se ha acabado del todo el Amor. Si confundimos ese subidón que produce el enamoramiento con amar a la pareja, hará que cuando este se reduza, y siempre lo hace porque estamos programados biológicamente para ello, no sepamos continuar más allá.

3. Sentirse inseguro frente a la pareja. Esa inseguridad producida por tener una pareja que pensemos que es más joven, más atractiva, etc. que nosotros, hará que busquemos de forma inconsciente reafirmar nuestro valor, sentirnos mejor volviendo al mercado amoroso y demostrándonos que pueden haber más personas interesadas en nosotros. El problema es que las infidelidades causadas por este motivo no suelen ser muy pensadas, ni meditadas, y el arrepentimiento está a la vuelta de la esquina.

4. Por querer dejar la relación en la que se está y necesitar tener una vía de escape. No es fácil dejar a una persona, y a veces por el miedo a hacerle daño o no saber cómo decirle las cosas, le acabamos haciendo más daño aún, poniéndole los cuernos.

5. También, si se tiene un trauma no resuelto, como un abandono emocional, maltrato físico o abuso sexual se puede ser más propenso a ser infiel a sus parejas. La fidelidad también se educa y nos va a influir cómo se ha manejado en nuestro entorno familiar.

6. Creer que, mientras no nos pille, la persona con la que estamos no va a sufrir, no va a tener ninguna consecuencia. Puede que te acaben descubriendo o puede que no, pero en ti o en la otra persona habrá consecuencias.

7. Por venganza si consideramos que nuestra pareja ha tenido un comportamiento que nos parece injusto. Quizás como sospecha de una infidelidad de la otra parte, antes de preguntárselo, preferimos ser nosotros también infieles.

8. Por aburrimiento. No están mal en la relación que tienen pero a veces se aburren y quieren probar algo diferente, encontrando placer en tener una relación secreta.

9. Cuando tenemos expectativas irracionales de lo que una pareja debe ofrecernos, esperando que cumplan todas nuestras necesidades y deseos. Claro cuando fallen, y esto es algo inevitable, se puede sentir que la infidelidad está justificada. Los adultos que han sido muy mimados de pequeños son más propensos a ser infieles, ya que esperan el mismo trato por parte de su pareja que han tenido de sus padres.

Ser fiel a la pareja que tenemos es una decisión que tenemos que tomar casi cada día, porque habrá una parte de nosotros que sienta curiosidad de experimentar. La monogamia nos permite disfrutar de mucha confianza, intimidad, compromiso y amor pero, como todo en la vida, tiene su lado positivo y negativo, también nos obliga a renunciar a vivir otras realidades. Así que es una decisión que está totalmente en nuestras manos.