Cómo Protegerte De La Manipulación Emocional

Hay grandes preguntas que nos vamos haciendo durante años, sobre todo cuando crecemos y descubrimos que en la vida real las brujas no son feas, y los asesinos pueden ser tan amigables y guapos como Dexter. Nos preguntamos si podremos volver a confiar cuando nos han traicionado, o si todos los hombres, las mujeres o los jefes serán tan malos como las experiencias que hemos tenido hasta el momento. Por suerte, la vida demuestra que, aunque haya un porcentaje de personas que van a hacernos daño sin escrúpulos, también todos nos hemos encontrado a gente maravillosa que nos hace recuperar la fe en el ser humano como especie, personas bondadosas, generosas y dignas de confianza. Esto anima a seguir confiando y apostando por la pareja, el socio, el amigo... pero no es garantía de que no vuelva a pasarte.

Por mucho que volvamos a levantarnos después de una traición, eso no garantiza que no vuelvan a traicionarnos.

Encontrarás a personas en tu vida que tratarán de utilizar armas psicológicas para hacerte daño, y si además eres una persona altamente sensible, sufrirás más por el camino, a no ser que aprendas a lidiar con ellos, y a protegerte de sus habilidades de manipulación, sin caer en el error en el que caen muchos, que es someterse a ellos o lo que es incluso peor: volverse como ellos. Hay formas más positivas de protegerse, y no consisten en rebajarse a sus formas, atacando al otro y mintiendo igual que hace él, sino en saber mantener tu integridad mediante una serie de claves que aquí te invito a probar.

Muchas personas se protegen de las personas tóxicas volviéndose igual de manipuladoras, pero hay formas más constructivas de defenderse de ellas.

1. La culpa y el miedo son venenos de muerte lenta

Como decía al principio, las brujas de la vida real no son feas, así que sus armas tampoco son de fuego, sino que son herramientas psicológicas que pasan por normales pero van calando hasta que nos derriban. Las personas tóxicas tienden a buscar culpables, y por eso suelen ser expertos en hacerte sentir culpable o en sentirse mal ellos en busca de consuelo y compasión. Esto no implica que siempre que veas a alguien sintiéndose culpable pienses que es tóxico. Recuerda la lógica básica: que todos los perros sean mamíferos no significa que todos los mamíferos sean perros. Con el miedo pasa lo mismo: los grandes manipuladores saben dar donde más duele, y por eso buscan presas fáciles o las van volviendo más susceptibles de ser heridas con el tiempo. Sospecha de alguien que continuamente te incite a pensar mal, preocuparte o tener miedo.


2. Nadie puede hacerte daño si no le dejas

El daño puede ser siempre físico o mental, pero tanto uno como el otro son evitables. Por suerte, vivimos en un país libre, y el daño físico e incluso el psicológico puede denunciarse a las autoridades (habrá quien me cuestione esta afirmación, pero no quiero entrar en política, sino que hablo en términos generales y comparando con otros países y épocas de la Historia). Pero el problema del daño psicológico es que no es tan evidente y objetivo, y por eso resulta más fácil auto-engañarnos y quitarle hierro a lo que nos han hecho, sobre todo si nos falla la autoestima. Por eso es importante asumir siempre la responsabilidad: si nos quedamos en una relación tóxica, o con un jefe tóxico, es porque queremos. Por duro que vaya a ser marcharse, siempre tenemos esa opción. Además, el daño psicológico podemos frenarlo con fuerza mental, trabajando nuestra autoestima y auto-confianza para que los demás no atraviesen muros infranqueables de nuestra persona, aquellos que nos permiten mantenernos de pie aunque haya quien trate de ponernos de rodillas.


3. Utiliza tu inteligencia y creatividad en positivo

No desgastes tu tiempo en criticar en exceso, en pensar qué hará el otro o qué problema tiene para actuar así. Las personas tóxicas que haya en tu vida no se merecen tanta dedicación por tu parte, y no hay nada que les guste más que captar tu interés, aunque sea para hablar mal de ellos. Gasta tus energías y utiliza todo tu ingenio para buscar planes interesantes, hacerte la vida más agradable y encontrar a personas que valgan la pena, aquellas que saben respetarte, que saben disfrutar de la vida y que te aportan felicidad.

Crédito de la Imagen: Melania Brescia