Probé el sexo oral con Halls negros y creo que esta moda debería extenderse

Era una gélida noche de enero en la ciudad mexicana de Ciudad Obregón. En un hotelito de la zona, una pareja se calentaba con unos juegos eróticos al que añadieron una novedad: los famosos Halls Negros. La cosa se fue animando y en un arrebato de pasión el joven fucker se pensó que era el mismísimo Nacho Vidal cuando, de un movimiento de cadera, metió el caramelito en el fondo de la garganta de su amada. Como te puedes imaginar, la joven se atragantó hasta tal punto que murió asfixiada sin que su empalmado compañero pudiese hacer nada para salvarla.

La joven mexicana Edith ‘N’, así se llamaba la pobre, pasará a la historia como la primera víctima de una moda sexual que la está petando bastante en México y los States, pero que en España todavía se mantiene en el limbo entre la leyenda urbana, la frikada sexual y el experimento adolescente que solo aparece referenciado en algún que otro meme con un personaje de Pokémon por medio.

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El rollo es que, debido a que no tengo ninguna intención de perforar la garganta de mi pareja, me he propuesto demostrar que usar los Halls Negros para tener un sexo oral cósmico no es un ni un mito, ni peligroso y mucho más original que recurrir al típico gel lubricante de Durex con efecto frío (por experiencia no recomiendo sacar esto en una primera cita). Es más, casi que es bastante pro andar por la vida con un paquetito de estos en el bolsillo, ¿no? Además, si alguien del curro o la biblioteca de la uni te pide un caramelo te podrás marcar una buen indirecta. Algo así como pedir fuego o un cigarro pero en plan sanote, que se lleva más.

Pero vamos a lo que nos interesa: el folleteo con frescor a menta. Lo primero que hago antes de sacar el caramelito delante de mi novia es informarme sobre la composición de los Halls Negros, es decir, qué es lo que causa exactamente esa sensación de fresquito en los genitales que, según los expertos y eruditos de Forocoches, provoca una erección más potente y prolongada. Pues bien, resulta que los Halls Intense Cool tienen nada menos que 15 miligramos de mentol en su composición. Eso son seis veces más que los Halls de miel y limón que te daba el abuelo para la tos (2,5 mg).

“Se sabe que el mentol es un potente vasodilatador, aunque es importante resaltar que no existe un posicionamiento científico sobre la inclusión de los Halls Negros en las prácticas sexuales”, me explican con cierto asombro desde el Servicio de Andrología de la Fundación Puigvert. Ok, así que lo que hacen los Halls básicamente es liberar todo ese mentol diluido sobre tu cosita mientras tu pareja te la chupa y, en consecuencia, tus tejidos cavernosos (a.k.a tu polla) se hinchan bastante, además de aumentar con ello la sensibilidad. Misterio resuelto.

Podría estar aquí un buen rato pegándoos la chapa sobre los efectos fisiológicos que el frescor del mentol tiene en mi prepucio, pero supongo que si has llegado a leer hasta aquí lo que más te interesa saber es si los Halls Negros me convirtieron en la versión ibérica de Rocco Siffredi. Pues al turrón, sácate la libretita y toma apuntes porque la cosa fue de lo más curiosa. Era un lunes al mediodía y aprovechando que era festivo, lancé el paquetito de Halls Negros a la cama mientras mi novia se echaba la siesta. Su cara lo decía todo: sabía que sus fosas nasales se iban a despejar con un agradable sabor a menta.

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Tras ofrecerle amablemente el caramelito, me la saqué y con un sutil gesto le indiqué que tras degustar mi obsequio sería el momento propicio para iniciar una exquisita felatio con el Halls en la boca. Solamente los primeros soplidos ya me dejaron sentir un fresquito muy especial. La primera sensación al entrar en contacto con el cóctel de saliva y Halls que su lengua desplegaba a lo largo de mi pene fue una sensación difícil de describir. Más que un frescor inmediato se trataba de un calor ardiente que rápidamente se transformaba en un frío que crecía más y más.

Un fresquito ardiente MUY cachondo que al lamer mis testículos me encumbró a una sensación de placer que todo hombre en este mundo debería probar alguna vez en su vida. Pero lo mejor llegó cuando introdujo, con cuidado para no atragantarse y liarla parda, casi todo mi pene en su boca. Imagino que debe ser lo más parecido a follarme el bote de Vicks Vaporub que he hecho en la vida, pero unido a la succión que proporciona una buena mamada. En fin, el caso es que los 15 mg de mentol hicieron maravillas y fue una de las mejores sesiones de sexo oral que he recibido en mis 33 años de existencia. Lo que no diré es que fue el más frío, porque una vez en Andorra lo probé en un telesilla ;)

En fin, tras una mamada épica llegó mi turno. Me metí el Halls en la boca y, aunque normalmente odio el sabor a menta (sí, soy de los que siempre compran chicles de fresa), rápidamente experimenté un frescor que me inspiró a convertirme en la versión pornostar del Rey de la Noche de Juego de Tronos. El caso es que de un lengüetazo esparcí el producto sobre sus labios exteriores y des-pa-ci-to fui avanzando hacia el interior para culminar en su clítoris.

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Por la reacción de mi novia y el feedback posterior (todo en pos del periodismo de investigación) su experiencia fue igual de excitante. Además, la obsequié con el bonus del anilingus que parece que le gustó aún más. Como era de esperar, rematamos la jugada con un polvo en el que, no es por echarme flores, tuve una erección que por potencia y tamaño me hizo pensar por un segundo en solicitar un cásting a Brazzers y trabajar junto a Jordi, ‘El niño Polla’. Bromas aparte, desde mi experiencia personal sí que recomendaría el uso de los Halls Negros como una forma de romper la rutina y darte un gustazo, que no es poco.

Otro asunto es que, sinceramente, para estos menesteres hace añitos que en cualquier farmacia puedes encontrar productos con un efecto similar (o el súper) que sí están diseñados para el sexo y que no tienen por qué ser mucho más caros. Mientras el paquetito de Halls Negros se vende más o menos por dos euretes, el gel lubricante efecto frío de Dúrex sale por uno ocho euros y dura mucho más. Además, lo normal es que a ellas les excite más el efecto calor, por lo que se puede optar por los geles estimulantes frío/calor por unos 12 euretes y jugar a ‘quemaros’ y ‘helaros’ los genitales todo el finde.

Imagen de María Esclapez, Diario de una sexóloga.

Lejos de ser un mito de internet, el rollito de los Halls Negros (hay que también lo ha probado con las pastillas Fisherman´s Friend) funciona aunque tampoco me ha parecido que sea un gran misterio y más después de saber que todo se debe a su alta concentración en mentol. Otra cosa es que os mole el hardcore y os atreváis a probar con los Halls Mentho-Lyptus Extra Strong Menthol, que tienen unos acojonantes 19,7 miligramos de mentol y que darían para otro artículo. Así que ya sabéis disfrutad de vuestros alientos mentolados y llevad un paquetito siempre en el bolsillo que nunca se sabe. Enjoy!