La primera vez que vendí mis braguitas sucias por internet

Descubrí este particular universo fetichista en el Salón Erótico de Barcelona (cómo no) por el 2013 o 2014, donde una empresa llamada Bragas Sucias tenía un stand lleno de braguitas, tangas y calcetines usados, perfectamente envasados en bolsitas de plástico. En su interior, podías encontrar una fotografía de las chicas anónimas con la prenda puesta (o de la actriz porno correspondiente) y la suciedad acumulada en su interior. Sí, eso estaba a la vista. Tenía frente a mí un montón de braguitas sucias totalmente visibles y muchos curiosos a su alrededor. La dueña de esta web me ofreció vender mis braguitas. Al principio tuve repulsión y curiosidad a la vez. Nunca me atreví. Pero años más tarde me encuentro envasando mi propia ropa interior y tengo una mezcla de lo más rara. ¿Cómo he llegado hasta aquí?

Mis braguitas sucias en Internet

Después de esa primera toma de contacto fui perdiendo el interés. No llegué a subir mis braguitas a esa web por más que fuese una idea que rondará mi cabeza en los ratos libres. Años más tarde, las casualidades de la vida me hicieron reencontrarme con la dueña de esa página, aunque esta vez habían cambiado el nombre. Se llamaba Secret Panties y se había convertido en un negocio mucho más internacional y anónimo donde poner en contacto a vendedoras y compradores de braguitas sucias. Tras insistirme nuevamente, me decidí. Me pusieron en la categoría de VIP's, ya que al ser un personaje ¿conocido? dentro del mundo de la sexualidad y la pornografía, los clientes podrían querer específicamente mis braguitas. Por lo tanto, mi cara y mi nombre real acompaña a mi diminuta colección de braguitas usadas en Secret Panties. Aunque no es necesario mostrar tu identidad real. De hecho, la mayoría de chicas quedan totalmente en el anonimato y su identidad está protegida por la web. Tanto la suya como la del cliente.

"La idea surge cuando uno de los socios fue a Japón y descubre este fetichismo. Pensó que quizás podría existir un mercado en España interesado en las braguitas sucias. Por lo tanto, se creó la web. Tenemos aproximadamente 3.600 vendedoras y estamos impulsando diferentes categorías para mayor variedad", me comenta Lisa Fischetti, CEO de Secret Panties.

El comprador y sus indicaciones

Pasaron meses desde mi decisión y mis braguitas ya eran públicas. De repente, un día, recibí un mensaje privado a través de la web de un chico interesado en mis braguitas transparentes. Me especificó que la suciedad fuese de un par de días y únicamente flujo vaginal. Sí, hay gente que pide otro tipo de suciedad, mucho más escatológica. Sentía cierta curiosidad en saber quién era ese chico. ¿Sería mayor o joven? ¿estaría casado? ¿donde guardaría mis braguitas? "El perfil de comprador suelen ser chicos jóvenes y solteros que viven en ciudades pequeñas. Hay muy pocas braguitas que enviamos a Madrid o Barcelona. Al ser un fetiche o las guardan o se masturban con ellas. Parece una cosa supersucia pero, en realidad, quieren prendas limpias. Hay otros hombres que buscan más suciedad de lo normal, manchadas con fluidos corporales u otras cosas. Pero no es ninguna perversión, es simplemente una colección fetichista", me dice Lisa.

Siguiendo las instrucciones de mi comprador anónimo, me paso dos días manchando mis braguitas. Por un lado, me generaba cierto nerviosismo pensar que una persona olería esta parte de mí tan íntima, pero este sentimiento quedó superado por el morbo que me daba. Sí, soy una pervertida nata, lo sé. Pasados estos días, guardé mis braguitas en una bolsa hermética transparente junto a una nota escrita a mano cuyo remitente sería este comprador tan especial. En ella le contaba mis sentimientos así como lo excitante que me ha resultado llevarlas puestas. Fui a la oficina de Correos más cercana, las metí en un sobrecito (con cierto disimulo, por supuesto) y puse la dirección de Secret Panties. Ellos mismos se encargarían de enviarle las braguitas al comprador sin que ninguno de los dos seamos conocedores de nuestros respectivos domicilios.

Ya son muchas las chicas que me han preguntado sobre la venta de braguitas (incluso por Tinder). En mi caso, pocos consejos puedo dar porque solo he vendido una. Pero Lisa asegura que para conseguir vender se necesita mucha fantasía, contar una historia erótica en la descripción de esa prenda, es decir, lo que has hecho con ellas, cómo te has sentido, etc. "Al final, los clientes las compran porque se imaginan la historia que hay detrás y eso es lo que hace a esa prenda que sea única. Como añadido, las fotografías deben ser de alta calidad y que llamen la atención, pero sin ser explícitas", explica Lisa.

Las braguitas y los calcetines de deporte son las dos prendas que más se venden en Secret Panties. Sin pensármelo dos veces, el próximo añadido a mi colección serán unos calcetines muy sudados y olorosos. Ya tengo excusa para ir al gimnasio de nuevo.