No pierdas el tiempo intentando cambiar a una persona

Por mucho que te esfuerces nunca lograrás cambiar a una persona. No hace falta que te sigas empeñando. No depende de ti. Las personas no cambian porque otros les insistan, si lo hacen es por propia decisión o porque la vida les obliga. Grábatelo a fuego.

Deja de perder el tiempo. No es tu misión señalar lo que otros tienen que cambiar porque pienses que es mejor para sus vidas. No estás jugando a un videojuego en el que tú eres el que marcas la dirección de los protagonistas, participas en la vida real por lo que solo puedes aceptar a los demás o alejarte de ellos.

Intentar cambiar a una persona es restarle libertad

¿Cuántas veces has intentado cambiar a una persona o te has enfadado con alguien porque no se comportaba como esperabas? Seguro que más de las que recuerdas. A menudo nos empeñamos en imponer nuestras reglas, nuestras costumbres y nuestra forma de ver la vida. Es casi automático: juzgar a través de nuestras creencias y hábitos. Pero ¿a que cuando es justo al contrario te molesta?

Muy en el fondo cambiar al otro lleva escondido un tipo de manipulación que justificamos con que sus comportamientos nos molestan, que no son adecuados, raros o que simplemente les irá mejor si nos hacen caso. Puede que incluso seas capaz de inducir sentimientos de culpa para salirte con la tuya. Pero dejando a un lado temas como las drogas, el maltrato o el acoso que tienen graves consecuencias, ¿quién te asegura que tu opción es la correcta?

Claro, cambiar al otro es más fácil que cambiar tu mismo. Es más sencillo que el otro se comporte como tú quieres que aceptar su forma de ser. Pero las relaciones no están para exigir al otro que sea como nosotros queremos sino para construir un espacio en conjunto manteniendo cada persona su esencia. Porque ¿con quién te quieres relacionar, con la propia persona o con el ideal que tú consideras?

Acepta a los demás como son

Cuando te empeñas en cambiar a una persona en realidad quieres que no sea la misma. No aceptas su esencia y prefieres relacionarte con el ideal que quieres que sea. Pero si tanto te incomoda siempre puedes alejarte de ella. No eches la culpa a los demás de no ser como deseas porque seguro que tú tampoco estás dispuesto a ser como los demás quieran.

Deja de generalizar tus creencias y ten en cuenta que cada persona piensa, siente y actúa de manera diferente y justamente eso es lo que enriquece las relaciones. Al final, cada uno elige, aunque no siempre sea la mejor opción. Si aceptamos al otro le estamos mandando el mensaje de que lo queremos tal cual es, de lo contrario lo que le llegará serán sentimientos de desprecio o rechazo.

La única persona que puedes cambiar eres tú

Sobre ti sí tienes derechos y libertades porque el cambio propio siempre es posible si realmente estás convencido de ello y actúas en consecuencia, mientras que el ajeno no existe.

Incluso si quieres que tu relación con otra persona sea diferente puedes empezar por cambiar, ya que no hay mejor manera para demostrar a los demás lo que quieres que siendo tú el ejemplo. Porque la manera en la que te comportas influye en tus relaciones. Por lo que deja de luchar para que otros cambien ya que no depende de ti y como dijo Ghandi "Sé tú el cambio que quieras ver en el mundo".