Por qué algunas personas necesitan que las ignoren para enamorarse

Seguro que algún colega te ha dicho que hacerte él o la ‘difícil' te ayudará a captar la atención de la persona que te gusta y conseguirás que te desee con todas sus fuerzas. El clásico, "no le escribas" o "pasa de él/ella, verás como te llama", son ese tipo de premisas que forman parte de la ‘Biblia del ligoteo’ para muchos. A pesar de que lo lógico sería mostrar tu interés al otro, hacerse el pasota o el duro extrañamente suele surtir un gran impacto en algunas personas.

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Puede que formes parte de aquellos con ese puntito masoquista que les lleva a colarse por todos los que pasan de su culo olímpicamente. Luego tienes la cara de decir ‘es que solo me fijo en los cabron@s’. No perdona, es que a veces cuando alguien tiene un mínimo interés, el que pasa eres tú.  Pero, ¿a qué se debe este fenómeno? ¿por qué cuanto más pasa de ti más te gusta?

No te quieres una mierda

Una de las razones por las que siempre intentas engancharte a los trenes más chungos puede ser una falta de autoestima que te conduce a buscar relaciones inalcanzables, platónicas o tóxicas. Pongamos el caso de que conoces a alguien con el que te lo pasas de maravilla una noche o tienes unas cuantas buenas citas, pero después esa persona deja de tener muestras de atención hacia ti. Sin embargo, tú ya estás enganchado a esos escasos minutos de gloria que pasasteis.

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Ignasi Puig Rodas, sexólogo y terapeuta de pareja, asegura que "es común que personas con baja autoestima necesiten depender de alguien emocionalmente para sentirse válidas, por lo que son capaces de hacer lo que sea por mantenerla a su lado". “Nadie más me va a querer” o “esta es mi única oportunidad” son los pensamientos que pueden llevar a estas personas a tragar o sufrir situaciones de desprecio y abuso, incluso violencia doméstica. Por ello, si cambia de actitud, déjate de tonterías y que le den: “Otro vendrá que bueno te hará”.

Te montas una película digna de Hollywood

Que una persona pase de ti, a veces crea un extraño halo de misterio que te pone. Pero todos sabemos que de misterioso tiene poco, que es otro pobre ser humano más, enganchado a una existencia normal y monótona, pero tu has preferido darle ese puntito de romanticismo decimonónico.

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Tampoco ayuda montarte una peli de Tom Cruise para explicar por qué, si ya tiene el doble check azul, lleva dos días sin contestar el WhatsApp. No, no ha sido secuestrado por narcotraficantes y está tirándose de un avión con paracaídas para escapar, lo ha leído y no le da la real gana contestar. Puig Rodas, asegura que es un mecanismo común “idealizar o proyectar en otros nuestras propias creencias o aquello que nos gustaría que tuviesen nuestras parejas”. La mala noticia es que esa persona por la que bebes los vientos no existe, está en tu mente.

Tienes un problemilla con tu forma de amar

Puede deberse a que tu estilo de amar no es muy sano que digamos. Según Enrique Matarín, psicólogo coach experto en pareja, hay dos opciones: eres evasivo, es decir, aunque crees en el amor siempre eliges a parejas que en tu fuero interno sabes que no van a funcionar o desde el principio no van bien. Fijarte en alguien que no te hace ni caso, es una manera segura de ‘evadirte y escapar’ para boicotear tus relaciones.

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O también podrías ser de estilo ansioso, te pegas como una lapa a la mínima de cambio incluso aunque no haya signos claros de éxito y luego, además, te permites el lujo de decir “yo no tengo suerte en el amor, siempre me va mal…”. Ya te vale.

Tienes un ego del tamaño del Everest 

Eres testarudo/a y no hay reto que no se te ponga por delante porque no te rindes. Si esto de colgarte por gente que no te hace ni caso te sucede a menudo, Matarín considera que deberías replantearte qué suponen para ti los retos y si los necesitas en más áreas de tu vida para reafirmarte.

Resultado de imagen de challenge gifAunque pensemos que una persona que se quiere mucho, cogería la puerta rápidamente para marcharse con orgullo ante alguien que no la trata como ella considera. A veces, también es una trampa. “Cómo no me van a querer a mi, si soy maravilloso”, es precisamente ese pique interno a lo más profundo de tu ego lo que te hace quedarte. Ahora, Puig Rodas asegura que “una vez conseguido o consumado este deseo de poder, la causa deja de tener importancia y valor”, por lo que acabas siendo tú el que pasas y se intercambian los papeles. Mira que eres puñeter@.