Pedimos A Algunos Jóvenes Que Nos Cuenten Cuáles Son Sus Fantasías Sexuales

La imaginación milenial no conoce límites. Y esta creatividad se aplica a todos los campos, también al del sexo. Para la generación de nuestros padres, desatar la pasión en un coche o en la ducha era en novamás, pero todo evoluciona, y las fantasías sexuales no iban a ser una excepción. Por eso, hemos preguntado a varios mileniales sobre esos lugares o esos escenarios con los que sueñan en sus utopías más húmedas. Y esto ha servido para caer en la cuenta, una vez más, que somos una generación pervertidamente divertida.

“Me pone mucho imaginar cómo sería masturbar a mi novio en un avión. Pero no en el baño, lejos de las miradas del resto, sino en el mismo asiento. De esto que empieza a hacer fresquito, que nos tapamos con la manta y que empiezo a rozarle lentamente hasta que le provoco una estupenda erección. Además, quiero que él no se lo espere, que la cosa vaya poco a poco y que, de repente, yo le desabroche el pantalón y empiece a darle como si tal cosa, teniendo a otro pasajero en el asiento de al lado”. Marta, 29 años. 

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“Estoy harta de que sólo se hable de las MILFS. ¿Qué pasa con los FILFS? El padre de una amiga mía está asombrosamente bueno; es el típico hombre que se cuida, que ha sido deportista de joven y que todavía sigue saliendo a correr todos los días. Me encantaría ir un día a buscar a mi amiga a su casa, adelantarme intencionadamente a nuestra cita, sorprender a su padre en ropa de estar por casa o recién llegado de hacer footing y… ¡boom!”. Carla, 28 años. 

“Parece tópico, pero algunas fantasías nunca mueren. Suelo viajar en AVE y pillarme una mesa para ahorrar pasta, y de vez en cuando coincido con pivones que también buscan el billete barato. Siempre sueño con que nos quedamos mirando y, en silencio, los dos nos levantamos y vamos al baño. A la vuelta, ella coge su libro, yo mi portátil, y hacemos como que no ha pasado nada. Y sueño también con que sea un viaje largo para poder repetir”. Jaime, 30 años. 

sex train tunnel innuendo north by northwest“Lo de hacerlo en casa de tu novia con tus padres durmiendo en la habitación de al lado está bien, pero lo que de verdad me apetece es hacerlo… con ellos despiertos. Algo rápido y furtivo, en el salón esperando a que sirvan la comida mientras están en la cocina preparándola”. Alberto, 26 años.

“Soy de esos a los que la mañana les regala una estupenda erección, por eso mi fantasía es despertarme algún día con mi novia ya encima de mí. ¿Puede haber mejor despertar? Ella me ha bajado el pantalón y ha empezado ya conmigo todavía dormido, y yo abro el ojo del puro placer que estoy sintiendo entre sueños”. Jose, 27 años.

sex rachel bilson hart of dixie“Este verano, estuve con mis amigos viendo las perseidas en una pradera. Lástima que me tumbé lejos de mi novio, porque en plena oscuridad empecé a imaginar cómo sería que me desabrochase el pantalón y empezase a masturbarme con las estrellas en el cielo y con todos mis amigos a menos de un palmo de nosotros. Tuve que conformarme con que lo hiciera después, ya en casa, pero el año que viene seré más lista y me pondré a su lado”. Alba, 27 años.

“Siempre he querido hacerlo en una terraza, pero no en una cualquiera. Quiero hacerlo en la terraza del típico bloque de apartamentos descomunal en primera línea de playa, lo suficientemente alto para no ser visto por todo el mundo pero lo suficientemente bajo para que todo aquel que mire para arriba, nos vea a mi novia y a mí dando el espectáculo”. David, 30 años.

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“Acabo de mudarme a un piso y yo siempre he sido muy de gremios. Aunque parezca un poco rancia, mi fantasía es tirarme locamente a cualquier obrero, electricista o albañil buenorro que venga a casa a hacerme alguna chapuza. Lo del butanero murió, pero el morbo de que alguien venga a casa con un mono de faena a mí me sigue pareciendo muy excitante”. Lorena, 28 años.

¿Habéis visto lo buenos que están algunos políticos? Esa carita de no haber roto un plato, esa forma de hablar, esos cuerpos trajeados… Estoy deseando que llegue la nueva campaña electoral para ir a algún mitin y probar suerte, porque me fliparía acercarme a alguno de ellos (no diré cuáles) a pedirles un autógrafo y un selfie después del discurso y terminar enseñándoles mi intención de voto”. Nerea, 28 años. 

Crédito de la imagen: Emmanuel Rosario