Esas Patrañas Que Todo El Mundo Cuenta Sobre El Amor

Aún no acabo de entender todo este desastre. Sí, ese que causa el 'estar enamorado' y también el no estarlo. Hemos crecido entre distintas hipótesis, entre tantas teorías sobre lo que es el amor, que ¿por cuál inclinarme? ¿con cuál me identifico?

“El amor lo es todo”

Eso dicen algunos, como si se tratara de una religión. Pero en las religiones, las cosas buenas se le atribuyen a un ser que no soy yo y de las cosas malas, la culpa es de otro. Si “el amor lo es todo” y se toma como una religión, ¿cuándo demonios voy a disfrutar de lo bueno, si yo ni hice nada? ¿cómo voy a asumir las responsabilidades en una relación, si el culpable nunca soy yo?

Es como si el amor fuese un “derecho” al cual no tengo derecho; como si me ofrecieran una manzana, pero me dijeran que si la como recibiré un castigo. ¿Puede ser el amor así? ¿Todo? Que yo no crea que existe más nada, que si no amo “no vivo”. ¿Y si no estoy enamorado o si no me da la gana de estarlo?

Creer que “el amor lo es todo” es simple, pero entender lo que significa ese "todo" es complicado.


“El amor es felicidad”

Como si todo en la vida de un enamorado fuese un cuento de risas, disfrute, clímax y nada más. Como si “el estar enamorado” te garantiza ir con una sonrisa para arriba y para abajo, o sentirte orgulloso de estarlo. Como si el amor necesariamente trajera dicha a nuestra vida.

¿Qué hay de los momentos en los que me siento enamorado pero infeliz? ¿Qué hay de los momentos en los que siento que la quiero, pero sé que ella no es para mí? Esos días en los que me odio a mí mismo por sentir lo que siento por alguien que no lo merece, o por alguien que no está. ¿Y si siento que la odio tanto, que eso me hace quererla más?

Y de los malos momentos que pasaremos juntos, en los que nuestra 'felicidad' parecerá esfumarse y debemos hacer magia para no quebrarnos en el camino y seguir juntos; de los cientos de momentos de tristeza que tendremos que aguantar para volver a sonreír en paz.

Creer que “el amor es solo felicidad” es simple, pero seguir creyéndolo cuando estamos tristes o sentimos rabia, ya no lo es tanto.


“El amor es algo que no se puede explicar”

Y si no lo puedo explicar, ¿cómo sé que es amor? Eso me da pie para que -cada vez que me pregunte por qué la quiero- yo le diga que “no sé, es lo que siento. Y como no te lo puedo explicar, es amor ¿no?” Menuda estupidez.

“Bueno, jefe; como yo no le puedo explicar mi trabajo, la cosa va a funcionar ¿no? Porque las cosas tienen más sentido cuando no se pueden explicar”. ¿En serio? ¿Tiene más sentido el hecho de que yo no conozca las razones que sustentan mi amor? Eso es como querer ganarme tu confianza, sin darte ninguna garantía.

Creer que “el amor es algo que no se puede explicar” es simple, pero lograr conseguir las razones, mantenerlas en el tiempo y responder a un “porqué” es complicado.


Entonces, ¿Qué diablos es el amor? Bueno, el amor es tan simple como para querer atribuirlo a todo lo que se nos ocurra en esta vida, y tan complicado como para responderlo de manera general, porque cada quien lo va a vivir a su propia manera.

El amor es una montaña rusa; a ratos lo disfrutaremos, otros ratos lo odiaremos, otras veces gritaremos, lloraremos, pediremos que pare, que siga, más rápido y más lento. Y no nos damos cuenta, pero el amor es tantas emociones y razones a la vez, que es precisamente eso lo que hace que nunca nos bajemos de la rueda.