Sí, que tu pareja te responda solo a los mensajes que le interesan es manipulación

"Quieres algo del max donal?". Podemos aprender algo del mensaje viral de Lester, de 'La isla de las tentaciones': que nuestra pareja pase de contestar a nuestras preocupaciones no es normal

Le envías diez mensajes en plena discusión. Por ejemplo, pongamos un caso hipotético: “siento que no me cuidas”, “me insultaste frente a tus amigxs”, “las bromas que haces son ofensivas, me siento mal”, “parece que me veas fex”, “no siento que me quieras”. Típica batería de preguntas que sueltas enfadadx con tu pareja después de rayarte y discutir. Entonces tu pareja solo responde al último mensaje: “claro que te quiero, es que me siento mal si dices eso”. Eso no es una respuesta. Y estás en tu derecho de exigir que te responda a todo.

Lo explica la psicóloga y divulgadora Maria Esclapez en sus redes a raíz de la conversación de Marta y Lester (exconcursantes de La Isla de las Tentaciones) que, después de que ella le soltase muchísimas cosas que la hacían sentir fatal, él respondiera con un simple “Quieres algo del max donal? Nugges? Estoy pidiendo la comida, no quiero discutir más”. Según Esclapez, “si escribes a tu pareja sobre varios temas diferentes y solo te contesta a uno (o ninguno, y te cambia de tema), te está haciendo una técnica llamada ‘extinción’ y consiste en ignorar los mensajes o conductas que no producen interés, bien porque carecen de importancia para el receptor del mensaje o bien porque no se tienen recursos o argumentos para responder”. Como decía al respecto un tweet que se hizo viral, “si te mando tres mensajes con tres cosas distintas, espero que me contestes los tres, no solo uno. No es opción múltiple. No soy un examen”.

Vamos, una técnica que sirve para evitar conflictos, pero por tu parte. Es decir, dejas que tu pareja se coma solx las rayadas y tú las ignoras porque “no te apetece discutir” o “no lo ves así”. Si te importa tu pareja, tendrías que poder responder a sus miedos, inquietudes y reproches. Y no tratarlx con desdén y de forma pasivoagresiva, sudando de sus reclamaciones. Eso sí, siempre puedes pedir que te lo explique de forma madura, ordenada y organizarla (cuando soltamos una batería de mensajes enfadadxs no siempre lo hacemos de la forma más inteligente). Pero no pases de los mensajes. Responde.

Esta técnica, al final, conduce a una relación tóxica. “Se usa para que la persona que emite quejas deje de quejarse porque no obtiene atención”, advierte la psicóloga. Es decir, consiste en volver pasiva a la persona que tiene quejas y demostrarle que esos problemas son solo suyos, que se ha hecho una bola y que es una rayada. Evadir el bulto haciendo que la única forma de resolver esos problemas sea que quien los sufre se calle y los acepte.

Eso sí, hay excepciones, las cuales Esclapez asegura que son sentido común: “si alguien hace eso una vez sin querer, por ejemplo, porque no ve uno de los mensajes que le has enviado, no es un abuso emocional, es un despiste. Si a la persona en cuestión le cuesta procesar más de un tema a la vez porque se agobia y esto es algo que te ha comentado alguna vez, se habla un tema tras otro, sin mezclar, y no pasa nada. Si se plantean 23048510 temas de golpe, la otra persona puede que no los procese todos a la vez o se deje algo en el tintero sin querer. Lo mejor en estos casos es hablarlo en persona y hablar un tema tras otro”.

Además, añade que esta técnica está bien empleada en algunos casos. “Si haces eso con tu ex pareja de la cual no quieres saber nada, la técnica está bien empleada dado que no das pie a la conversación que pretende y tú ya no tienes responsabilidad afectiva para con la relación. Por ejemplo: Me manda un mensaje para hablar de los hijos que tenemos en común pero luego también mezcla temas personales de cuando éramos pareja y yo sólo respondo a los temas que tienen que ver con los hijos”. En este último ejemplo sería autocuidados y no dar bola a alguien que quiere herirte. Pero cuando se usa con malicia, la extinción es una forma de manipulación, y deberías darle el toque a quien te la haga.