Mi Novia Es Mayor Que Yo Y Tengo Algo Que Decirles A Los Que No Les Gusta

Pero dónde vas, loco. ¿Tú sabes lo que te va a durar? Que se busque a alguien de su edad. Sabes que no tenéis ningún futuro, ¿no? ¡Pero si casi podría ser tu madre! Y así sucesivamente… Frases que todo chaval que sale con una chica mayor que él ha tenido que escuchar en alguna ocasión de boca de sus amigos o de sus padres. Oye, y las sueltan así, sin filtro ni medida. Pero, ¿qué pasa aquí? ¿Que un tío mayor con una mujer más joven es un ‘madurito interesante’ y una tía mayor con un chaval es una ‘asaltacunas’?

Y al revés: cuando las jóvenes son ellas, buscan en su hombre a un ser protector, experimentado. Cuando los jóvenes son ellos, únicamente son toy boys. ¿Por qué? Por prejuicios. Son todo construcciones culturales que, una vez más, dictan lo que está ‘bien’ y lo que está ‘mal’. Lo moralmente reprochable y lo que sí encaja en los cánones que otros han establecido para el resto. Todavía queda el poso de que el hombre está llamado a ser el que tira del carro, gana el dinero y sostiene a la familia, por eso muchos y muchas no entienden que ellas sean las que tengan más experiencia vital que ellos en una relación sentimental.

Toooodo prejuicios. Prejuicios y mala prensa. En cuanto se habla de mujeres mayores con hombres jóvenes, lo primero que se nos suele venir a la cabeza son los ojos bailongos de Marujita Díaz. ¿Por qué no pensar mejor en Jennifer López, de 46 años, y Casper Smart, que tiene 28? O Kylie Minogue y Joshua Sasse, que están tan ricamente a pesar de llevarse 19 años.

Y no-pasa-nada. Aunque ante esto, los criticones también despliegan sus armas y atacan con aquello de: “sí, mira a Demi Moore y Ashton Kutcher”. Bueno, nadie dijo que tuvieran que estar juntos para siempre. ¿O es que nos sorprendería tanto que una relación a la inversa, en la que el mayor fuera él y la más joven ella, se terminase?

El caso es que todo son construcciones mentales. Y eso que la sociedad ha avanzado mucho. Ahora, la inmensa mayoría vemos como normales las parejas homosexuales, las que deciden no vivir juntas, las que no quieren tener hijos… Cada uno estructura su vida sentimental como le da la gana. Aunque, en mayor o menor grado, siempre tienen que arrastrar las miraditas de suficiencia y aguantar esos comentarios de “estáis abocados al fracaso”.

Evidentemente, todas las parejas corren el riesgo de enfrentarse a las discusiones y tiranteces lógicas que surgen en una relación, pero no tienen por qué verse sometidas al juicio de los demás por detalles tan superficiales como la edad de cada uno. Lo verdaderamente importante es que ambos compartan gustos, intereses, el mismo tipo de humor y se acoplen y complementen en todos los sentidos. Y que tengan claro que eso del ‘qué dirán’ está muy bien para la familia Alcántara, pero que los únicos que pueden decidir sobre su futuro son ellos mismos.