Nico Bertrand Es El Hombre Que Dirige El Porno Que Buscas

Resulta bastante pertubador que algunas de las revelaciones más importantes de la vida te lleguen mientras te masturbas. Seguro que Freud tendría algo que decir al respecto. Yo, enterrando los dedos en mi entrepierna, descubrí a uno de mis directores de cine porno favoritos: Nico Bertrand. Y sí, he tenido la oportunidad de entrevistarle, eso sí, sin masturbaciones de por medio - lo sé, ya no tiene tanta gracia -. Pero no cambia tanto la cosa: Puede que no sea tan físico como visual o mental, pero Nico no deja de ofrecer un éxtasis a través de su arte.

Quedamos en Barcelona, la ciudad que le vio crecer y donde, en 2001, estudió su mayor pasión: la fotografía. Aunque no fue hasta 2014 cuando rodó su primera escena porno, con Annenke Necro, en el bosque, mientras escapaban de runners y abuelos de paseo. Se tituló Saliva y ya puedes hacerte una idea del argumento principal. Un año más tarde, creó su actual productora, Darkness Studio, un pilar para la difusión de su arte, a través de eventos, fotografías, vídeos, charlas y talleres. Empezó tratando el fetiche de la saliva y ha terminado siendo uno de los grandes directores de pornografía en Europa. Fíjate cómo es la vida.

Código Nuevo: Nico Bertrand es tu nombre artístico, ¿de dónde viene, por qué lo elegiste?

Nico Bertrand: Todo empezó un día que descubrí a un fotógrafo belga que se apellida Bertrand y me enamoré de su trabajo. El nombre de Nico lo utilicé en honor a los grandes hombres de la historia, como Nicolás Copérnico o Nicolás Paganini. Así nació mi nombre, el mismo que llevo usando desde hace unos 4 ó 5 años como autor en cualquier campo profesional.

CN: Grabas un tipo de porno muy cuidado e, incluso, con fetiches y parafilias. ¿Eres fetichista? ¿Cuál es tu mayor parafilia?

NB: Sí, soy fetichista. No siempre grabo prácticas sexuales diferentes, pero sí que fue el punto de partida. El fetiche que siempre está ahí, que es recurrente, es la religión católica. Fui a un colegio de monjas y recuerdo que, entre aquellas misas, algo nació en mí. En aquel momento era curiosidad, pero la curiosidad y la sexualidad suelen ir de la mano.

CN: ¿Te has masturbado con alguno de tus vídeos? O, ¿te has excitado mientras grababas o editabas?

NB: No. Nunca te pongas con tu misma mierda. Siento un placer visual. Me excito cuando el vídeo que hago está bien. Es una especie de orgía de felicidad.

CN: El porno ha evolucionado hacia un cine, que como me gusta llamarlo, es fast food. Es corto y se consume muy rápido. ¿Cómo tenemos que consumir tu pornografía?

NB: Nunca me gusta decir a la gente cómo tiene que consumir mi porno. A cada persona le despiertan cosas diferentes. Mi público busca algo más allá del porno rápido, de la 'descarga inmediata'. Las producciones que hago son para consumirlas poco a poco, como el vino. Se saborean y se pueden consumir durante varios días. Es más pausado y duradero.

CN: Antiguamente las productoras grababan películas porno de 90 minutos de duración y actualmente, muchas escenas no llegan a los 20 minutos. ¿Por qué ha habido este cambio? ¿El público consume pornografía de forma diferente?

NB: Sí, la gente ha cambiado su manera de consumir pero también ha sido por parte de las productoras, porque han visto que con la llegada de Internet y la democratización de la tecnología, los ingresos eran menores. Por lo tanto, han tenido que recortar: películas más cortas y más rápidas de consumir. En muchas ocasiones se ha visto perjudicada la calidad. Estamos en una época de cambios en el paradigma sexual y eso hace que el porno sea diferente. Pero todavía queda mucho por recorrer, como por ejemplo, investigar la pornografía en el mundo árabe.

CN: Cuéntame qué es eso del porno ético

NB: El porno ético lo considero una guía que nació gracias a la visualización del performer, es decir, de la actriz o el actor que trabajan practicando sexo delante de una cámara. A nivel de salarios, generalmente, en el porno mainstream, las chicas cobran más que los chicos. Y creo que debe ser igualitario. Debemos respetarles y tratarlos como se merecen porque, al fin y al cabo, se exponen a un cierto peligro de daño de imagen. En mi caso, siempre hago entrevistas previas para escuchar sus fantasías, deseos y lo que quiere o no quiere hacer. Les trato con confianza y respeto, quiero que sea un rodaje familiar. Cuido mucho los análisis y los test de ETS. Y, finalmente, siempre intento que realmente haya conexión entre los performers, que se exciten de verdad.

CN: ¿Qué consejos darías a una persona que quiera empezar a dirigir sus escenas pornográficas?

NB: La primera pregunta que le haría es: ¿por qué? Después, le avisaría de que no es un camino fácil, pero que, si realmente luchas por ello, lo puedes conseguir. Hay mucho trabajo y constancia, pero además, este trabajo conlleva una gran responsabilidad. Mucha gente que se dedica a la comunicación en general, no solo al porno, se olvidan de ser consecuentes con lo que están comunicando.

CN: ¿Planes a corto, medio y largo plazo?

NB: Tengo algunos rodajes en noviembre con gente americana y europea. Rodaremos lésbicos y heterosexuales, mezclados con ciertos toques de fetichismo. A medio plazo, estoy haciendo un documental sobre los performers  y que se financiará mediante una campaña de crowdfunding. Hay tres pilares básicos: entrevistas, infecciones de ETS, que saldrán con cuadros médicos para hablar sobre el baremo que hay de infección; y la educación sexual, donde hablaré con profesores. Finalmente, a largo plazo, me encantaría que la productora siguiese adelante y abrirme así camino en nuevas vías de educación sexual, como los talleres.