Por Qué Todos Necesitamos Abrazos

Cada día podríamos derrochar abrazos, recibirlos y regalarlos por doquier, aprovechando los muchos beneficios que tienen y lo baratos que son. Pero perdemos muchas ocasiones de darnos abrazos inolvidables: amistosos, terapéuticos, espirituales, poéticos, sensuales... Cuando nos abrazamos, las palabras sobran y lo que llega es directamente la otra persona, sin artilugios, maquillajes, prejuicios, ni todas esas máscaras sociales bajo las que ocultamos muchas veces lo que sentimos.

Hay abrazos sorprendentes. Abrazos de perdón, de adiós y de bienvenida. Hay abrazos de aquellos que son como un colchón donde caer rendidos. Hay abrazos que parecen besos repartidos. Hay abrazos de amantes, y abrazos de amigos. Hay abrazos que nunca dimos, y los que nunca olvidamos. Pero en nuestro día a día, hay muchos abrazos que no nos permitimos. Abrazos que podrían romper barreras que las palabras crearon. Abrazos que podrían conectarnos con personas que habíamos juzgado. Abrazos que nos harían sentir emociones que nunca hemos vivido, de las que no hay en los libros. Abrazos que curarían heridas del pasado, o que abrirían caminos de futuro con amantes o amigos.

Cada vez más expertos ponen énfasis en la importancia de que nos abracemos. En el caso de los niños se dice incluso que es decisivo cuánto se les toque y abrace en todo el desarrollo intelectual y emocional que tendrán en los años siguientes. También es mucho más lento el deterioro de un anciano o un enfermo cuando se le abraza y acaricia.

En el día a día de los mileniales también necesitamos abrazar, y vencer esas barreras sociales que muchas veces no tienen ningún fundamento, y nos alejan de la felicidad, la amistad y el amor.

Abrazar nos ayuda a dormir mejor

Los expertos han descubierto que el cortisol es una hormona asociada al estrés, y cuando nos abrazamos segregamos una hormona que contrarresta nuestros niveles de cortisol, la oxitocina. Por eso, las personas que se abrazan todos los días tienen más posibilidades de descansar bien, y por supuesto también tendrán menos estrés durante el día.


Los abrazos nos protegen de enfermedades cardiovasculares

Puede que no sea casual que el órgano con el que palpitamos se llame corazón, y sea el mismo que se beneficie de nuestros abrazos, y es que todo está conectado dentro de nosotros, aunque a veces separemos demasiado la mente del cuerpo. Estudios de la Universidad de Carolina revelan que cuando nos abrazan a cualquier edad disminuye nuestra presión arterial y se reduce a largo plazo el riesgo de problemas cardiovasculares.


Nos resfriamos menos con una buena dosis diaria de abrazos

Abrazarnos hace que estimulemos nuestro sistema inmunológico, ya que las defensas del organismo están conectadas a nuestro cerebro y por eso al tocarnos activamos mecanismos positivos para nuestra salud y bienestar.


Los abrazos refuerzan la unión con la pareja

Hay parejas que se abrazan lo justo, y reducen su contacto físico a besos y relaciones, pero es muy enriquecedor para la pareja complementar ese tipo de conexión sexual con otra forma de comunicarse con el cuerpo. Los abrazos crean y refuerzan vínculos emocionales que hacen que la vida sexual sea más rica e íntima, y que al mismo tiempo la pareja pueda ser también un amigo, un compañero, un cómplice con quien compartir y sentir experiencias diferentes de la vida.

Crédito de la imagen: themountainlaurel.tumblr.com y giphy