El Motivo Por El Que Nos Ponemos Un Poco Gordos Cuando Tenemos Pareja

Dicen que "la confianza da asco", porque es cierto que a veces nos acomodamos demasiado delante de las personas que ya sabemos que nos quieren tal y como somos. Al principio de una relación, somos más complacientes, cariñosos, optimistas y divertidos, y después asomamos también todo lo demás, porque ya hay confianza y no podemos estar estupendos las 24 horas del día, así que empezamos a mostrar nuestro mal humor, el egoísmo o las quejas.

Con el peso nos pasa igual: que nos quieran tal como somos tiene un riesgo, y es que podemos estar encantados de conocernos a nosotros mismos cuando nos miramos en el espejo, y empezar a distorsionar lo que vemos. Según un estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología, la satisfacción de una pareja predice un aumento de peso en los primeros años. Así que la buena noticia es que si hemos engordado, puede que eso nos convierta en una gran pareja. Nos sentimos bien, disfrutamos juntos y no somos demasiado rígidos con nuestras ideas o normas.

Por otra parte, también dice el estudio que las discusiones afectan a ganar peso, porque se reduce el número de relaciones sexuales y se pasa más tiempo hablando. Eso no quita que haya grandes reconciliaciones, pero no se queman las mismas calorías si el sexo comienza a ser solo una actividad más en un conjunto mucho más amplio de la vida en pareja. Cuando va avanzando la relación, a menudo sustituimos planes de salir a bailar por película y manta en el sofá, y eso también facilita que engordemos.

No es malo que esa intensidad del inicio se calme con el paso de los meses o años, porque el enamoramiento no es un estado sostenible en el tiempo, y las siguientes fases de una historia de amor son muchas veces aún más bonitas. Lo malo es que estar cómodos nos haga engordar y volvernos aburridos. El problema es qué hacemos con esos kilos de más: si los afrontamos juntos y buscamos el equilibrio, o nos acomodamos sin ponerles solución.

Es normal que seamos naturales y nos dejemos llevar con confianza, pero deberíamos recordar que el amor se conquista cada día, y que nuestra pareja más que todos aquellos ex o rollos de una noche, se merece disfrutar a nuestro lado de la mejor versión de quiénes somos: reducir las discusiones, aumentar la calidad y cantidad del sexo, no perder buenos hábitos como salir a bailar o hacer deporte y comer sano, todo ello es un círculo virtuoso que también favorece el éxito de una relación a largo plazo. No se trata de durar mucho tiempo por durar, sino de durar felices al máximo.

Nadie es perfecto, y eso es parte del encanto de la vida y de las relaciones, pero nunca deberíamos perder esa inquietud por superarnos cada día, para encontrar ese equilibrio cada vez mayor, que nos permita querer incondicionalmente sin dejar de ser exigentes; abrirnos al otro sin descuidarnos; disfrutar sin dejar de tener unas ciertas disciplinas. En definitiva, podemos encontrar un cierto punto medio para tener confianza sin que dé asco.

Crédito de la imagen: Dangerouslee.biz