Lo que menos morbo te da del mundo podría provocarte un orgasmo inmenso

Lencería sexy, bien. Tal vez algún disfraz. Y todo el ornamento que te imagines: velas, aromas, aceites, una luz tenue… Preparar el escenario de un encuentro idílico es relativamente sencillo. Basta con disparar la imaginación y dedicar un rato para buscar la comodidad y el morbo. Pero todos hemos estado desechando un elemento fundamental para que el placer sea máximo. Lo hemos apartado del listado porque, por alguna razón, esta prenda es concebida como un antídoto contra la lujuria. ¿Cuál? Sorpresa: los calcetines. Sí, y cuanto más calentitos y gordos sean, mejor. Un estudio de la Universidad holandesa de Groningen ha demostrado que llevar los pies cubiertos mientras se practica sexo hace que el orgasmo sea mucho, mucho más intenso. Tal cual.

Quizás en alguna ocasión tu pareja te haya mirado mal por no quitarte los calcetines a la hora de acostaros. Pues bien, aquí está el argumento definitivo no solo para excusarte, sino para invitarle a que también cubra sus pies con un mullido par de calcetines. Y, ¿cuál es el motivo? Al parecer, y según esta investigación, tener los pies calientes permite que los vasos sanguíneos se dilaten y que la sangre fluya con mayor rapidez, manteniendo además una temperatura corporal óptima.

Y no solo eso. Además, el hecho de tener los pies bien irrigados hace que nuestro cuerpo no tenga que esforzarse para mantenerlos a una buena temperatura, consiguiendo que la sangre se concentre donde debe concentrarse, en los genitales. De esta forma, los orgasmos son mucho más intensos, a tenor de los resultados de las pruebas practicadas por el equipo de la Universidad de Groningen.

No obstante, sí se impone una norma: conviene tener unos calcetines ‘para el sexo’. No basta con dejarse puestos los que has vestido durante el día, ya que lo más probable es que estén llenos de bacterias y otros micro-organismos que hagan un flaco favor a la salud de nuestros pies.

Esta invitación al ‘calcetinismo’ se hace extensible también a las personas que tienen dificultades para conciliar el sueño. Al acostarnos, nuestro cuerpo entra en una fase de letargo que lleva aparejada la disminución de la temperatura media. Y todo el mundo sabe que tener los pies fríos no es una sensación placentera. Por ello, tenerlos vestidos con unos calcetines que eviten que el frío entre a nuestro cuerpo también por ese flanco permite que nuestra temperatura se regule, facilitando la llegada del sueño y haciendo que este sea más profundo y placentero.

Por eso, levantemos nuestros pies e iniciemos una cruzada 'pro-calcetines'. No dejemos que las modas y las convenciones sociales sin fundamento nos alejen de los orgasmos intensos. Instemos a las marcas de ropa interior y de lencería a diseñar calcetines sexys. Elevemos esta prenda al pódium que se merece, el de un potenciador de nuestra capacidad de experimentar placer. Pero no nos dejemos llevar: sigamos teniendo claro que los calcetines de ositos, corazones o de Bob Esponja, o los que están más cerca de desintegrarse que de cubrir el pie por su proliferación de tomates son y seguirán siendo para siempre auténticos adalides del anti morbo. Pies cubiertos, sí, pero con estilo.