Microinfidelidades, el nuevo concepto con el que no todo el mundo está de acuerdo

Crédito de la imagen:  London's LGBTQ Film Festival 2017

El debate sobre en qué consiste exactamente una infidelidad se remonta, con casi toda probabilidad, a la primera relación sentimental prehistórica, cuando uno de los dos decidió abrazar en la gelidez de la cueva a otro homo sapiens con fines térmicos. Eso dando por hecho que por aquella época las parejas ya eran monógamas y no es una invención reciente y posesiva que hemos hecho. Las discusiones, aunque más civilizadas que entonces, se han sucedido trillones y trillones de veces en torno al asunto: ¿dónde situamos la línea que separa la lealtad del engaño? Cada pareja establece sus propios límites y ya ni digamos aquellas que eligen tener relaciones abiertas o poliamorosas, sin embargo hay un concepto que ha levantado ampollas: el de 'microinfidelidades'.

Lo acuñó la psicóloga australiana, Melanie Schilling, en un artículo en The Daily Mail sobre todas esas pequeñas acciones o comportamientos sutiles a través de los cuales una persona que ya está en una relación seria se concentra en una tercera persona, ya sea física o emocionalmente. Esto incluye, por supuesto, consultar las redes sociales de un ex, dar likes, guardar el contacto de un ‘amig@’ del con nombre falso, compartir chistes privados o incluso enviar un emoji de corazón a alguien.

Resultado de imagen de cheating gifEsto, a priori, parece una exageración propia de personas supercelosas y controladoras, pero la psicóloga matiza: lo que separa la amistad inocente de la microinfidelidad es la intención de ocultarlo a la persona con la que sales. "Tu pareja puede tener una relación perfectamente platónica con un amigo y estar abiertos a hablar y verse. Esto no debería hacer sonar las alarmas. Sin embargo, si comienzan a ocultarte su relación o te mienten sobre ella, entonces comienza a considerar lo adecuado o no de su conexión", argumenta Schilling. O dicho de otro modo, y también en palabras suyas: "Si sientes que tienes algo que esconder, pregúntate por qué".

Las redes sociales, y muy especialmente Twitter, no lo tuvieron tan claro. La división de opiniones ha traído a la microinfidelidad, un término relativamente nuevo, al centro de atención de numerosos medios de comunicación. Y es que la concepción de la infidelidad quizá sea algo tan subjetivo y personal como cada pareja decida. Estos fueron algunos de los primeros mensajes que defendían la existencia de esta supuesta modalidad de deslealtad sentimental y alertaban contra ella:

No obstante, y pese a las primeras reacciones de apoyo, Twitter rápidamente se fue decantando por considerar las microinfidelidades como una falsedad inexistente a la que no deberíamos prestar demasiada atención. El usuario @Frankiebubs, por ejemplo, se mostró tremendamente sorprendido de que, según este nuevo concepto, "si te conviertes en algo más que vagamente conocido con alguien que no sea tu pareja, estás siendo infiel", mientras que @MeganPie14 ironizó sobre cómo esta nueva definición de infidelidad provoca que no puedas tener bromas con amigos o amigas si tienes una pareja sentimental:

La propia psicóloga, Melanie Schilling, recomienda que "una vez ‘detectada’ la microinfidelidad debemos hablar con nuestra pareja". Eso sí, dice que cuando tengamos la conversación, "la clave es ser objetivo y racional, en lugar de subjetivo y emocional", evitando las acusaciones vacías y los insultos. "Es importante comunicarse con la pareja, y si hay comportamientos específicos que puedes señalar, expresar cómo esos comportamientos te están haciendo sentir", explica la terapeuta. De todas formas, lo ideal sería que cada pareja definiera mediante consenso y diálogo qué significa para ellos una infidelidad y qué puede hacerles daño o no, en lugar de permitir que un concepto, por muy desarrollado que esté, defina su particular e inigualable relación.