Cómo Llevar Una Relación Sana Si Tu Pareja Y Tú Compartís El Mismo Trabajo

No hay nada más divertido en esta vida que liarse con alguien del trabajo. Empiezas con un flirteo que cada vez te engancha más y, sin darte cuenta, ir a trabajar se convierte en algo muchísimo más emocionante que antes. Pero, ¿y si va a más? ¿y si el rollete se vuelve algo más serio? Estos son algunos consejos para que puedas compatibilizar amor y curro sin tener que renunciar a ninguno de los dos.

Mantén la boca cerrada

Sobre todo al principio. Está claro que si estás pillado seguro que quieres contárselo a todos tus compañeros, y más aún en esas cañas de después del trabajo. Pero hasta que no sepas exactamente qué hay, es mejor que la historia se quede sólo para ti. Imagínate que no sale bien, seguro que te alegras de no haber abierto el pico. Además, si tenéis que ser cómplices de un secreto que solo conocéis vosotros, el morbo se multiplica por mil.

En el curro, solo curro

Intenta convertir tu relación de pareja en algo que empieza cuando acaba el horario laboral. El trabajo es trabajo y, aunque estés teniendo el romance más loco de la historia, dentro de la oficina intenta tratarle igual que lo hacías antes de convertiros en algo más. Esta recomendación debería llevarse al grado de obligación si uno de los dos es jefe del otro.

No utilices tu pareja para conseguir cualquier tipo de beneficio laboral. Si crees que tu valía profesional es la misma que antes de liaros, entonces no necesitas esta relación para escalar en ningún puesto. Gánatelo simplemente con tu trabajo. Así nunca tendrás que dar cuentas a nadie más, vaya bien o no tu relación.

Olvídate de los chantajes

Una cosa es que te echen una mano y otra distinta utilizar tu relación para empezar a eludir tus responsabilidades. Puede sonar muy tentador cambiar un masaje porque te quiten ese marrón de encima, pero si empiezas mezclando de esa forma, luego no sabrás donde está el límite. Si desde el primer momento mantienes bien clara la línea de lo que le pides (sólo) como compañero, te acostumbrarás a no 'usar' los favores personales dentro del trabajo.

Diviértete un poco

Una cosa es no ascender aprovechándote de tu pareja, ser discreto y respetar el horario de trabajo, pero … un besazo furtivo al ir a la fotocopiadora, en ese ascensor del fondo o en el parking antes de entrar, es adrenalina pura para seguir la jornada.

No entres en competición

Si trabajáis codo con codo, puede que se de la complicada situación de convertiros en competidores directos. Intenta tomártelo lo más deportivamente que puedas. No te compares, no te exijas más por ser con tu pareja con quien compitas y sobre todo, no dejes de expresarle cualquier cosa que pueda no estar gustándote de esa 'competición'.

No tengas miedo de hablar claro, al fin y al cabo, si fuese un compañero corriente, seguro que no podías recurrir cien por cien a la sinceridad. Aprovecha que tenéis una relación especial para dejar claras las reglas del juego. Y por supuesto, jugar lo más limpiamente posible.

Tomate sus éxitos como si fueran tuyos

Si sientes a tu pareja como parte de tu 'equipo' cualquier cosa buena que le pase en el trabajo será como si te pasara a ti. Teniendo profesiones distintas, te alegrarías mucho por sus éxitos. Sin embargo, todavía puedes hacer más que eso. Si estás en situación de echarle una mano para que le vaya mejor, hazlo, no es tu rival, es tu pareja. Crear esa dinámica hará que seáis siempre un apoyo el uno para el otro. Y con que haya premio para uno de los dos, ya está triunfando el equipo.

Aprovecha sus consejos

Cuando tienes cualquier problema en el trabajo normalmente es un desahogo poder contárselo a tu pareja. En este caso, no existe nadie mejor para darte un buen consejo. Tendrá muchas más ganas de escucharte (porque a diferencia del resto de parejas, pone cara y forma a lo que le estás contando) y contará no sólo con tu versión, sino con la visión completa del lugar y la gente con la que trabajas. Sin tú saberlo, se acaba de convertir en el mejor coach que hayas podido encontrar.

Como pasa en las Vegas, lo que pasa en el curro… en el curro se queda

Si os acostumbráis a seguir hablando de trabajo una vez que sales por la puerta de la empresa, nunca dejaréis de trabajar. Es un vicio que se suele tener también con los compañeros. Pero piensa que, si la cosa sigue adelante, va a estar cada día contigo, antes y después del trabajo. ¿Seguro que no quieres desconectar nunca? Por muy complicado que sea, si empiezas a verle sólo como a tu pareja cuando termines la jornada, te dará la sensación de estar viviendo lo mejor de él en cada una en las dos situaciones.

Las discusiones siempre de puertas para fuera

El hecho de que tengáis tanta confianza puede hacer que saltes o te enfades con cosas con las que nunca lo harías con un compañero al uso. Es más, puede que una pelea de pareja, de pronto, salte dentro del trabajo. Nadie tiene porqué veros discutir sobre cosas que no conciernen al resto de la oficina. La imagen que daréis será nefasta y discutir en público vuelve la situación mucho más violenta.

Respira hondo,  recoge toda la paciencia que tengas, disimula y trata de aparcar tus argumentos algunas horas más. Si quieres una relación en el trabajo, hazte desde YA a la idea de que te toca ser un poco teatrero. Y muy importante, trata de no involucrar a un tercero dentro del propio trabajo. Eso de contarle tu bronca a un amigo o amiga está bien, pero procura que no sea también del curro, estarías "contaminando" a una tercera persona.

Sobre todo, disfrútalo mientras dure

Nunca se sabe, pero generalmente estas cosas suelen durar poco. O el trabajo o la pareja acaban cambiando de rumbo en tu vida. Así que, cada día que dure disfrútalo, estás viviendo algo que todo el mundo debería experimentar. Vive cada gesto de complicidad, cada roce y cada beso robado como único. Porque, que llegue el lunes y no te importe demasiado, es único ¿o no?.