Llegaste A Mi Vida Cuando Ya Había Dejado De Buscar

Crédito de la imagen: Maud Chalard

Yo, que estaba asqueada de las relaciones, que pensaba que tardaría mucho en encontrar a alguien que se convirtiera en un compañero en mayúsculas, que me resignaba a conformarme con un amor de segunda, te conocí en el mejor momento. O tal vez fuiste tú el que tuviste la oportunidad de presentarte en el instante perfecto. Quién sabe si lo nuestro no hubiera funcionado si nos hubiésemos cruzado seis meses antes o un año después. Ese fue el momento, nuestro momento, aunque en ese momento ninguno de los dos fuimos conscientes.

No fue un flechazo. ¿Quién los necesita? No me dormí aquella noche pensando en ti, ni te busqué en las redes sociales cuando me desperté. Yo no quería nada con nadie, ya había sufrido suficiente. Por eso mis ojos no eran capaces de ver más allá de un chico simpático con el que no paré de reirme aquella primera noche. Tampoco tú te lanzaste a mi conquista, seguramente eso me hubiese espantado, dejaste que todo fluyera como lo hacen las historias de la vida real, no las de película.

Antes de darme cuenta ya estaba preguntando a tu amiga por ti. Me contó que también tenías lo tuyo a tus espaldas, que acababas de salir de una larga relación, que no te gustaban las tonterías. La siguiente escena es una noche de juerga con los amigos y tú y yo en una esquina del bar hablando. De todo y de nada. "Le he pedido tu teléfono a tu amiga", me confesaste. Y a mí no me pareció mal.

¿Qué está pasando? ¿Otra vez estoy metida en esto? Me prometí que estaría sola un tiempo y ya ando metida en otra nueva historia. ¿Realmente me gusta? Si a mí nunca me habían atraído los chicos así... ¡Ay, me ha escrito! Bueno, por quedar a tomar algo no pasa nada. Pero pasó, y por primera vez en mucho tiempo sentí que estaba en los brazos de quién merecía estar. Tuve la sensación de que todo encajaba, por fin.

Desde ese día no te has movido de mi lado. Tú con tu mochila y yo con la mía. Tal vez en otro momento de nuestras vidas no nos habríamos dedicado el uno al otro ni cinco minutos. Pero en ese instante tú estabas para mí y yo para ti. De improviso, apareció lo que necesitaba cuando ni siquiera lo estaba buscando. Cuando estaba mirando hacia otro sitio, sin darme cuenta de que tenía frente a mí lo mejor que me había pasado en mucho tiempo.

No creas que no habrá momentos complicados, somos un puzzle que no encaja a la perfección, no miramos siempre en la misma dirección, pero precisamente eso es lo maravilloso de esta historia. Por fin hay a mi lado alguien que me complementa, que no me anula, con quien me siento a la misma altura, no me infravalora. Alguien al que encontré en mi camino por un motivo. Un verdadero compañero al que tuve la fortuna de encontrar cuando todo se alineó para que esta descerebrada se enamorara sin darse cuenta.