Líate con alguien que no te importa

Hace unos días que conoces a esa persona y te cae de puta madre. A su lado, te sientes súper cómodo y seguro de ti mismo. Te sientes tú. Se ha establecido una simpatía y, poco a poco, te va picando por dentro una ligera atracción porque es demasiado mono/a. Pasa el tiempo apaciblemente y de la nada —o eso te crees tú— llega el fatídico día en que te das cuenta de que te gusta. Peor aún, de que te importa (demasiado) lo que piense de ti. Game over. ¿Qué hacer al respecto? Romper el patrón.

Ni el otro es perfecto ni tú una mierda

A veces es difícil lidiar con los sentimientos hacia alguien que te gusta mucho. No hace falta que estés enamorado ni nada por el estilo, basta con que 'te veas' con esa persona, porque te gusta cómo habla o piensa, porque compartís opiniones, porque notas ese feeling que, uff, y a estas alturas ya sabes que eso no pasa con todo el mundo. Las ideas o sentimientos fuertes crean un vínculo emocional, y para ti, ahí empieza el problema. Tienes miedo a no ser suficiente.

Es posible que tu forma de ser te juegue malas pasadas en el amor o que los fracasos sentimentales te hayan minado la moral, no dejándote gestionar bien tus sentimientos. Si les das manga ancha, la inseguridad y la baja autoestima camparán a sus anchas cada vez que alguien se te meta en la cabeza. Además, es posible que tiendas a idealizar a la persona que te gusta y te preguntes si ve en ti todas esas maravillas y luces de color que tú le ves: "Es que soy demasiado soso y ella es súper divertida", "pff..., tiene un estilazo, yo visto más neutra, le va a parecer que no tengo gusto" o "es que ella es muy guapa y yo soy muy normalito".

Si abres el camino a la comparación y al boicot personal, se abre una brecha entre tú y el otro que difícilmente te llevará a buen puerto. Al revés, te caerás por la brecha y de ahí no saldrás. Por si fuera poco, eres consciente de que te estás autolimitando, de que te coartas, pero no puedes evitarlo. Ya casi no te acuerdas de esa maravillosa sensación que te producía estar con él o ella al principio, cuando tú no estabas 'aquí abajo' y el otro 'allá arriba'.

Libérate y deja que el mundo te vea

¿Qué coño haces llegada esta situación?  Te pasa lo mismo cada puñetera vez que te gusta alguien. Te sientes bloqueado a nivel emocional e incluso sexual. Intentas 'muy fuerte' ser la mejor versión de ti mismo pero terminas por no ser tú mismo en absoluto y, finalmente, cagarla. Aquello que había entre vosotros desaparece. Si este es tu patrón, tienes que hacerlo añicos con un cambio radical.

Déjate de exigencias y vete con alguien que 'te importe una mierda'. Ojo, eso no significa lo mismo que tratarle como una mierda, pero líate con alguien por quien no sientas mariposas en el estómago, por quien no tengas una 'atracción fatal', solo la suficiente. Alguien majo para echarte unas risas aunque sepas que la cosa nunca iría a más, por la razón que sea. Alguien con quien tienes una química sexual de puta madre pero fuera de la cama pues bien pero 'sin más'.

Ese chico de clase con el que siempre te has llevado genial pero tampoco 'te acaba', o esa amiga de tu amiga de toda la vida con la que te ríes tanto pero con la que tampoco te verías en una relación. Es más, sal una noche, pilla a alguien que te atraiga y que no tenga pinta de psicópata después de tres frases y date el gusto, menor vínculo emocional que ese no vas a encontrar. No os conocéis, así que la presión porque la cosa funcione no tiene cabida. Vuestras expectativas mutuas son nulas y eso te va a venir de perlas para que te la sople lo que el otro piense, para dejarte llevar y ser tú mismo.

Esta gente maja y suficientemente atractiva la hay a montones, solo que normalmente no la ves porque no pasan el filtro que tu cabecita se ha marcado o porque 'vas ciego' por el mundo por culpa de alguna atracción insana que ahora mismo no sabes gestionar. Y, sin embargo, es posible que esa gente sea la respuesta a tu bloqueo, el camino a tu liberación. Permítete estar con alguien donde solo tenga cabida el disfrute. No suffering.

Que te rían las gracias y te digan cosas bonitas mientras tú te sientes bien contigo mismo sin tenerte que sentir fascinado por quien te las dice. Eso si, las cosas claras con el otro, siempre.  Después de un lío de este tipo, roto el patrón, quizá ya estás preparado para irte en busca de las mariposas en el estómago. O quién sabe, puede ser que un día te des cuenta de que esa persona que no 'te acababa' se ha convertido el amor de tu vida. Como decía Pocahontas, "río abajo lo veré". Mientras tanto, disfruta del baño.