Nos hemos liado ¿y ahora qué?

Vale. Estáis en ese punto. Os habéis liado, habéis tonteado con el quesíqueno una temporadita o simplemente la casualidad os ha puesto en el mismo camino y vuestros cuerpos ya han experimentado el elixir de la fricción. Ahora no tienes ni puta idea de qué hacer, ¿conectarte a Whatsapp? ¿utilizar el comodín de la llamada? ¿stalkear su Facebook? ¿provocar deliberadamente que os encontráis de forma casual? ¿ninguna de las anteriores? ¿todas? Las dudas te asaltan y si la cosa ha ido bien hasta ahora, es lógico que estés más perdido que Rajoy en la Unión Europea. Respira, tenemos  algunas ideas para poner un poco de orden y saber qué hacer después de esta primera toma de contacto.


Evalúa el nivel de agustismo

El beso y la kinesia – la comunicación no verbal – son dos de las variables más útiles y que más información te van a dar. El beso conecta, excita, te hace vibrar. El tacto, la mirada y 'escuchar' a la expresión corporal, son indicadores de los que te puedes fiar 100% porque forman parte de la idiosincrasia de cada uno, no se pueden forzar. O besas bien o besas mal, punto. No es lo mismo un buen beso cargado de ganas que si hablara diría – ey (con cara de interesante) tú y yo vamos a pasárnoslo muy bien; que un beso desganao que si hablara diría – venga! ya si eso te llamo.

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No te hará falta meterte en forocoches para preguntar qué tal la experiencia de otros en esto, viene solo. Hazte un favor y deja (aunque sea un ratito) las expectativas a un lado porque estás conociendo a alguien nuevo y no tienes un manual de instrucciones sobre qué hacer después del primer polvo. Así que si por ahora practicas la ecuación: te has reído + el tiempo se te ha pasado volando + tu última conexión fue hace cinco horas = felicidad estás de suerte y eso no se cuestiona, se celebra.


Rebélate (un poco) contra tus esquemas

Que a lo mejor no tenías esto en mente porque estás preparándote para la oposición de tu vida y justo la única noche del año que sales a prenderte fuego tienes un –llamémoslo– 'accidente romántico'. O quizás hace nada o hace mucho que alguien te rompió el corazón y estás tremendamente acojonado porque arriesgar siempre da miedo, pero siempre es de valientes. O pensabas mudarte al extranjero y ahora todos tus planes se tambalean con la misma intensidad que tu curiosidad por volver a quedar otra vez.

Pues que le den a todo y que viva el alea iacta est o lo que es lo mismo, deja que el azar y la suerte te pongan sorpresas en el camino. Improvisa, no te agobies con preguntas para las que no tienes respuesta y céntrate en consumir felicidad hasta reventar. No te encorsetes en la idea definida de lo que buscas porque te perderás la casualidad de que una persona maravillosa te encuentre. Fluye más y piensa menos.


Comprueba si sufres la DESA

– Enfermedad de los solteros modernos sobre el miedo a equivocarnos –. Sus siglas responden a De los Errores Se Aprende y sus síntomas son comparar la relación actual con las anteriores, anticiparse a los acontecimientos, hacerse pajas mentales, desconfiar o tener miedo. Si te cuesta decidirte, te asusta dar y no sabes gestionar cómo y en qué medida recibir y además vives en una duda constante, lo tuyo ya está claro, no te asustes pero te tienes que plantear una cuarentena para exterminar ese bloqueo.

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A todos nos produce algo de vértigo lo desconocido, pero hay que saber dejar entrar lo que viene, y salir lo que quiere irse. De ti depende ser del bando de los atrevidos o del de los cobardes. No vas a ser peor ni mejor, simplemente asume que vas a vivir más limitado, vas a bloquear situaciones y experiencias porque eres más bien tirando a cobarde y porque te has olvidado de luchar por ti y de utilizar el humor y el amor; pero no pasará nada.

Volverá a amanecer, estrenarán 50 sombras de Grey III y puede que, mientras tú estás pensando si te atreves, Angelina vuelva con Brad Pitt.